25 de junio de 2010
25.06.2010

Una tarde de San Juan distinta

La plaza registra algo más de media entrada en una tarde en la que tradicionalmente se llena

25.06.2010 | 02:00
Una tarde de San Juan distinta

Por primera vez desde hace años la plaza de toros no se llena un día de San Juan en Alicante. Quizá influyó el hecho de que no apareciera ningún torero de la tierra anunciado en el cartel, circunstancia que no ocurría desde hace 37 ferias. Aún así, se respiró el ambiente de hogueras gracias a la Bellea del Foc, Marian Guijarro, que cumplió con la tradición de presidir el festejo al lado de Javier Arricivita. Acompañaron a la bellea en el palco cinco de las damas del Foc, que al igual que la máxima representante festera, no dudaron en pedir orejas pañuelo en mano tras las dos faenas de David Fandila "El Fandi". De hecho, al final fue el granadino el único que tocó pelo y con un trofeo en cada uno de sus astados salió por la puerta grande.
Finito no tuvo su tarde y ofreció un auténtico espectáculo a la hora de entrar a matar a su primero, con un metisaca, un pinchazo y un descabello que revivió a un toro que ya se había echado y que acabó muriendo con la puntilla desde atrás. Bronca del público. En su segundo, tras alguna tanda al natural salió a saludar al tercio y acabó escuchando algunos pitos de nuevo por conformarse con un pinchazo en la suerte suprema.
"El Fandi" fue el que ofreció mayor espectáculo y se metió al público en el bolsillo con las banderillas. Corrió media plaza de espaldas para clavar al encuentro, citó desde el estribo y tampoco faltó el violín. Con otra gran carrera con la mano en la testuz del toro lo dejó parado en el tercio y escuchó una gran ovación. Tras una faena en la que arrancó tandas por la derecha y al natural se llevó una oreja con fuerte petición de la segunda. Con media puerta grande abierta salió con ganas en el quinto, quizá el mejor de la tarde, al que recibió con una larga cambiada de rodillas. Siguió con ceñidas chicuelinas con una serpentina de remate. Fue la faena que más transmitió y aunque no acabó de templar al morlaco le hubiera cortado las dos orejas de no fallar con el acero.
Talavante no se terminó de encontrar cómodo con su primero, un ejemplar flojo, y escuchó palmas. Con el segundo, tardó en acoplarse pero dejó dos buenas tandas.
Tarde de San Juan diferente, en la que las andanadas de sol volvieron a acordarse del ascenso del Hércules y pusieron la nota festiva durante el encierro de Fuente Ymbro.

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