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  • 16
    Octubre
    2018

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    Turkmenistán Darvaza Cráter de darvaza Puerta del Infierno

    VIAJE A LA PUERTA DEL INFIERNO EN TURKMENISTÁN

    Es un espectáculo dantesco y único en el mundo: un cráter ardiendo permanentemente desde hace casi medio siglo en pleno desierto. Es el cráter de Darvaza, pero se conoce mejor como "la Puerta del Infierno", y se encuentra en Turkmenistán, uno de los países más herméticos y desconocidos por lo difícil que resulta conseguir visitarlo y, también, un país tildado de surrealista porque se prohíbe circular con coches de color negro o donde todos los tejados de las casas tienen que ser de color verde, entre otras muchas reglas chocantes o mismamente estrafalarias. 

    VIAJE A LA PUERTA DEL INFIERNO EN TURKMENISTÁN

    El impresionante cráter de Darvaza, en Turkmenistán


    Septiembre de 2018. Por fin puedo entrar en Asgabat, la capital de Turkmenistán, un país de Asia Central nacido a finales del siglo pasado tras la descomposición de la Unión Soviética. He conseguido superar todos los obstáculos y ya tengo en mi poder la autorización del Servicio Estatal de Migración de Turkmenistán, documento imprescindible para obtener el visado de entrada al país a la llegada al aeropuerto. Detrás queda casi un mes de gestiones a través de una agencia de viajes turkmena, cuya carta de invitación es obligatoria para recorrer el país y que sólo se obtiene tras contratarle un tour. Visitar por libre este país, como suelo hacer por todo el mundo, es completamente imposible.

    VIAJE A LA PUERTA DEL INFIERNO EN TURKMENISTÁN

    Profesora con estudiantes universitarias en Asgabat


    Sólo unos pocos miles de turistas visitan Turkmenistán cada año y de ellos la inmensa mayoría lo hacen atraídos por el cráter de Darvaza, más conocido popularmente como "la Puerta del Infierno" porque el fuego que arde en sus entrañas, que se originó en 1971, se preveía que iba a durar unos días y ya se prolonga 47 años, hasta el punto que ya lo consideran en el país como el fuego eterno. Salgo de la capital del país, Asgabat, en un todoterreno hacia Darvaza a mediodía.

    VIAJE A LA PUERTA DEL INFIERNO EN TURKMENISTÁN

     

    El cráter de Darvaza en plena noche

     

    Tengo por delante 265 kilómetros y casi cuatro horas de trayecto por el Karakum, un desierto que abarca las tres cuartas partes de un país de tamaño similar a España. La carretera está en muy buen estado hasta la mitad del recorrido. A continuación comienzan a aparecer los baches y en el tramo final ya hay que ir sorteando hasta grandes socavones. El paisaje desértico es monótono, con un terreno arenoso y pedregoso salpicado de matorral, aunque en algún tramo aparecen grandes duras embellecidas por el sol del atardecer.

    VIAJE A LA PUERTA DEL INFIERNO EN TURKMENISTÁN

    Bellas dunas del desierto de Karakum camino a Darvaza


    La presencia humana en estos parajes es mínima, y apenas cruzamos un par de pequeños pueblos en todo el recorrido. Le pido al conductor, mi único acompañante, que pare en uno de ellos para contemplar el modo de vida de los lugareños. Me llama la atención que junto a modestísimas construcciones de cemento y ladrillo todavía subsiste alguna yurta, que antaño fue la vivienda habitual en estos parajes. 

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    Tipo de yurta en el desierto de Karakum


    Los dromedarios campan a sus anchas por estos parajes, unos en solitario y otros en manada, totalmente libres. Un grupo de ellos está a punto de causarnos un serio disgusto al invadir la calzada repentinamente, obligando a mi conductor a realizar una brusca maniobra para evitarlos.

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    Los dromedarios deambulan libres por el desierto


    Nos acercamos a nuestro destino pero antes, como aperitivo, el conductor se detiene cerca de la carretera para contemplar un gran pozo, con el fondo cubierto de agua. Se remonta a la misma época que el cráter de Darvaza y se originó por circunstancias muy similares. 

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    Enorme pozo con agua cerca de Darvaza


    Durante el trayecto refresco la memoria leyendo cómo surgió la Puerta del Infierno. Era el año 1971 y científicos e ingenieros de la Unión Soviética recorrían estos parajes del desierto efectuando perforaciones para localizar yacimientos de gas, muy abundante en el subsuelo. Durante una de estas perforaciones el suelo colapsó porque se había perforado una cueva subterránea, lo que provocó el hundimiento de toda la maquinaria y materiales de trabajo. 

