La Asociación Española de Pediatría (AEP) trasladó ayer su pesar por la muerte del niño de 6 años de Olot (Girona) enfermo de difteria y señaló que, aunque más del 95 por ciento de los menores de un año están vacunados, las dosis de refuerzo «deben ser mejoradas».

En un comunicado, los pediatras expresaron su «más sentido pesar» a la familia del niño hospitalizado en el Vall d'Hebrón desde el pasado 30 de mayo y que falleció ayer y subrayan que, en estos momentos, los médicos deben estar con los familiares «escuchando, acompañando y comprendiendo su dolor».

La AEP destaca la labor de los profesionales que se han enfrentado a una enfermedad «casi desconocida y de difícil sospecha», así como de los sanitarios que «han hecho todo lo posible para intentar que el pequeño se recuperase».

Además, reconocieron las gestiones llevadas a cabo por las autoridades sanitarias para conseguir los recursos terapéuticos con los que tratar la enfermedad. Y recordaron que, aunque más del 95 por ciento de los menores de un año se encuentran vacunados contra la difteria y la dosis de refuerzo que se administra el segundo año de vida «casi alcanza esta cifra», las dosis de refuerzo que se ponen entre los 4 y los 16 años «deben ser mejoradas».

«Este nivel de inmunización individual y colectiva ha de servir para transmitir un mensaje de tranquilidad a las familias», apunta la AEP que, no obstante, advierte de que en la prevención de las enfermedades infecciosas, incluso aquellas que como la difteria parecían eliminadas, «nunca se debe bajar la guardia».

Por otro lado, el alcalde de Olot (Girona), Josep Maria Corominas, expresó ayer su tristeza, en nombre del ayuntamiento de la localidad, por la muerte del niño de seis años.