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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN y de otros artículos. Pero uno también le da a otros géneros y al humor gráfico desde mis tiempos en La Codorniz

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura, lo cotidiano y la creatividad. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la ternura, la acidez y la transposición de ideas en unas cuantas pinceladas


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  • 15
    Mayo
    2019

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    Cultura

    En beneficio propio

    Claro, claro. El bienestar de todos es lo primero. Solucionar los problemas y las preocupaciones que nos rodean. La economía, la calidad del empleo, la educación, una buena sanidad… Por supuesto, una de las soluciones imprescindibles estriba en inclinarse ante los propietarios del dinero, que son unos benditos que crean riqueza.

    Ellos se quedan con la tajada mayor y los demás reciben las sobras para seguir tirando. Mal, desde luego. Ese es el ambiente de confianza (desconfianza para el vecino) que favorece la inversión, la buena salud de las empresas y el malestar del personal. 

    En beneficio propio

    El dinero no debe tener ningún miedo a invertir, por lo que siempre es necesario un foco de seguridad. De inseguridad e incertidumbre de cara a la ciudadanía, como es lógico. Ríndase, y el capital privado le premiará con una palmadita en el lomo y un terrón de azúcar.

    Lo que no sea esto es un peligro. Una política extrema que perjudica gravemente. ¿Más impuestos a los que más tienen? ¡No, hombre, no! ¿Incrementar la actividad económica para conseguir el aumento de los fondos públicos? ¡Sí, hombre, sí! Pero, sobre todas las cosas, no limitar los beneficios de las empresas y minimizar los de los empleados pobres para que no dejen de serlo nunca.   

    En beneficio propio

    Cualquier intento de justicia social es imposible. El paro crecería y el dinero se daría a la fuga en busca de otro destino que engorde, sin trabas, sus particulares intereses, en lugar de perseguirse el éxito empresarial a través del aumento de una capacidad de consumo que pueda provocar la creación de dignos puesto de trabajo.   

    Los derechos sociales no importan. ¿Convertirnos en un referente europeo de protección social? ¡Tonterías! La presión de los poderes económicos manda. Y a ella debemos supeditarnos para trabajar con ilusión, en favor del bien común, de la inestable estabilidad y de las perspectivas (nulas) de futuro. Esta es la estricta aplicación de la Constitución, abanderada falsamente por las élites y sus políticos cómplices. En beneficio propio.   

    Pinchen este enlace de música  https://youtu.be/dVZ_HYes9BI                 

     

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