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    Darvaza se encuentra en pleno desierto de Karakum

     

    La gruta perforada estaba repleta de gas, que fluía al exterior por el gran boquete que había provocado el desplome del suelo. Al parecer no existe un informe oficial que detalle con precisión el accidente, por lo que hay distintas versiones de lo sucedido, aunque la mayoría coincidentes. Así, los científicos soviéticos constataron la abundante emanación de gas provocada por el hundimiento y aunque se trataba fundamentalmente de metano, que no es tóxico, sí resultaba peligroso en grandes cantidades por ser muy inflamable, por lo que optaron por prenderle fuego. Sería cuestión de días, pensaron, los precisos para agotar el gas de la gruta.

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    Algunas tiendas de campaña se montan muy cerca del cráter como se aprecia en la imagen



    Cuando se tomó la decisión de prender fuego al gas corría el año 1971, concretamente el 5 de marzo de ese año. Hoy, cuando ha transcurrido desde entonces casi medio siglo, en el gigantesco socavón que se produjo, con un diámetro de casi 70 metros y una profundidad de casi 30, el gas sigue manando y ardiendo como el primer día sin que se tenga ninguna certeza de hasta cuándo se puede prolongar el fuego, hasta el punto de que expertos turkmenos reconocen que lo mismo puede acabarse de inmediato que prolongarse durante muchos años. 

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    La inexistencia de hoteles obliga a pernoctar en yurtas y tiendas de campaña


    Por fin llegamos al desvío que desde la carretera nos lleva a Darvaza por un camino de tierra de 7 kilómetros. Desde lo lejos se aprecia una especie de fisura en el suelo pero como el sol todavía resplandece, aunque cerca ya del horizonte, no se aprecia ningún resplandor. Cualquiera que haya tenido la suerte de visitar un volcán en erupción sabe que hasta que empieza a anochecer no se aprecia en todo su esplendor.

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    Durante el día el impacto del cráter es mucho menor

     

    Lo primero que noto al acercarme a la valla protectora es el intenso calor que emana del cráter, que se hace casi insoportable en aquellos tramos en los que el viento sopla a favor. Este soplido que parece de fuego cuando aún el sol está fuera se irá atenuando y en plena noche del desierto, con la fuerte bajada de la temperatura, hay momentos que hasta se agradece como un sistema de calefacción natural.

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    Un puñado de turistas contempla el cráter

     

    A medida que comienza a oscurecer el resplandor del cráter se va intensificando hasta despedir un torrente de luz que ilumina todo el entorno. Acercarse y contemplar el interior del ardiente cráter, con multitud de puntos de fuego esparcidos por toda su superficie, es un espectáculo sobrecogedor. También la imagen es impactante desde una pequeña elevación de terreno próxima.

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    El espectáculo del cráter desde un montículo cercano

     

    A lo largo de todo el tiempo transcurrido desde el accidente que originó el cráter ha habido, según se indica en distintas publicaciones, algunos intentos de apagarlo, fundamentalmente mediante el vertido de grandes cantidades de tierra, pero ninguno ha llegado a culminarse y aunque no existe una decisión tomada al respecto sobre su eliminación, todo apunta a que el gobierno del país lo mantendrá ardiendo, aunque sólo sea por la gran atracción turística que supone y los ingresos que le reporta en divisas.

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    En una de estas tiendas junto al cráter paso la noche  

     

    En cientos de kilómetros a la redonda no hay ningún hotel, por lo que los que como yo hemos optado por pasar la noche en Darvaza no tenemos más opción que recurrir a la tienda de campaña que me monta un equipo de la agencia de turismo desplazado a la zona para atender a una veintena de turistas que coincidimos en el lugar. También es este equipo el que se encarga de preparar una agradable cena al aire libre que incluye sopa, ensalada y una sabrosa barbacoa de pollo.

