08 de agosto de 2018
08.08.2018

Santana calienta la plaza de toros de Alicante

El guitarrista mexicano y su banda hacen vibrar a más de 5.000 personas en Alicante con su rock afrolatino lleno de guiños y fusión

08.08.2018 | 01:21
Santana calienta la plaza de toros de Alicante

Como si estuviera en el Woodstock de 1969, Santana convirtió ayer en un festival la plaza de toros de Alicante en el primer concierto de su gira europea. Con una energía difícil de imaginar en un guitarrista de 71 años, Carlos Santana dirigió a los ocho músicos de la banda que lleva su nombre con la maestría de un director de orquesta en una ceremonia llena de fusión afrolatina y de guiños a grandes clásicos del rock.

Ante más de 5.000 personas, que en su mayoría pasaban de los cuarenta y cincuenta años y entre la que también había un nutrido público extranjero, Santana brindó a la audiencia dos horas exactas de locura musical –«el que no se vuelve loco se hace agrio, cínico y arrogante», dijo el mexicano– en las que fue difícil acertar el número exacto de canciones que se escucharon, ya que el guitarrista intercaló acordes entre sus grandes éxitos de temas de Elvis Presley, The Police, The Animals, Steely Dan, George Harrison o los mismísimos Rolling Stones.

El virtuoso guitarrista y compositor quiso dedicar el concierto a tres colegas de la guitarra: uno de jazz, Django Reinhardt, de origen gitano, y dos de flamenco, Manitas de Plata y Paco de Lucía «y a todos los gitanos y gitanas que hacen lo que hacen con pura sangre, pasión, dulzura y luz». Un homenaje que dio idea de la fusión de ritmos que desplegó en el escenario, desde el caribe al jazz europeo, el blues o el soul.

Divination fue un espectáculo que comenzó con imágenes del festival de Woodstock y su Soul Sacrifice, a la que siguió la percusión africana de Jingo e, hilvanadas, Evil Ways y A love Supreme. Hasta que no sonaron los primeros compases de Black Magic Woman, el público, un tanto entumecido al inicio, no se arrancó a aplaudir pero con Oye como va y Samba pa ti los asistentes fueron abandonando los móviles para ponerse a bailar y cantar. En Total Destruction le acompañó Javier Vargas, líder de la Vargas Blues Band, y entre guitarras y percusión pasaron Mona Lisa, María María, o Corazón Espinado en una noche de inspiración divina en la que Santana pidió «más luz y esperanza y menos miedo en el mundo».

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