14 de mayo de 2015
14.05.2015
Jorge Eduardo Benavides
Escritor

«La emigración genera una nueva literatura»

«El enigma del convento» ganó el Premio Torrente Ballester 2013 y se publicó en 2014

13.05.2015 | 23:43
«La emigración genera una nueva literatura»

Para hablar de esa novela y también de literatura el escritor peruano Jorge Eduardo Benavides se encuentra en Alicante.

Vino a Alicante en 2011 y ahora vuelve de nuevo al Centro Mario Benedetti...
Así es. Es un sitio en el que tengo muy buenos amigos y hacen una labor interesantísima con un escritor como Benede-tti que dentro de los autores del boom parece que pasa de puntillas pese a tener una obra muy interesante sobre todo cuentos.

Su último libro es El enigma del convento. ¿Qué ofrece al lector?
Es una historia de trasfondo histórico que se centra en la época de la independencia de las colonias. Ocurre entre el convento peruano de Santa Catalina y el Madrid cortesano de entonces. Tiene un fondo histórico que a mi juicio es muy interesante porque esa época marca profundamente el destino de América y sella el destino de España. De alguna forma condiciona la relación entre los países hispanoamericanos y España. No se había novelado ese momento y menos desde la perspectiva de cómo se veía desde allí lo que ocurría en España.

Se trata de una novela histórica, tan en boga ahora. ¿Qué le diría a los escépticos de este tipo de narrativa?
La verdad es que nunca tengo planificado lo que voy a escribir, las historias surgen y eso surgió con una visita que hice al convento con mi pareja. Allí nos contó la guía que al rebufo de todos los conflictos independentistas intentaron envenenar a la madre superiora. Se me ocurrió que ahí había una novela histórica. Yo creo que el genero histórico tiene escritos y novelas realmente dignas y buenísimas. Mi novela se ha hecho con todo el rigor, después de dos años de documentación. Pero hay novelas apuntadas a este moda que cometen tropelías con el lector.

¿El libro es más novela o más historia?
Es más novela porque tiene que serlo. Me gustaron siempre las buenas novelas históricas, como El nombre de la rosa. La parte histórica tiene mucho valor para mí, no solo porque le da verosimilitud sino porque refleja una situación que sigue siendo actual. Lo que significó esa ruptura entre España e Hispanoamérica fue muy doloroso, generó odios, mucha gente se tuvo que ir, se quebrarorn negocios y amistades, y eso está muy relacionado con los nacionalismos ahora en España.

¿Existe una gran diferencia entre la literatura de su país o de otro y la española o ahora es más universal?
Ahora todo es más poroso, más permeable. Hay muchos escritores jóvenes que se consideran más cercanos a otros por una cuestión generacional más que por una identificación nacional. Y con la emigración se está generando una nueva literatura, con nuevos escritores de orígenes distintos pero que serán españoles. La literatura no tiene nacionalidad.

¿Si dentro de 200 años se escribiera una novela histórica sobre la época actual de qué trataría?
Pues supongo que hablaría de cambios, pero no sabemos si estamos entrando en un declive o nos estamos acomodando a una sociedad totalmente distinta. Es el primer cambio estructural de la civilización en el que somos plenamente conscientes de que estamos sufriendo este cambio. Lo que no sabemos es dónde nos lleva. Sería una novela que tendría que ver con esa incertidumbre.

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