12 de febrero de 2019
12.02.2019

Memorias de la esclavitud

Jordi Savall, al frente de la Capella Reial de Catalunya y Hespèrion XXI, interpreta músicas de África, Portugal, España y América Latina

11.02.2019 | 21:44
Jordi Savall.

Tambembe Ensemble Continuo (México-Colombia), Mohamed Diaby (Malí) y Juliana Linhares (Brasil).

Jordi Savall, viola de gamba y dirección.

?Jordi Savall lleva más de cincuenta años dando a conocer músicas abandonadas en la indiferencia o el olvido, con especial atención al patrimonio musical hispánico y mediterráneo. Fruto de esas investigaciones, junto a los integrantes de la Capella Reial de Catalunya y la orquesta Hespèrion XXI, han sido las producciones temáticas dedicadas al Siglo de Oro español, a la música sefardí, a la música criolla de Hispanoamérica o el programa que le pudimos escuchar hace unos años en Elche, en la basílica de Santa María, sobre la música en tiempos de los Borgia (Borja) en España e Italia.

El 19 de julio de 2015, en el Festival de la Abadía de Fontfroide, se dio a conocer por primera vez Las rutas de la esclavitud. La abadía, situada en el Pirineo francés, es cita obligada de Savall y sus músicos pues tienen allí el punto de preparación y estreno de muchas de sus nuevas producciones . Un libro-CD-DVD, de Alía Vox, contiene las grabaciones realizadas en directo el día en que se dio a conocer este nuevo programa que en España se escuchó por primera vez en el Festival de Música de Santander de 2017 y.

Estamos ante un recorrido musical, a través de más de cuatro siglos, inspirado en los cantos y bailes de los esclavos que salieron de África hacia América y las colonias europeas. El propio Savall dijo: «El germen del proyecto es un programa que trabajé hace ya muchos años cuando abordé las músicas coloniales de los siglos XVI y XVII. Descubrí muchos villancicos y me di cuenta que había un repertorio muy interesante y muy diferente al repertorio habitual. Es música con influencias autóctonas, africanas, indias?Me planteé la idea de confrontar este repertorio, que era el de los colonizadores, de los españoles que intentaron integrar en su liturgia a los esclavos que estaban allí. «.

Esa música, heredera de las antiguas tradiciones de los descendientes de esclavos que dejaron huella en la memoria de los pueblos afectados, desde las costas occidentales de África hasta Brasil, México y las islas del Caribe, entabla un diálogo con formas musicales hispánicas y europeas inspiradas en los cantos y bailes de los esclavos, indígenas y pueblos de todo tipo de mezcla racial. La herencia africana y americana se combina de este modo, y en este programa «Las rutas de la esclavitud», con elementos tomados de las épocas renacentista y barroca de Europa.

Más de una treinta de músicos, de Malí, Madagascar, Marruecos, Canadá, Brasil, México, Colombia, Argentina y Venezuela junto con los componentes de la Capella Reial de Catalunya y Hespèrion XXI, hacen un recorrido musical desde 1444 (fecha de la primera expedición de captura colectiva de habitantes de las costas occidentales de África) hasta 1888 (fecha de la abolición de la esclavitud en Brasil). Emilio Buale, un actor de color, sirve de eje conductor, como recitador, de las músicas de los tres continentes implicados: Europa, África y América.

El programa se inicia con un texto de «Política», del Aristóteles, sobre la división de la humanidad entre amos y esclavos, para seguir la crónica del descubrimiento y conquista de Guinea por los portugueses, la esclavitud vista por los africanos (con Mohamed Diaby, de Malí), una «Negrina» de Mateo Flecha el Viejo, sones de tradición africana en Brasil, México, Colombia, canciones de los esclavos americanos de los colonizadores británicos, para finalizar la primera parte con el recitado de un texto de Montesquieu sobre la esclavitud de los negros recogido en «El espíritu de las leyes».

En la segunda parte del programa hay textos de Thomas Jefferson, de Abraham Lincoln y de Martin Luther King, junto a músicas de Costa Rica, una canción ritual india en lengua mochica, anónimos del Códice Trujillo, espirituales negro de América del Norte, para concluir el concierto con «Touramakan», un canto de griot por el maliense Mohamed Diaby.

La concepción del programa y selección final de las músicas y de los textos es de Savall, que con esta «Memoria de la esclavitud» pretende no solamente evocar la historia de aquel sufrimiento sino llamar la atención sobre los flujos actuales de seres humanos procedentes de África que, con grave riesgo de su vida, llegan hoy a las costas mediterráneas.

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