08 de junio de 2010
08.06.2010
Andrea Alonso, sumiller, nariz de oro 2010

«Donde hay una mujer enóloga se consigue un vino más logrado»

Tenía solo 8 años cuando se padre le puso un vaso de vino en la mesa. Pero fue a los 23 cuando un enólogo argentino la inició en el mundo de las catas

08.06.2010 | 13:39
«Donde hay una mujer enóloga se consigue un vino más logrado»

Tenía solo 8 años cuando se padre le puso un vaso de vino en la mesa. Pero fue a los 23 cuando un enólogo argentino la inició en el mundo de las catas. El vino le despertó tantas sensaciones que empezó a formarse como sumiller. Ahora, a los 34 años, esta alicantina se ha convertido en el mejor olfato para distinguir caldos al ser proclamada Nariz de Oro 2010 en Madrid.

El jurado ha destacado su «excelencia olfativa». ¿Solo la tiene para el vino o también para la vida?
Bueno, intento tenerla para todos los aspectos de mi vida, aunque algunas veces no funciona bien, como cuando tienes un constipado y te equivocas.
¿Qué le diferencia de un sumiller al uso?
Yo creo que es el entrenamiento y la memoria olfativa, porque hay sumilleres que son buenos y con mucho conocimiento, pero les cuesta más el olfato o no lo tienen entrenado.
¿Y cómo entrena usted el olfato?
Me entreno oliendo vinos, catando, estando activa o probando los vinos para la venta. Siempre me habían dicho que tenía nariz privilegiada, a lo mejor es algo genético... puede ser, pero también he trabajado mucho y estoy registrando aromas continuamente para recordarlos.
¿Cómo se puede recordar un olor?
Pues porque el olor es el recuerdo de algo que has vivido. Te imaginas el momento en que tu has probado ese olor. Es muy curioso, pero es algo de la mente. Recuerdas los aromas en la situación en la que los has olido por primera vez.
En el concurso Nariz de Oro han participado cincuenta sumilleres de toda España, de ellos once de la Comunidad Valenciana llegaron a la final y de esos once, diez alicantinos... Hay narices en la provincia.
La verdad es que hay muy buen nivel. De la Comunidad Valenciana es de donde más concursantes suele haber y un índice alto suele pasar a la final. Una de las cosas que comentamos los compañeros es que teníamos más posibilidades de que algún premio se fuera para Alicante. Íbamos con la humildad de que alguno por lo menos ganase el tercero y hemos tenido la suerte de que ha sido el premio gordo.
¿Por qué son tan buenos?
Yo creo que desde siempre en Alicante se ha vivido mucho de la hostelería, es una zona turística a nivel mundial. Un restaurante que quiera destacar por sus vinos tiene que tener un sumiller. Luego está la preparación y aquí las escuelas funcionan bien.
Ahora es Nariz de Oro 2010, ¿qué supone eso y cuál es su reto?
Ahora no me planteo nada, solo disfrutar esto, porque todavía estoy en una nebulosa. No puedo tener más retos porque no hay concursos internacionales, solo se hace en España.
¿Le gusta más beber u oler el vino?
Las dos cosas. Te tiene que gustar el vino porque si no hay muchas cosas que no vas a poder percibir. No puedes ser jugador de fútbol si no te gusta. Me gusta beber, catar, disfrutar, compartir y aprender. El atractivo de este mundo es que no dejas de aprender. Como en la vida misma.
Tres razones para que la gente beba vino.
El vino da alegría, reúne a los amigos y es muy sano, es un alimento. Yo a los 8 años ya bebí vino y no me ha pasado nada. El problema es el exceso, como en todo.
¿El hecho de que una mujer sea sumiller ya es algo normalizado?
Una de las cosas que me ha alegrado bastante para reivindicar el género es que el año pasado también lo ganó una mujer y este año en la final éramos cuatro chicas y dos chicos. Eso habla muy bien de las mujeres. Hay mucha Nariz de Oro hombre, pero en muchas bodegas los enólogos son ya mujeres, porque la mujer tiene una mayor sensibilidad. Donde hay una mujer enóloga se consigue un vino más logrado.
¿Hay buenos caldos en la provincia de Alicante?
Sí, desde luego. Muy buenos y cada vez más. El problema es saber venderlos.
¿Se tomaría un plato de jamón serrano o de queso con una Coca-Cola?
Refrescos azucarados y gaseosos ninguno. Agua mineral con gas o vino. Aunque sobre los gustos cada uno que haga lo que quiera. Pero cuando uno come necesita quitarse la sensación de pesadez. El vino hace eso.

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