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    La cena incluye una sabrosa barbacoa de carne de pollo


    Paso la noche en la pequeña tienda, a apenas 200 metros del cráter y muy temprano me levanto para poder contemplar el espectáculo de la Puerta del Infierno antes de amanecer. Este nombre del cráter se lo pusieron los habitantes de los alrededores, que consideran que el fuego no se apagará nunca, y también, según algunas crónicas, porque en marzo de 1992 desaparecieron sin dejar rastro cinco activistas medioambientales mientras visitaban este lugar, lo que contribuyó a acrecentar la reputación infernal de Darvaza

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    Amanecer sobre el cráter de Darvaza

     

    Tras un agradable desayuno que comparto con un grupo de nada menos que 11 españoles de Madrid y Segovia, incluyendo a Juan Luis, un infatigable trotamundos, parto con el todoterreno hacia Konya-Urgench, una zona arqueológica muy relevante de tiempos de la Ruta de la Seda. Dejo atrás Darvaza, un cráter que, a diferencia de todos los demás existentes en el mundo, no es obra de la naturaleza sino del hombre, aunque eso sí, de forma fortuita e involuntaria.

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    Mausoleo en Konya-Urgench, en plena Ruta de la Seda

     

    No puedo obviar tampoco, en mi viaje a Turkmenistán, la estancia en Asgabat. La capital de Turkmenistán es conocida también como la ciudad del mármol blanco, con el récord Guinness de la ciudad con más edificios de este material, por encima de los 500, consecuencia de las exigencias oficiales para edificar con este material en las áreas de expansión de Asgabat. El objetivo gubernamental parece ser diseñar una ciudad modélica y única, para demostrar el potencial económico de un país que es el cuarto del mundo en reservas de gas y por lo que obtiene pingües beneficios. 

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    Algunas avenidas de Asgabat son una ristra interminable de edificios de mármol blanco

     

    Asgabat es también la única ciudad del mundo donde está prohibido circular con vehículos de color negro o muy oscuros, simplemente porque al presidente del país le parece que traen mala suerte. No obstante, los turkmenos, cuando les preguntas, suelen atribuir la orden de su presidente al caluroso clima estival. No es la única manía del actual presidente. Otra es la orden de que todas las cubiertas y tejados de las casas deben ser de color verde, el de la bandera del país.

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    Panorámica de una localidad turkmena con los tejados pintados de verde

     

    Tutkmenistán tiene bien ganada fama de país hermético, tanto por las dificultades para visitarlo como por las restricciones informativas vigentes. Así, no funciona ninguna red social, tampoco whatsapp y youtube e incluso en internet hay muchísimas páginas inaccesibles por razones de censura. Frente a estas restricciones políticas, los turkmenos tienen ventajas económicas, como luz, agua y gas gratis, aunque parece que pronto se implantará algún tipo de cuota de pago al respecto.

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    Monumento al actual presidente Turkmeno


    Pese a la exigencia a los turistas de contratar un tour a una agencia local para visitar el país, Asgabat se puede visitar libremente, sin ningún problema. Así lo hago yo, para conocer más de cerca a sus gentes. Me llama la atención que todos los estudiantes llevan uniforme, desde preescolar hasta la universidad. La gente está tan poco acostumbrada al turismo que algunos aún te miran con caras de extrañeza o sorpresa y muchos rehúyen la fotografía. En la imagen un grupo de universitarias con su uniforme rojo, que incluye también un gorro y el peinado en forma de dos trenzas. 

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    Grupo de universitarias con uniforme y trenzas obligatorios

     

    La única restricción a los turistas en Asgabat es la de fotografiar los edificios oficiales, incluyendo el palacio presidencial y los ministerios, así como algunos monumentos. La policía tiene cierta alergia a las cámaras fotográficas y no pierden de vista las fotos que hacen los turistas. Un agente, con educación pero con firmeza, me obliga a borrar las fotos de una escultura del presidente con el pretexto de que está prohibido, aunque existen otras en la ciudad en las que no hay problemas. Todas estas esculturas son cuidadas y limpiadas con esmero.

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    Limpieza de un monumento al anterior presidente Turkmenbashi

     

    Todas las esculturas del anterior y de actual presidente del país son de color dorado e incluso se asegura que una de ellas, situada sobre el monumento a la neutralidad internacional de Turkmenistán, es de oro macizo, ¡y pesa 18 kilos! En fin, cada uno es libre de creérselo o no. La escultura se encuentra en la cima del monumento y representa al presidente anterior saludando con el brazo y con la bandera ondeando a su lado. Hasta hace unos años esta escultura giraba para tener siempre de cara al sol, como los girasoles. 

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    Monumento a la neutralidad con la estatua de oro en la cúspide 

     

    Además de la ciudad con más edificios de mármol blanco, Asgabat tiene reconocidos otros récords en el libro Guinness, algunos de ellos estrafalarios, como el de contar con la noria cubierta más grande del mundo.

