01 de mayo de 2011
01.05.2011

"Z" y Fatma: vidas cruzadas

01.05.2011 | 02:00
La viñeta en la que "Z" demostró que no era Fatma.

Activistas. Además de la nacionalidad, las historias del dibujante anónimo "Z" y la escritora Fatma Riahi tienen otros puntos en común. Una rocambolesca situación que da una idea de los abusos de un régimen autoritario.

Muchas cámaras habrán captado la imagen de "Z" durante Mediencounter, casi seguro que todas ellas. Pero esas imágenes nunca verán la luz, y las que lo hagan, como la que ilustra una de las fotografías de esta página, lo harán protegiendo su rostro. Esquivo con su imagen pública, cercano en el cara a cara, "Z" es uno de los ciberdisidentes tunecinos más destacados. Censurado por el régimen de Ben Ali, el dibujante hizo lo que en otros países tenemos más que asumido: poner el dedo en la llaga con el arma del humor. Como él mismo comentó ayer a cualquiera que le preguntase, comenzó su protesta en la red a raíz de un "atentado urbanístico" perpetrado por Ben Ali, que durante su ponencia compararía con Benidorm. Como símbolo, escogió al flamenco rosa, el ave migratoria que habitaba en aquella zona con la que la explotación urbanística. Además, ese color contrastaba con el morado "oficial" del régimen.
"Nunca he utilizado el insulto", puntualizaba durante una conversación informal durante Mediencounter al ser preguntado por su estilo."Solo me dediqué a señalar con el dedo lo que estaba haciendo Ben Alí y su sistema de poder familiar". Cuando llegó la censura, se radicalizó en su postura. Y aquí entró en juego la segunda pieza de esta historia.

Detenida
La vida de Fatma Riahi no habría sido igual de no haber existido "Z". Después de traducir alguna de sus viñetas al árabe -el dibujante las escribe en francés-, en 2009, Fatma fue detenida y desapareció durante 6 días. En privado, incluso bromea ya con el episodio, bromeando sobre cómo le pidieron en su trabajo un justificante por haberse ausentado tantos días.
El dibujante publicó entonces la viñeta que acompaña a este texto. "No soy Fatma. Todos somos Fatma". La detención de Fatma encendió la actividad de "Z", quien comenzó a trabajar de forma febril.
"Llegaba cansado al trabajo por pasar la noche dibujando. Y no le podía decir nada a nadie porque nadie sabe a lo que me dedico", señalaba ayer. Fatma fue liberada días más tarde, pero la revolución tunecina tenía otro motivo para seguir activa.
Hoy, cuando los veo charlar animadamente en un coche y reírse, intento imaginar, sin éxito, cómo fueron aquellos días, aún siendo consciente de que esa historia ayudó a construir el Túnez que, ahora mismo, se está formando.

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