26 de julio de 2010
26.07.2010

Un guiño al alma de la escena para realzar el telón

Cuando el teatro es una afición y una pasión, el paso del tiempo no borra el tacto de las tablas y el telón nunca se baja del todo

26.07.2010 | 02:00
Arenas y Díez ensayan, desde hace un mes y medio, en el Centro de Cultura Contemporánea.

Cuando el teatro es una afición y una pasión, el paso del tiempo no borra el tacto de las tablas y el telón nunca se baja del todo. Las circunstancias obligan, en ocasiones, a quienes le dan vida de forma voluntaria a aparcarlo provisionalmente, pero la huella de la escena resulta difícil de borrar. Por eso, tras un periodo de inactividad de dos años, Sáhara Teatre vuelve a subirse al escenario, el 7 y el 8 de agosto, en L'Escorxador, para representar la adaptación de la obra de Sanchís Sinisterra "... De piojos y actores".
Su director, David López, explica que, durante este periodo de "parálisis", se mantuvo el grupo escolar del IES Sixto Marco, pero que su regreso no se fraguó hasta el pasado año, cuando el azar le reencontró con Javier Díez y Abraham Arenas, los protagonistas de esta comedia. A partir de ese momento, se inició un proceso "largo, pero no agónico" a partir de la adaptación del guión del dramaturgo valenciano y, las primeras lecturas, la memorización y, por último, desde hace un mes y medio, los ensayos.
El resultado, según López, aunque conserva la base del original, "mantiene el sello" de esta compañía. Desde su punto de vista, refleja su "obsesión por el realismo", pero con un humor que "se aleja de los chistes facilones y rompe la cuarta pared para interactuar con el público" con el fin de reflexionar sobre la esencia del teatro y de la vida. Para lograr este objetivo, López destaca que, aunque no ha sido fácil prescindir del resto del grupo escolar, ha contado con dos actores que entienden sus particulares códigos y métodos.
Uno de ellos, Abraham Arenas, califica este encuentro como "una alineación de planetas". Durante casi 10 meses, estuvo parado y, cuando se le presentó este proyecto, no pudo evitar algunas dudas. "Sin embargo, he logrado ir uniendo las piezas de este rompecabezas hasta crear este personaje".
Su compañero, Javier Díez, atravesó por un paréntesis más largo en el teatro, debido a su particular aventura musical. No obstante, ahora que ha limpiado el óxido acumulado para regresar a las tablas, espera continuar en este mundo o, quizás, atreverse con los musicales.
En cualquier caso, ahora que los tres vuelven a estar juntos, aunque pretenden avanzar paso a paso, amenazan con quedarse y recorrer los distintos certámenes españoles con esta obra. Mientras tanto, al menos, habrán hecho un guiño a la esencia de la escena para realzar el telón.

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