19 de julio de 2013
19.07.2013

El poder de la obra gráfica

El profesor José Fuentes asegura que esta técnica es «la que más ha evolucionado en el siglo XX»

19.07.2013 | 05:00
El profesor José Fuentes, en la exposición de la Casa Bardín.

Taller de grabado. Miró, Dalí y Picasso dedicaron parte de su producción al grabado, lo que dice mucho de sus posibilidades creativas, según el profesor José Fuentes, que impartió el taller de grabado del Instituto Gil-Albert. El resultado se puede ver en la Casa Bardín.

­Dice que la obra gráfica de Miró «es más potente que su pintura, independientemente de que a nivel de mercado o de reconocimiento social se vea así». José Fuentes (Torrellano , 1951), catedrático de la Facultad de Bellas Artes de Salamanca y uno de los máximos exponentes del grabado en nuestro país, se puso al frente del taller de grabado que impartió el Instituto Juan Gil-Albert de Alicante y, como resultado, surgió la exposición que hasta el 17 de septiembre se puede ver en la Casa Bardín, con las obras de los 14 participantes además de las del propio Fuentes y de la profesora Concha Sáez.
Fuentes, que el pasado martes realizó una visita guiada a la exposición, considera que el mundo del grabado «abre un campo muy grande de creación, es un mundo en constante evolución y es la técnica que más ha evolucionado y más se ha enriquecido en el siglo XX».
En su opinión, «todos los grandes artistas, aún siendo pintores o escultores, han desarrollado proyectos en obra gráfica y de manera muy potente. Dalí, Picasso, Tàpies.. todos vieron que la obra gráfica era un mundo que les estaba ofreciendo unas posibilidades de creación muy singulares».
El profesor introdujo a los catorce alumnos del taller –artistas y gente relacionada con el mundo del arte– en una técnica de grabado desarrollada por él mismo. «Yo la he llamado de los dobles complementarios, porque interviene la descomposición del color en varias matrices y de la imagen a su vez en varios colores, de manera que el resultado final tiene la misma saturación e intensidad cromática con la que se pintaron las matrices; con este proceso el alumno en una semana tiene un conocimiento muy claro del proyecto».
El olor especial a barniz que salía de una clase de la Facultad de Bellas Artes de Valencia fue el que guió a Fuentes hacia el mundo del grabado. Sabe, no obstante, que la obra gráfica «tiene un condicionante y es que se asocia a la reproducción de imagen y parece algo comercial, no de creación». Aunque «el grabado ha servido al mercado para que mucha gente que no puede tener un óleo de Tápies porque el precio es astronómico pueda acceder a un grabado». Sin embargo, «en los últimos años el grabado ha dado un paso importantísimo porque genera obras en las que la edición es única, con lo que reafirma su carácter de creación al cien por cien».
José Fuentes, que destaca el potencial creativo de los artistas que participaron en el taller y «el acierto» de abrir la Facultad de Bellas Artes en Altea, considera que la crisis «tiene un efecto, digamos entre comillas positivo, en el campo de la creación, porque los artistas ahora se preocupan menos del mercado ya que no se vende y de algún modo se han quitado esa presión y se plantean proyectos mucho más interiorizados, más destinados a sacar todo lo que les interesa».

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