12 de diciembre de 2018
12.12.2018

Una orquesta necesita tiempo

ADDA Sinfónica, que se estrena el viernes, se enfrenta al reto de convertirse en una formación estable y con personalidad

11.12.2018 | 23:49

El viernes inicia su andadura ADDA Sinfónica, la formación orquestal de nueva creación en la provincia que, bajo la dirección de Josep Vicent, pretende consolidarse como orquesta estable del Auditorio de la Diputación de Alicante y proyectarse desde allí al resto de poblaciones de la provincia. Nace bajo el paraguas de la Fundació de la Comunitat Valenciana Auditori de la Diputació d'Alacant, que a lo largo de los últimos meses ha tutelado el proceso de convocatoria y selección de los músicos integrantes de la formación.

Afronta su primera temporada de existencia con una programación que incluye un total de dieciocho actuaciones, entre los seis conciertos incluidos en la temporada de abono del octavo ciclo sinfónico en el Auditorio, los conciertos pedagógicos y actuaciones familiares, la participación en espectáculos escénicos y las actuaciones fuera de la ciudad de Alicante. También tiene entre sus objetivos iniciales la grabación de la integral de la música del compositor gaditano Manuel de Falla.

Han sido varias las ocasiones en que en Alicante se ha intentado contar con una orquesta sinfónica estable, propia, arraigada en esta tierra. Hasta ahora, una historia de más frustraciones que éxitos. El maestro José Juan Pérez (Alicante, 1900-1968) fundó en 1927 la Orquesta de Cámara de Alicante, y en los años de la II República Española estuvo al frente de la orquesta La Wagneriana cuyas actuaciones en el Teatro Principal de Alicante antes de la Guerra Civil han quedado recogidas en fotos publicadas en Alicante, 1881-1890 por Juan Luis Román para la entonces Caja de Ahorros Provincial de Alicante.

El maestro José Juan fue uno de los encarcelados y represaliados por el franquismo por lo que no pudo continuar con aquella tarea de mantener una orquesta sinfónica estable. En 1939 surgió una efímera sinfónica de la mano del maestro Luis Torregrosa García (Alicante, 1871-Madrid, 1960), fundador en 1912 de la Banda Municipal de Alicante, que fue director de la Real Banda de Alabarderos y de la Real Capilla de Madrid.

A principios de los años sesenta fue Moisés Davia, al frente entonces de la Banda Municipal, quien intentó una nueva aventura, la Filarmónica de Alicante, que ofreció varios domingos al mediodía una programación sinfónica en el Teatro Principal, a los que pude asistir siendo un joven estudiante. También duró poco. El maestro Davia acabaría en Madrid dirigiendo su Banda Municipal.

Buena parte de estos fracasos se debieron a la ausencia de estudios musicales en la ciudad. Esta tierra, como todas las comarcas valencianas, era y es rica en bandas con lo que una orquesta tenía asegurado completar la plantilla de instrumentos de viento, madera y metal, pero muy difícil los de cuerda. En València, con el apoyo de la Diputación y de la Sociedad Económica de Amigos del País, se creó en noviembre de 1879 su Conservatorio de Música. En Alicante hay que esperar hasta 1956 para que se inicien estudios musicales en el Conservatorio que bajo el patronazgo de don Óscar Esplá Triay (Alicante, 1886-Madrid, 1976) creó la entonces Caja de Ahorros del Sureste, embrión del actual Conservatorio Superior que lleva el nombre de Esplá. Sin conservatorio no hay estudiantes de música, y por lo tanto no hay músicos. Y sin músicos, no hay orquesta.

Alcoy cuenta con la Orquesta Sinfónica Alcoyana, creada hace más de noventa años, y Elche creó en 1988 una formación orquestal, la Sinfónica Ciudad de Elche, hoy asentada.

En 1996 surge, de la mano del Ayuntamiento de Alicante y de la entonces Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), la Orquesta Sinfónica de Alicante, con el murero Joan Iborra al frente, que permanece después de no pocas vicisitudes al perder los apoyos iniciales.

Elda cuenta desde 2008 con la Orquesta Sinfónica Teatro Castelar. Ese mismo año 2008 se creó la Orquesta Sinfónica de Torrevieja. Un año antes, en 2007, la Unión Musical de Benidorm, con más de 90 años de existencia, se transformó en joven orquesta de cuerda. Varios años antes se crea la Orquesta Académica Sinfónica de San Vicente, con alumnos y profesores de varios conservatorios de la provincia. Y en el 2011 nació la Orquesta Sinfónica Ciudad de Orihuela. Además están la Orquesta de la Universidad de Alicante, que empieza a ser veterana, y la del Conservatorio Superior Óscar Esplá, con alumnos de cada curso. Todas estas formaciones actuarán este año en el Auditorio de la Diputación.

Ahora estamos ante un nuevo reto: una orquesta estable para el mayor de los auditorios sinfónicos en la provincia, el ADDA. Una formación sinfónica necesita para consolidarse ofrecer una programación adecuada a sus medios humanos y actuaciones cada vez más frecuentes. También, apoyo y paciencia por parte de los asistentes a sus conciertos, más allá de una buena dirección y del entusiasmo y seguridad económica de los músicos que la integran. Así se puede conseguir empastar un conjunto de músicos que den a la orquesta una personalidad musical correcta y adecuada, identificable. El prestigio se alcanza con la continuidad y la programación y no sólo con los años de existencia. Ojalá este nuevo intento en nuestra azarosa historia musical alcance pronto prestigio y consolide un proyecto tan ilusionante como ambicioso.

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