16 de octubre de 2018
16.10.2018

Un escritor con alma de filólogo y enamorado de Roma

Santiago Posteguillo (València, 1967) se ha distinguido por sus trilogías sobre el imperio romano

16.10.2018 | 01:17

Santiago Posteguillo, ganador del Premio Planeta fallado anoche en Barcelona con una novela ambientada en el siglo II dC en el Imperio Romano, es conocido por los lectores como el autor de la trilogía de Trajano, el emperador romano nacido en Itálica. Nacido en Valencia en 1967, Posteguillo es filólogo, lingüista, doctor europeo por la Universidad de València y en la actualidad profesor titular en la Universidad Jaume I de Castellón.

Imparte clases de lengua y literatura inglesa, con atención especial a la narrativa inglesa del siglo XIX, el teatro isabelino y la relación entre la literatura inglesa y norteamericana con el cine, la música y otras artes.

Autor de más de setenta publicaciones académicas que abarcan desde artículos de investigación a monografías y diccionarios especializados, en 2006 publicó su primera novela, «Africanus, el hijo del cónsul», primera entrega de una trilogía sobre Escipión el Africano que completó con «Las legiones malditas» (2008) y «La traición de Roma» (2009).

Su pasión por la Antigua Roma, que nació del impacto que le causó la visita a la «ciudad eterna» cuando tenía seis años, siguió destilándola en las páginas de una nueva trilogía, integrada por «Los asesinos del emperador» (2011), «Circo Máximo» (2013) y «La legión perdida» (2016).


Pasión universal

Posteguillo es también autor de varios libros en los que muestra su pasión por la literatura universal. En «La noche en que Frankenstein leyó El Quijote»(2012), hizo un repaso a algunos de los acontecimientos más significativos de la literatura; y en «La sangre de los libros» (2014) reveló algunos hechos truculentos escondidos detrás de los grandes libros universales. En el hasta ahora su último ensayo, «El séptimo círculo del infierno: escritores malditos, escritoras olvidadas» dio a conocer los «verdaderos infiernos» que sufrieron los que ahora son sus inspiración, entre ellos: «la Inquisición, los servicios de inteligencia y las diversas dictaduras».

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