12 de julio de 2011
12.07.2011
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José Cabrera: Médico forense y conferenciante

"No tenemos miedo a morir, sino a cómo vamos a morir"

Cientos de autopsias a sus espaldas le han convertido en un mediático doctor que derrocha vitalidad por los cuatro costados. El orador y científico visitó Alicante para compartir sus reflexiones sobre el fin de la existencia sin dramas, sin paños calientes y con sornrisa franca

12.07.2011 | 02:00
"No tenemos miedo a morir, sino a cómo vamos a morir"

¿Qué explica exactamente en sus conferencias?

El objetivo es desmitificar lo que hoy en Occidente significa la muerte. Hablo de la muerte desde un punto de vista lógico, médico, filosófico, personal, desde el punto de vista de las religiones... Normalmente todos los asistentes tienen a alguien a quien han perdido, de manera que el enfoque es para todos. Trato de hacer entender que la muerte es el fin biológico, y que, por tanto, cada cual debe buscar sus mecanismos para enfrentarse a ella y a la angustia que nos genera. Normalmente los caminos con los que el ser humano se enfrenta a la muerte tienen que ver con la religión,porque es la única esperanza contra la desaparición física. En las ponencias hablamos de judaísmo, budismo, cristianismo o de religión musulmana y, como colofón, se tratan las experiencias que la gente ha tenido experiencias al borde de la muerte.

¿Y todo eso en cuánto tiempo?

En 55 minutos (ríe).

Ha dicho en Occidente. ¿Acaso lo llevamos peor en esta parte del mundo?

Bueno, es que vas a China o a Japón y la muerte está a tu lado, fluye con la vida. Te puedes sentar tranquilamente a tomar una coca-cola en la cafetería del cementerio.

¿Por qué llama a sus charlas "memento mori"?

Para recordar que, a pesar de lo que pase en los capítulos de CSI -donde todo es mentira, empezando por las rubias con silicona- es que todos morimos de la misma manera, de parada cardiorrespiratoria. La única conclusión de esto es que no podemos alejar la muerte de nuestra vida y que, cuanto más cerca la tenemos, con más intensidad vivimos. Es un evento que va a ocurrir en cualquier instante. Entonces empezamos a vivir cosas que no vivíamos, como sentir el aire en la cara, oír los pájaros... Empezamos a buscar el sentido de la vida. Como en la obra de Viktor Frankl El hombre en busca de sentido. En el campo de concentración morían más aquellos que no tenían nada por lo que vivir. Cuando les preguntaba aquello de: "¿ y usted por qué no se suicida?" muchos se daban cuenta y decidían que "porque no me da la gana".

¿Qué es lo que más nos angustia sobre el final de la existencia?

Más que morir, lo que nos asusta es el cómo vamos a morir. Tenemos miedo a morir con una sonda, rodeados de cables, sufrir. Y sobretodo nos angustia el que no vayamos a ver más a nuestra gente querida, hijos, hermanos, amigos.

¿Usted qué cree? ¿Hay vida después?

Yo soy cristiano y no muy meapilas. Éste es un debate que no tiene respuesta. He hecho mil autopsias, he visto morir a cientos de personas y yo, personalmente, quiero creer que hay algo más. Si no, no tiene sentido la cultura humana.

¿Y esas experiencias cercanas a la muerte, tienen base?

Sí bueno, el túnel de luz, ver el propio cuerpo desde arriba, voces que llaman, gente que ve toda su vida pasar en pocos segundos... Se piensa que es una descarga errática del cerebro a consecuencia de una bajada de azúcar. Siempre vemos las mismas cosas: un chino que se esta muriendo tenderá a ver mucha luz cuando le falta oxígeno. Los sueños son muy universales, corresponden a una memoria arquetípica... Aunque después hay quien se pone en plan esotérico y dice que esas experiencias son una visión parcial del cielo.

Dicen que entre los moribundos es común lamentarse de no haber arriesgado más en sus vidas ¿ Está de acuerdo?

Bueno, ésa es una frase complicada... No sé, yo he visto a mucha gente morir y diría más bien que la frase general es "qué pena lo que me voy a perder", la de "me da pena lo que dejo atrás". Lo que sí es cierto es que mucha gente lamenta no haber vivido más intensamente y se arrepiente de haberse peleado con Juanito por una golosina o haber perdido momentos buenos de la vida por gilipolleces como esa.

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