17 de febrero de 2019
17.02.2019
Capítulo 3

Y tras cinco testamentos, la muerte

16.02.2019 | 21:55

¡Donde se narra un hecho curioso en la vida de Balmis, quizá una obsesión o un rasgo excesivo de previsión. Lo cierto es que llegó a redactar hasta un total de cinco testamentos en momentos distintos y con sensibles diferencias entre ellos.

Tras recibir la extremaunción sub conditione, es decir, en estado inconsciente, Balmis falleció en su domicilio madrileño de la calle Valverde, a unos pasos de la Gran Vía, el 12 de febrero de 1819. Contaba 65 años de edad. Se acaba pues de cumplir el bicentenario de aquel hecho luctuoso, una fecha que anima a recordarlo y a difundir su periplo vital. Tal es el objetivo de los actos que distintas entidades están programando para realizar a lo largo del año.

Su acta de defunción indica que había testado con fecha 9 de noviembre de 1818. Algo nos incitó a buscar ese testamento. De un lado cierta curiosidad por conocer sus últimas voluntades y de otro, verificar si, como han propalado algunos autores, «murió sólo y acaso pobre» o «regresa de México y se encuentra sin propiedades y con muy pocos elementos de vida, muriendo obscura y pobremente». La pesquisa dio su fruto y nos llenó de asombro, pues no encontramos uno sino ¡cinco testamentos!.

Primer testamento

El 5 de agosto de 1803 se hizo público el nombramiento de Balmis como Director de la Expedición de la Vacuna. Días después redacta una lista de expedicionarios, la mayoría elegidos por él mismo. El 9 de septiembre parten de Madrid hacia la Coruña desde donde tienen previsto iniciar su largo viaje de propagación de la vacuna contra la viruela. Sin embargo, poco antes de partir, el 5 de septiembre acude a un notario y firma sus últimas voluntades. Encomienda a dos amigos íntimos, Miguel de Corres y Juan Lázaro, que las hagan cumplir en su nombre si llega a fallecer. Nombra a su hermana Micaela Balmis y a su esclava Manuela («a la que dio libertad el día de su bautismo») como únicas y universales herederas. Lo que más sorprende es cómo se identifica: «Dn. Francisco Xavier de Balmis, Soltero, Cirujano Consultor de los Reales Ejércitos y honorario de Cámara de S.M. residente en esta corte y natural de la ciudad de Alicante». Extraña que se declarara como soltero, ya que llevaba casado 30 años con la alicantina Josefa Mataix.

Segundo

Durante los 10 años siguientes transcurre la expedición (1803-1813). Balmis se encuentra en Madrid desde marzo de 1813. El 11 de diciembre, el tratado de Valençay pone fin a la Guerra de Independencia y se restituye la Corona a Fernando VII. Justo tres días después vuelve a realizar testamento. Se presenta como «Ministro honorario del Real y Supremo Consejo de Hacienda, Médico y Cirujano de Cámara de su Majestad y Director de la Real Expedición de la Vacuna en los reinos de Indias» y deja como única heredera a su criada doméstica Manuela Ruiz por «haber sido fiel compañera en los trabajos y fatigas que he padecido en los caminos que he hecho». Menciona a su hermana, que esta vez no hereda nada «pues aunque tengo una hermana legítima llamada Dña. Micaela Balmis le tengo dado y suministrado mucho más de lo que pudiera corresponder». Su estado civil (niega llevar 40 años casado) lo expresa como «también declaro no haber sido nunca casado sino celibato en cuyo estado me he mantenido y mantengo hasta la presente».

Tercero

Tras ser nombrado cirujano de Cámara, firma un tercer testamento el 27 de febrero de 1816. Expone una serie de títulos y honores para dejar como única heredera, de nuevo, a su hermana Micaela. Por primera vez, se manifiesta como casado con Josefa Mataix, aunque no le atribuye ningún legado. En fin, que le costó reconocerla después de 43 años de matrimonio.

Los dos testamentos de 1818

Su cuarto (12 de junio) y quinto (9 de noviembre) testamentos son los más elaborados. Describe con minuciosidad cómo quiere ser enterrado: «con hábito de Capuchino de San Francisco, con la menor pompa posible y que se recen 400 misas». En ambos se declara viudo, lo que permite deducir que la muerte de Josefa se produjo en algún momento de los dos años anteriores. Mantiene como única heredera a su hermana, aunque ordena que se abonen ciertas cantidades de dinero a su sobrina Gertrudis, hija de Micaela, además de a sus dos criadas María Manuela y Manuela Ruiz. A pocos meses de su muerte, Balmis parece reconciliado con su entorno familiar y sentirse en paz. El inventario de bienes revela además que disponía de ahorros e inversiones. Por tanto, murió acompañado, solvente y supo administrar con serenidad su despedida de este mundo. Queda por interpretar la curiosa relación con su familia alicantina, su mujer o sus otros hermanos. «Se continuará...».

El Cementerio del Norte

También conocido como cementerio General del Norte o de la puerta de Fuencarral, fue el primero construido en las afueras de la ciudad y diseñado por Juan de Villanueva. Se inauguró en 1809 y en él se enterraban los feligreses de varias parroquias madrileñas, entre ellas la de Santa María a la que pertenecía Balmis, que había ordenado ser enterrado en nicho. Fue clausurado en 1884 y demolido a principios del siglo XX. El lugar donde se ubicaba el cementerio está ocupado en la actualidad por el Corte Inglés de Arapiles. La pregunta obvia es... ¿dónde se encuentran los restos de Balmis?

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