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Sus gestos les delatan - Comunicación No Verbal Científica
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Sonia El Hakim

Analista de conducta en la especialidad de comportamiento no verbal por el Criminal Profiling and Behavioral Analysis International Group. Formadora y conferenciante en Comunicación No Verbal. Más sob

Sobre este blog de Comunitat

Es imposible no comunicar. Lo hacemos aunque estemos callados a través de nuestro cuerpo. Éste es un blog de análisis de la comunicación no verbal.


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  • 12
    Junio
    2018

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    Estados Unidos no verbal Trump comunicación Donald Kim Jong Un Corea

    Donald Trump y Kim Jong Un: ¡a escena!

    Como si de una coreografía de dos artistas se tratara, los mandatarios de EEUU y Corea del Norte han escenificado a la perfección, con los pasos medidos, el encuentro histórico entre los dos países.

    Como en los duetos musicales, cada uno ha salido desde un lado del “escenario”, para encontrarse en el centro. Eso sí, Trump, que salía desde el lado derecho (mirando la escena de frente) ha tenido que acelerar la zancada, porque el coreano le llevaba un arco de ventaja.

    Donald Trump y Kim Jong Un: ¡a escena! 

    Como es habitual en Trump, ha tomado la iniciativa del saludo, a pesar de que el acto se desarrollaba en Singapur, y por tanto, Trump no asumía el rol de anfitrión.

    Donald Trump y Kim Jong Un: ¡a escena! 

    Tomar la iniciativa del saludo es un signo de liderazgo, de proactividad, que recomiendo a los lectores siempre que quieran marcan el dominio de la situación. La razón, además de la propia iniciativa en la gestualidad es también algo más sibilina: obliga, aunque sea por un momento, al interlocutor a bajar la mirada para buscar la mano extendida, lo cual es un signo no verbal de sumisión.

    Donald Trump y Kim Jong Un: ¡a escena!

    Como es habitual en Trump, ha ofrecido la mano con la palma hacia arriba. Este tipo de apretón de manos es, a priori, amistoso. Aunque también es cierto que Donald Trump suele iniciar así los saludos, para luego cambiarlos a mitad por otro mucho más dominante e incluso agresivo (normalmente, haciendo un apretón encogido, que consiste en atraer hacia sí con fuerza el brazo del interlocutor), en esta ocasión no lo ha hecho. Ha optado, sin embargo, por reforzar el apretón de manos con la mano izquierda sobre el brazo por encima del codo. En el apretón reforzado, cuanto más arriba (el hombro es el máximo) se posa la mano sobre el interlocutor, más dominante es percibida la persona que refuerza. Cuanto más abajo se refuerza (la mano es lo máximo), más amistoso es el saludo.

     Donald Trump y Kim Jong Un: ¡a escena!

    En este caso, al estar por encima del codo, tiene una connotación mayor de dominancia que de cercanía. De esta forma, Trump compensa su posición de desventaja. En efecto, que le haya tocado a la derecha de la escena no le ayuda a marcar la dominancia (a ellos, marcar la dominancia les importa mucho, por su personalidad y por el contexto). Esto es debido a que la persona que queda en el lado derecho de la imagen, será aquella cuya mano quede oculta en las fotografías. La mano que se ve en las fotografías es siempre la de la persona que queda en el lado izquierdo de la foto. Como veis, Trump soluciona el momento con su mano izquierda sobre el brazo de Kim.

    Después de todo esto, el apretón de manos ha continuado, ya sin el brazo izquierdo de Trump tapando el momento, en lo que ha sido una lucha de poder, pues la fuerza que estaban ejerciendo ambos al darse la mano era evidente.

    Donald Trump y Kim Jong Un: ¡a escena!

    Han sido en total trece segundos de apretón de manos. Evidentemente, es un saludo excesivamente largo, pero podemos entender que se ha alargado de manera artificial para permitir a los fotógrafos hacer su trabajo. Cuando ha acabado el apretón de manos, Trump ha tomado nuevamente la iniciativa, indicando con la mano a Jong Un dónde tenía que mirar.

    Donald Trump y Kim Jong Un: ¡a escena!

    Cuando le ha parecido que era suficiente posado, Trump lo ha dado por concluido, agradeciendo a los periodistas y dando un par de golpecitos en el brazo izquierdo a Jong. Nuevamente, marca la dominancia.

     Donald Trump y Kim Jong Un: ¡a escena!

    Finalmente, Trump indica con la mano por dónde tienen que salir, y el coreano accede a las instrucciones del estadounidense, que le guía con su mano derecha sobre la espalda.

    Donald Trump y Kim Jong Un: ¡a escena!

    Donald Trump ha dominado en todo momento el primer encuentro con el líder coreano, marcando los tiempos (inicio y final del saludo, final del posado para los periodistas, marcha de los dos líderes) y dirigiendo en todo momento los movimientos del norcoreano, que se ha dejado tutelar.

    Éste es un claro ejemplo de cómo el comportamiento no verbal puede hacer que percibamos la dominancia en una persona, a pesar de que la ubicación espacial no le favoreciera en un principio.

     

    Análisis realizado por Sonia El Hakim López

    Analista de Conducta en la especialidad de Comportamiento No Verbal Nº 170930001 por el Criminal Profiling & Behavioral Analysis International Group

     

      

     

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