18 de marzo de 2010
18.03.2010

El islam en femenino

Mujeres y hombres feministas islámicos reivindican en Alicante una reinterpretación del Corán alejada de lecturas machistas Cambiar los "códigos de familia" que discriminan a la mujer en países musulmanes, sensibilizar a la población e implicar a los hombres son algunos retos de esta corriente

18.03.2010 | 01:00
Un grupo de mujeres musulmanas charla animadamente en la mezquita de Alicante.

La abogada Souad El Hadri y la médico Asma Lamranet, marroquíes, coincidieron esta semana en Alicante para hablar de la mujer en el islam en actos diferentes. La primera presentó un libro en el Colegio de Abogados sobre los derechos de la mujer y la segunda participó en un seminario sobre feminismo islámico en la Universidad de Alicante. Musulmanas feministas, ambas defendieron una reinterpretación del islam que no discrimina a las mujeres, una de ellas ataviada con pañuelo y la otra, no, pero ninguna enclavada en el estereotipo de mujer musulmana oprimida.
El feminismo islámico, objeto del seminario "Reinterpretaciones femeninas y feministas del islam de hoy" que concluye hoy en la Universidad de Alicante, es un movimiento que defiende los derechos de la mujer a través de sus propios referentes culturales y que se considera una tercera vía entre el fundamentalismo islámico -que no cree en la igualdad entre hombres y mujeres- y el feminismo laico -que mantiene que la igualdad no debe fundamentarse en la religión-.
Eliminar los roles machistas que pesan sobre la mujer musulmana (y, por ende, del hombre) como consecuencia de las interpretaciones patriarcales de los textos sagrados, hegemónicas en el mundo islámico, y conseguir la igualdad plena de derechos sin renunciar a las creencias religiosas son los principales ejes del feminismo islámico, una corriente aún minoritaria pero en auge y favorecida en los últimos años por el trabajo en red que se desarrolla a través de Internet.
"Es un movimiento de mucha importancia que cuenta cada vez con más seguidores en los países musulmanes", indica la profesora Eva Lapiedra, directora del seminario organizado por el área de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante, que añade que las feministas islámicas "son conscientes de que la mujer no tiene todos los derechos pero creen que la igualdad debe encontrarse en sus referentes culturales y la única manera es volver a las fuentes básicas del islam, el Corán y los hadices (los relatos del profeta Mahoma) e interpretarlo desde una perspectiva feminista".
Para ello, Lapiedra indica que el feminismo islámico ha bebido de las fuentes del feminismo laico pero ha debido adaptarlo a su realidad, donde la religión sigue siendo fundamental, para alejarse de las críticas "colonialistas" por su origen occidental.
Ndeye Andújar, musulmana conversa casada con un senegalés, lingüista y vicepresidenta de la Junta Islàmica Catalana, afirma que "el feminismo activista me viene de la conversión al islam. Siendo española, no me convencía tener que renunciar a derechos por tener una creencia distinta. Antes de ser musulmana no sentía una necesidad de rebelión porque la lucha feminista ya la habían hecho otras, pero no como musulmana y estudiosa del islam, del que descubrí que había otras lecturas que defienden la igualdad de la mujer".
Andújar, que participó ayer en el seminario, considera que hay que "deconstruir" los pasajes aparentemente machistas del Corán y releerlos en el contexto de su época, ya que el Corán data del siglo 7, con métodos hermenéuticos para desmontar la visión patriarcal de la mujer en el islam.
Dar a conocer esta vertiente feminista internacionalmente es uno de los retos de los congresos de feminismo islámico que desde 2005 se celebran en Barcelona con el fin de visibilizar este movimiento que plantean desde hace unos años los intelectuales musulmanes. Cambiar los "códigos de familia" en los países islámicos, "las legislaciones en las que se regula el matrimonio, la custodia de los hijos, la herencia, el divorcio o la poligamia, es el primer desafío, que sólo se ha logrado en Marruecos, pero por algo hay que empezar", indica la lingüista, que también apunta a la sensibilización y a las reformas dentro del islam que incluyan la pluralidad religiosa, la democracia y los derechos humanos, así como "que el islam no sea religión de Estado".
Lograr una implicación mayor de los hombres musulmanes en este proceso de "revolución silenciosa" es otro de los retos que defiende Abdennur Prado, otro feminista musulmán, presidente de Junta Islàmica Catalana y codirector del Congreso Internacional de Feminismo Islámico.
"Es fundamental desmontar el concepto tradicional de masculinidad en el islam, construido con unos parámetros que no respetan la cosmovisión coránica", señala Prado, quien explica que "también los hombres se rebelan contra el rol adjudicado como musulmán y rechazan el papel de macho dominante, que no tiene que ver con la espiritualidad religiosa". A su juicio, el mayor reto es convencer a los musulmanes de que el feminismo islámico "no es un movimiento antirreligioso sino enraizado en el Corán" y, respecto al feminismo global, "aporta una dimensión espiritual que le ha sido negada". Abdennur Prado concluye que "hay 1.600 millones de musulmanes en el mundo, cerca de 700 millones son mujeres, demasiadas como para reducir el papel de la mujer a un estereotipo".

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