07 de noviembre de 2011
07.11.2011
la crónica

El Lucentum sigue en el edén

La colosal actuación de Ivanov (14 puntos y 11 rebotes) da al Lucentum su quinta victoria y le mantiene en el coliderato de la ACB

07.11.2011 | 01:00
Llompart, en primer término, saluda a la afición al término del partido.

El Lucentum mantiene su puesto en el edén, lugar reservado únicamente a los elegidos. Entre ellos se ha instalado el equipo del maestro Vidorreta tras conseguir su quinto triunfo a base de garra, de fe y del soberbio trabajo de Ivanov, letal en el rebote y gran ídolo de la afición del Centro de Tecnificación. No fue un partido brillante, pero sí muy trabajado desde la defensa ante un Gran Canaria que nunca fue por delante. La diferencia en las faltas personales decantó la balanza. El Lucentum cometió 12 personales por 26 de los canarios. De otra forma más clarificadora: los alicantinos lanzaron 22 tiros libres por tan sólo uno del rival. Como en Santiago, Singler estuvo negado (1 de 10 en tiros de campo), pero el rendimiento del equipo no se resintió. Fabuloso Kone en defensa (6 rebotes defensivos y dos tapones), Llompart mantuvo el nivel de los últimos partidos y Dewar marcó el camino con cuatro triples en los dos primeros cuartos.
El Lucentum resolvió en los últimos instantes tras colocarse el Gran Canaria a un sólo punto (54-53) a falta de poco más de un minuto. Una canasta de Llompart calmó los nervios (56-53). Era el momento de defender y se hizo a la perfección recuperando la posesión tras una mala acción de Savané. Ataque para el Lucentum para sentenciar el choque. Un rebote ofensivo del omnipresente Ivanov dejaba el partido en bandeja. La gloria volvió a quedar en Alicante, el camino hacia la permanencia se acorta y la clasificación para la Copa del Rey queda más que encarrilada.
A falta de un ataque brillante, el Lucentum superó al Gran Canaria con su mejor defensa y con un más que correcto rebote. Siempre fue por delante, pero el conjunto de Pedro Martínez se resistía a morir empleando un arma que al final resultó ser de doble filo: presión agresiva a toda cancha. Tuvo un coste elevado, ya que las personales permitieron al Lucentum anotar cómodamente desde el tiro libre.
El encuentro no pudo comenzar mejor para el Lucentum. 9-0 tras poco más de un minuto de juego y Pedro Martínez pide su primer tiempo muerto. Dos triples de Dewar asestan el primer golpe a los canarios (16-4) en un inicio frenético. El encuentro pintaba realmente bien hasta que el rival reacciona con un parcial de 2-9 (18-13) que finiquita el primer cuarto.
Dewar "enchufa" dos triples más e Ivanov comienza su recital e idilio con la afición. Una canasta más tiro adicional saca el ímpetu del búlgaro para devolver la renta al Lucentum (29-18). La defensa canaria incomodaba a los alicantinos que se mantenían por delante a base de triples. El rebote era para el rival (14 a 19 al descanso) y un triple de Bellas acorta la diferencia al término del segundo acto (36-28). Buenas sensaciones aunque todo hacía indicar que había que sufrir para ganar.

La hora de Haynes
Y así fue. Los triples en suspensión de Haynes (tres consecutivos) más una canasta más del base sitúan a los canarios a sólo un punto a falta de 5 minutos para el final del tercer cuarto (40-39). Era el momento de parar el partido. Vidorreta exigió mayor defensa y más fluidez en ataque. Singler se quedó en el banquillo. No era su día. Las instrucciones del técnico dieron su fruto de forma instantánea. El Gran Canaria sólo frenaba a los alicantinos a base de personales. Así, el Lucentum frecuentó la línea de tiro libre hasta diez veces (Freire lanzó 0cho) en cinco minutos. De esa forma, el conjunto de Vidorreta afrontaba el último cuarto con una ventaja cómoda pero no definitiva (49-41).
De nuevo el equipo canario mete el miedo en el cuerpo al Lucentum. Un parcial de 0-7 deja el marcador con un apretado 49-48. Barnes no estaba acertado y, tras casi cinco minutos sin anotar, Llompart desatasca. El panorama se fue aclarando por momentos. Ante la falta de fluidez ofensiva, el recurso fue la defensa. Y brillante por cierto en el caso de Kone, intimidador y atento atrás. Gran rotación la de Vidorreta y seguro de vida bajo el aro. La presión lucentina impide al Gran Canaria igualar el encuentro. Nunca lo consiguió. Pero sí Ivanov, grande donde los haya. Dos tiros libres del búlgaro entre un silencio total del Centro de Tecnificación redujo el impacto de un triple de Haynes (52-51). De nuevo Llompart, y de nuevo Ivanov, sentencian el choque. Una semana más, el Lucentum vive en el paraíso.

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