27 de julio de 2010
27.07.2010

"Quiero andar por la calle sin que me miren mal"

Cuatro meses han pasado desde que Óscar recibiera el primer trasplante de cara completo del mundo en el hospital Vall d´Hebron

27.07.2010 | 02:00
Óscar junto al doctor Barret, jefe del equipo médico que le realizó el trasplante de cara.

Cuatro meses han pasado desde que Óscar recibiera el primer trasplante de cara completo del mundo en el hospital Vall d´Hebron de Barcelona. Tiempo en el que, además de tener que acostumbrarse a su nuevo rostro, ha tenido que superar las numerosas complicaciones de esta intervención pionera. Ayer por fin fue dado de alta, pero por delante aún queda un largo proceso de rehabilitación médica.

El primer paciente en recibir un trasplante total de cara fue dado de alta ayer en el Hospital Vall d´Hebron de Barcelona en el que ha pasado cuatro meses. El paciente, Óscar, no dudó en expresar su agradecimiento al equipo médico, a la familia del donante y a su propia familia, que le ha apoyado durante años desde que sufrió un accidente que le causó el traumatismo que le deformó la cara.
El joven compareció ante los medios de comunicación acompañado por su hermana y por el Jefe del Servicio de Cirugía Plástica, Joan Pere Barret, encargado de dirigir al equipo de más de treinte personas que practicó el trasplante al joven.
Barret explicó que la operación duró 24 horas y destacó que el trasplante realizado a Óscar es el "más complejo que existe". El doctor Barret destacó que Óscar está preparado para volver a casa, aunque durante algunos meses deberá seguir estrictos controles y sesiones de fisioterapia, logopedia y terapia facial hasta que recupere totalmente la movilidad de la cara, algo que los médicos esperan que ocurra en un tiempo de entre doce y dieciocho meses.
"Realmente la integración de su nueva cara ha sido fantástica. Se siente cómodo. Se siente muy bien. Se siente una persona nueva", admitió el cirujano. Óscar ya puede beber líquidos, come una dieta a base de purés y empezó a hablar hace dos meses, también ha ganado sensibilidad en gran parte de su rostro y está recuperando de manera parcial la movilidad de la musculatura.
Óscar confesó al doctor que "siempre existirá un Óscar de antes y un Óscar nuevo pero, realmente, el nuevo es él y es con el que está muy satisfecho de poder seguir viviendo". Para Barret, el hecho de que el joven "sea un paciente muy colaborador y de una gran fortaleza" ha sido determinante en su buena evolución, aunque controlar el rechazo al trasplante ha sido complicado. La hermana de Óscar señaló que lo que más desea su hermano es hacer las "pequeñas cosas" que todos hacemos normalmente como "pasear por la calle sin que te miren mal o sentarse a comer a la mesa con la familia".

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