09 de junio de 2010
09.06.2010

Altamira se reabrirá al público con restricciones después de ocho años

Las cuevas, con más de 14.000 años de antigüedad, se podrán visitar de nuevo  a partir de finales de año

09.06.2010 | 02:00
Uno de los famosos bisontes de las Cuevas de Altamira.

El Patronato de Altamira acordó ayer por unanimidad que la cueva, que permanecía cerrada al público desde septiembre de 2002, pueda ser visitada de nuevo a partir de finales de año "con todos los requisitos y garantías para mantener este bien excepcional". Así lo anunciaron ayer la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, y el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, tras la reunión del nuevo patronato del Museo de Altamira, que aprobó también la constitución de un grupo de trabajo que decidirá cuántos visitantes pueden pasar por Altamira y si su presencia perjudica o no al estado de conservación de las pinturas.
Ese grupo de trabajo, que se reunirá por primera vez el 11 de junio, estará constituido por representantes de todos las instituciones y expertos que componen el Patronato de Altamira y tendrá como objetivo fijar un régimen visitas para final de año. La cueva de Altamira fue declarada en 1985 Patrimonio de la Humanidad y está considerada como la gran obra maestra del Arte Paleolítico, junto a la francesa de Lascaux.
Tanto González-Sinde como Revilla resaltaron la "unanimidad" y el "máximo interés" del Patronato de Altamira por que la cueva y sus famosos bisontes sean accesibles al público, pero manteniendo los límites de conservación exigidos para unas pinturas de más de 14.000 años de antigüedad.
Con la colaboración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha estudiado el estado de conservación de las pinturas durante los últimos ocho años, establecerá unos límites de visitas que serán revisados periódicamente para garantizar "siempre esa conservación integral de la cueva y su contenido", explicó la ministra de Cultura.
La reapertura de Altamira ha escrito un nuevo capítulo en el equilibrio entre su condición turística y la necesidad de preservar su patrimonio. Durante décadas se impuso lo primero, con hasta 175.000 visitantes al año.

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