21 de diciembre de 2018
21.12.2018

La arquitectura del olvido de Rosell Meseguer

La artista oriolana presenta en Las Cigarreras una muestra sobre las construcciones defensivas como metáfora de la contemporaneidad

21.12.2018 | 00:25
Rosell Meseguer y Fernando Gómez de la Cuesta, ayer en la exposición.

En 1999 empezó a trabajar sobre los búnkeres de la Guerra Civil en Cartagena como elemento arquitectónico defensivo. Eso se plasmó en Batería de ceniza, muestra que se exhibió en Londres y en PhotoEspaña. La idea de la construcción de la arquitectura y su evolución fue el hilo conductor de un proyecto más ambicioso que continuó por las fortificaciones de diferentes ciudades, tanto españolas como de Latinoamérica, incluida Alicante, y creció hasta llegar a las construcciones de la II Guerra Mundial y la guerra fría.

El resultado es La disuasión: la marea y el límite y supone la primera exposición individual en Alicante de la artista oriolana Rosell Meseguer, que ayer se inauguró en Las Cigarreras, donde se podrá ver hasta el 17 de febrero, tras ser seleccionado su proyecto en la convocatoria BuitBlanc de la Concejalía de Cultura.

Artista visual y profesora en la Universidad Complutense de Madrid, Meseguer utiliza el soporte fotográfico, tanto sobre papel como sobre metal, para analizar estas «arquitecturas del olvido, que se han convertido en muchas ocasiones en lugares de abandono».

Parte de los textos del filósofo francés Paul Virilio, «para intentar entender los cambios arquitectónicos por una parte y también cómo esos cambios hablan con el propio momento histórico». Y también, «de la contemporaneidad de esas construcciones».

De Alicante, destaca los castillos de Santa Bárbara y San Fernando, Rabasa, los búnkeres de la guerra y los refugios antiaéreos. «La mayoría son fotografías en sala y colocadas en una mesa de luz, alrededor de 150 diapositivas», apunta. Además, la exposición incluye fotodibujos, grabados y libros de artista «que incorporan el grabado o la pintura».

El comisario de la muestra, Fernando Gómez de la Cuesta, asegura que «pretende establecer una metáfora bella e inquietante sobre la contemporaneidad». En su opinión, esta artista, que ha desarrollado investigaciones en el Moma de Nueva York o el Pompidou de París, «tiene una habilidad muy grande para manejar conceptos desde el punto de vista estético».

Rosell Meseguer cuelga también en estos momentos una pieza en la colectiva Paisatges de la Lonja, mientras trabaja con la Fundación Miró de Mallorca, y disfruta de una beca de la Fundación Botín, con la que desarrolla el proyecto Tierras raras, «sobre los elementos de la tabla periódica, vinculados a la tecnología contemporánea».

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