25 de octubre de 2018
25.10.2018

Alfonso Almendros: «No hay que irse muy lejos para encontrar lo extraordinario»

Curiosidad y dedicación conforman el tándem ganador del petrerense (1981), fotógrafo que presenta esta tarde en Alicante su fotolibro "To name a mountain"

24.10.2018 | 23:24
Alfonso Almendros: «No hay que irse muy lejos para encontrar lo extraordinario»

A un buen número de premios, añade ahora este volumen publicado por La Kursala. Hoy lo presenta en la librería Pynchon&Co, a las 19.15 horas.

Vuelve a casa para presentar su fotolibro To name a mountain, publicado por la prestigiosa editorial La Kursala en su colección Los cuadernos de La Kursala . Explique en qué consiste.
Es una de las colecciones de libros de fotografía más prestigiosas y con mayor difusión de toda España y reconocida internacionalmente. Cada uno de Los cuadernos de La Kursala consiste en la producción de un fotolibro de cada artista que expone en su galería. En el caso de mi libro, a parte de la Universidad de Cádiz, no puedo dejar de nombrar a la editorial italiana Witty Kiwi que ha coeditado el libro fuera de España y a Idania Castillo, directora de la Cinemateca Nacional de Nicaragua.

Un fotolibro siempre tiene una historia. ¿Cómo busca un fotógrafo esa historia?
Una buena pregunta. Yo creo que las historias están más cerca de nosotros de lo que pensamos pero hay que estar atento para vislumbrarlas entre nuestros hábitos y cotidianidad. Hace poco un amigo me dio una definición maravillosa sobre la creatividad. Sus palabras más o menos fueron, «la creatividad es coger elementos del mundo que nos rodea y hacer algo diferente». No hay que irse muy lejos para encontrar lo extraordinario, pero sin duda esta búsqueda requiere dedicación y, sobre todo, curiosidad.

¿Por qué eligió el viaje a las Montañas Rocosas a finales del XIX del artista Albert Bierstadt y el escritor Fitz Hugh Ludlow como eje de tu trabajo?
En esa búsqueda que mencionaba, me encontré de bruces con una buena historia. Una parte fundamental de mis proyectos se desarrolla en la biblioteca documentándome y fisgoneando sobre temas que me interesan. Posiblemente, hábitos que sigo manteniendo del periodo en el que estudiaba Historia del Arte. Encontré una hermosa historia de amor sobre el pintor de montañas de la Escuela del Río Hudson Albert Bierstadt relacionada con un viaje épico por las Montañas Rocosas en una época en la que el viaje estaba asociado de manera indisoluble al esfuerzo, el peligro y la aventura. Había muchas simbologías subyacentes que me fascinaron. En este marco, encontré una historia que en esencia habla sobre el amor y sobre aquello que el padre del alpinismo Horace-Bénédict de Saussure definió como «el anhelo de perdurar en todo».

¿Y qué cree que han aportado sus fotografías a ese relato?
En To name a mountain se esconde una intrahistoria personal. Únicamente espero contar mi visión sobre el amor y sobre «ese» anhelo antes mencionado. El arte contemporáneo tiende hoy en día a ser multidisciplinar.

¿El fotolibro es una consecuencia también de ese proceso?
Bueno, creo que el libro como marco para la creación es un formato utilizado por artistas desde hace mucho tiempo. Si pensamos en el libro de artista o en el cuaderno de notas podemos encontrar ejemplos fascinantes a lo largo de la historia. Leonardo da Vinci, Paul Klee, Francis Bacon...

Los fotógrafos ya no hacen solo fotos.
Creo que ser fotógrafo es hacer fotos y una interminable concatenación de pequeñas decisiones que vienen después de este primer gesto.

La fotografía pasa por un momento dulce, y la alicantina en especial, porque hay un grupo de profesionales dedicados a esto que habéis consiguiendo situaros en los primeros puestos a nivel nacional e incluso internacional.
Si. Y no solo a nivel individual. PhotoAlicante, la escuela Mistos y el nuevo programa educativo (TEFOCOUA) que están desarrollando junto a la Universidad de Alicante? Están construyendo una buena base desde donde empezar.

Hasta hace unos años, el papel documental de la fotografía se imponía al resto de registros. De los World Press Photo los que más trascendían eran los de imágenes de conflictos. Sin dejar a un lado ese papel de la imagen, ¿se puede usar la fotografía contemporánea de otra manera, como en su caso, para asumir el papel digamos de denuncia o protesta?
Sin duda. Creo que hay formas interminables y mucho más interesantes fuera de lo meramente documental de contar una historia. Por ejemplo, el trabajo de Mandy Barker sobre la polución de plásticos en los océanos tratado a través de la abstracción y el concepto de belleza. Me parece muy evocativo y poderoso ser capaz de hablar sobre algo terrible a través de lo bello.

Todo el mundo ahora es fotógrafo con el tema de los móviles y redes sociales. ¿Qué piensa de este fenómeno?
Pues tiene algo muy interesante relacionado con la inmediatez, lo etéreo y lo efímero que por un lado me fascina y por otro me crea cierta incomodidad. Como herramienta, el móvil me parece fantástico. Creo que, en ese sentido, lo realmente importante es mantener la curiosidad por seguir buscando buenas historias.

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