09 de junio de 2018
09.06.2018

Cuentos para Manolillo

Jesucristo Riquelme y Carlos R. Talamás reúnen en un libro por primera vez las cuatro fábulas que Miguel Hernández escribió en la cárcel para su hijo, con ilustraciones completas de Pako Gómez Mínguez

09.06.2018 | 01:05

Como casi todas las historias que rodean la vida de Miguel Hernández, la de los cuentos dedicados a su hijo es en sí misma el argumento de otra narración literaria. El poeta oriolano escribió cuatro cuentos en el Reformatorio de Alicante poco antes de morir, con el objetivo de felicitar a Manuel Miguel en su tercer cumpleaños. Unos textos, escritos en condiciones precarias, en papel higiénico, que Miguel Hernández fue plasmando a lápiz para llenar de fantasía la vida del niño y también de consejos para el futuro.

Jesucristo Riquelme y Carlos R. Talamás se decidieron a recoger estos cuatro cuentos por primera vez en un volumen plagado de ilustraciones, que firma el artista de Almoradí Pako Gómez Mínguez. La editorial Micomicona se ha encargado de llevarlo al papel, con el título Cuentos para Manolillo, con una cuidada edición, que el viernes 8 de junio se presentó en Torrevieja y al día siguiente, en la Casa de Cultura de Almoradí.

El conejito, Un hogar en el árbol, La gatita mancha y el ovillo rojo, y El potro oscuro son los títulos de estos cuatro pequeños textos, que escribió casi a escondidas. Igual de escondidos que salieron los textos de la cárcel. Miguel Hernández, ya enfermo, recibía asistencia en la enfermería del maestro y periodista Eusebio Oca, al que le gustaba la pintura. Él fue quien pasó a formato de pequeño libro dos de esos cuentos, El potro oscuro y El conejito. Los encuadernó, los ilustró él mismo con acuarelas y les puso unas tapas duras con el título Dos cuentos para Manolillo (para cuando sepa leer).

Como agradecimiento, el oriolano le regaló los textos originales manuscritos de los cuatro cuentos, con tachones y correciones, un material que conservó Julio Oca Masanet, hijo de Eusebio, tan solo un mes más pequeño que Manolillo. Eran de edad tan próxima que como Miguel tenía problemas para recibir la visita de su hijo, Eusebio Oca se hacía acompañar por el poeta oriolano cuando recibía visitas porque «algunas veces recibía a Manolillo en vez de a su propio hijo para que Miguel pudiera verlo».

Las dos historias que Oca encuadernó de forma artesanal eran las dos únicas que se conocían hasta 2010, cuando las otras dos salieron a la luz en la exposición organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales en la Biblioteca Nacional.

Estos documentos permanecieron en manos de Julio Oca hasta que en 2014 la Biblioteca Nacional los adquirió: doce pequeñas hojas de 12x19 centímetros que ató con un cordel. Y así permanecen hoy en día.

Ahora los cuatro textos se han reunido para crear esta cuidada edición. «Lo hemos ilustrado todo en un formato grande de 26 centímetros de alto por 40 de ancho, abierto, con ilustraciones a doble página», apunta Riquelme, experto hernandiano, que recuerda que es la primera vez que se publican los cuatro cuentos juntos con ilustraciones completas.

El libro no tiene «ni prólogo ni introducción», de manera que se explica el porqué de estas historias y lo que significan en la contraportada. «Los cuentos son fábulas, metáforas de libertad, de disciplina y obediencia, pensando en la educación del niño; y El potro oscuro es una nana», destaca . «El mundo que crea Miguel es un mundo de tranquilidad, ético, para que el hijo crezca en los valores de la concordia y la libertad, en un entorno de tranquilidad y progreso, nunca de odio».

Además recuerda que el poeta, en la prisión de Ocaña, cuando recibe el homenaje de sus compañeros tras pasar la cuarentena, dice: «Nuestro tigre no será el odio, nuestro tigre es el martillo constructor del futuro». Y eso, «es lo que quiere transmitir a su hijo».

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