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    Asgabat tiene la noria cubierta más grande del mundo

     

    Punto y aparte merece el culto a la personalidad que implantó el anterior presidente, fallecido en 2005. Fue primer mandatario del país durante la última etapa soviética y se reconvirtió a los nuevos tiempos tras la independencia, en 1991. Su nombre era Saparmurat Niyazov pero se hizo llamar Turkmenbashi, que quiere decir "padre de los turkmenos". Se consideró tan relevante que escribió un libro, "Ruhnama", con reglas morales y cívicas, que es considerado como la biblia de Turkmenistán, obligatorio en escuelas, universidades e incluso en mezquitas con un rango equiparable al Corán. El libro tiene su propio monumento en la ciudad.

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    Monumento al libro del anterior presidente, una especie de biblia turkmena

    Turkmenistán es posiblemente el único país del mundo que prohíbe hacer fotos en los mercados. Puedo entender la restricción a los edificios oficiales, pero no a los bazares y mercados, llenos de vida y colorido. Es por ello que durante la visita que hago al bazar Altyn Asyr, en las afueras de Asgabat y el mayor de Asia Central, no me resisto a sacar algunas instantáneas aprovechando que la presencia policial es muy escasa para un lugar inmenso, con múltiples naves en una vastísima extensión de terreno.

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    El bazar de Altyn Asyr es de un gran colorido

     

    El producto nacional por excelencia de Turkmenistán es la alfombra, hasta el punto de contar con el museo de alfombras más famoso en el que se encuentra la de mayor tamaño del mundo tejida a mano, según certifica el libro Guinness, una pieza de 301 metros cuadrados. En el bazar de Altyn Asyr, obviamente, hay muchos puestos de venta de alfombras.

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    Vendedora de alfombras en el bazar Altyn Asyr

     

    Entre las grandes construcciones que dejó el anterior presidente del gobierno destaca la mezquita y mausoleo con su nombre, situada en Gypyak, a 10 kilómetros de la capital, una obra faraónica que costó 90 millones de euros y que se convirtió en la mayor mezquita de Asia Central. Está construida en marmol blanco y rodeada de fuentes. 

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    Mezquita de Turkmenbashi, la más grande de Asia Central

     

    La mezquita de Turkmenbashi es imponente, tanto por fuera como por dentro. Se puede visitar en su totalidad pero no se admiten fotografías de su interior, aunque si lo haces discretamente no plantea problemas y lo único que puede pasar es que te digan que no hagas mas, como me pasó a mí, pero es difícil resistirse ya que es fascinante. Al lado de la mezquita se construyó el mausoleo de Turkmenbashi donde está enterrado, junto con su familia.

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    Interior de la mezquita de Turkmenbashi

     

    También es realmente bella la mezquita de Geokdepe, a 50 kilómetros de la capital, construida en 1996, igualmente por el primer presidente Turkmenbashi. Aunque el 90% de la población turkmena se considera musulmana, nada tiene que ver con el fundamentalismo o fanatismo de otros países, algunos muy próximos, como Irán. La constitución consagra la libertad de creencia y la separación de la religión y el Estado. Además no se permiten los partidos políticos religiosos, aunque el islam se enseña en los colegios.

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    La  bella mezquita de Geokdepe, a 50 km  de Asgabat

     

    Termino mi viaje a Turkmenistán cruzando a pie el puesto fronterizo con Uzbekistán. En la aduana observo que hay una larga cola de personas para cruzar la frontera porque el control de pasaportes es muy riguroso y se demora bastantes minutos. Me hago el ánimo de pasar horas en la cola pero ante mi sorpresa los turkmenos constatan mi aspecto de turista y me ceden gentilmente el paso, y en apenas 15 minutos llego a la ventanilla. Un par de minutos después ya tengo el visto bueno para salir del país. Al contrario que sucede en la mayoría de países, el control riguroso para cruzar la frontera no es el de los turistas, si no el de los propios turkmenos. A las autoridades parece que no les hace gracia que sus súbditos salgan al extranjero y conozcan otros horizontes...

    VIAJE A LA PUERTA DEL INFIERNO EN TURKMENISTÁN

    Turkmeno con el telpek, el gorro tradicional del país que ya sólo utilizan los mayores

    TODAS LAS IMÁGENES: MANUEL DOPAZO

     

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