23 de junio de 2017
23.06.2017

Pletórico "El Juli" con una gran corrida de su propia ganadería en Alicante

El torero ha cosechado esta tarde un triunfo rotundo de tres orejas -que pudieron ser cuatro- en la tercera tarde de la Feria de Hogueras

23.06.2017 | 23:08
Pletórico "El Juli" con una gran corrida de su propia ganadería en Alicante

Julián López "El Juli" cosechó hoy un triunfo rotundo de tres orejas -que pudieron ser cuatro- en la tercera de las Hogueras de Alicante, un éxito total del madrileño que vio como la corrida de su propia ganadería, El Freixo, funcionó, y mucho, con un toro, el quinto, premiado con la vuelta al ruedo.


FICHA DEL FESTEJO
Toros de El Freixo, de variadas hechuras, caras y remates, y de excelente comportamiento. Destacaron primero, segundo y, sobre todo, el quinto, de nombre "Tirachinas", número 18, castaño, nacido en octubre de 2012 y de 474 kilos, premiado con la vuelta al ruedo.

Francisco Rivera Ordóñez "Paquirri", que sustituía a Roca Rey, oreja y ovación.

Julián López "El Juli", oreja con fuerte petición de la segunda y bronca al palco por no concederla, y dos orejas.

Paco Ureña, oreja y ovación tras aviso.

Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del matador de toros Gregorio Sánchez.

La plaza registró tres cuartos de entrada en los tendidos.


Todo queda en casa


La corrida de la polémica, entiéndase ésta por la controversia suscitada por la contratación de última hora de Rivera Ordóñez, Paquirri en los carteles, para sustituir al peruano Roca Rey, que ayer pagó caro y con sangre su triunfo de una oreja en Badajoz.

El argumento de la empresa fue la de otorgarle la posibilidad de despedirse de la afición alicantina, ya que se retira de los ruedos al finalizar la temporada.

Pero nadie preguntó al aficionado si ellos querían despedirse de él o si prefería ver a otros toreros más nuevos que, además, vienen arreando fuerte, como Juan del Álamo, por ejemplo, triunfador en San Isidro y que hoy se quedó fuera del cartel en detrimento de un "mediático" que poco más puede aportar a la profesión.

Así quedó demostrado en su primero, un toro sensacional de El Freixo al que diseñó una faena ligera y galerista, que, no obstante, fue bien aceptada por el público, que le acabó premiando con una oreja de un toro que era de lío gordo.

Y tres cuartas de lo mismo con el cuarto, otro toro bueno del hierro de Julián López, con el que Paquirri no pasó de las meras apariencias. Saludó ovación tras fallar a espadas.

Pero la verdadera polémica de esta feria está siendo la desmesurada intransigencia del palco. Si en la corrida de la víspera fue Cayetano el perjudicado, hoy lo fue "El Juli", al que ningunearon una segunda oreja de su primero ganada a ley después de una faena rotunda, muy completa y brindada al cielo, seguramente al que fuera "su maestro" Gregorio Sánchez.

Toreo de mando, largura y mano baja. Todo muy compacto, reunido y de ritmo creciente. El toro, a todo esto, de nota alta también, lo que permitió al torero recrearse en lo fundamental y en un fin de fiesta en el que no faltaron circulares, cambios de mano y otros alardes. Se enteraron todos menos uno, el usía, que le negó el doble trofeo.

No bajó el diapasón el madrileño con el quinto, otro excelente ejemplar de su propia ganadería al que volvió a cuajar de cabo a rabo, y sobre los mimbres del temple, el mando y el hilván. Lo mejor, sin duda, fue el toreo a izquierdos, barriendo el albero con media muleta, Sensacional Julián.

Los tendidos pidieron el indulto del astado, que el presidente, sin salirse del guión, desatendió. Esta vez sí cayeron las dos oreja para "El Juli", como también los honores póstumos en el arrastre para "Tirachinas".

Paco Ureña estuvo sublime en su buen primero, al que cuajó una labor que aunó sentimiento, pureza, verdad, abandono y mucha expresión. Toreo inmaculado y, sobre todo, muy sentido, muy templado también, con cadencia, elegancia y suma autenticidad.

No se guardó nada el murciano. Cumbre. Al natural fue el acabose por lo embebido que llevaba al astado, lo cerca que se lo pasaba y lo muy atrás que remataba cada muletazo. Solo faltó contundencia con la espada, de ahí la solitaria oreja que acabó paseando.

Y tampoco anduvo acertado Ureña con los aceros en el sexto, de ahí que se esfumara la posibilidad de abrir la puerta grande tras otra importante faena.

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