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Antonio Teruel

Redactor de INFORMACIÓN

Sobre este blog de Cultura

Curiosidades y anécdotas sobre la provincia de Alicante publicadas por INFORMACIÓN a lo largo de su historia


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  • 23
    Enero
    2015

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    Puebla de Rocamora Daya Nueva Vega Baja anexión municipio 1974

    ¡Pueblos del mundo, extinguíos! (Puebla de Rocamora, 27-1-1974)

    ¡Pueblos del mundo, extinguíos! (Puebla de Rocamora, 27-1-1974)

    "¡Pueblos del mundo, extinguíos! ¡Dejad que continúe la evolución!", decía una canción de Siniestro Total allá por 1988. El tema no tenía nada que ver con la despoblación del medio rural ni con la desaparición de municipios, pero lo cierto es que desde bastantes años antes muchos pueblos (de acuerdo que no exactamente en el sentido de la canción) se habían extinguido, al menos en un sentido administrativo, al ser suprimidos sus respectivos ayuntamientos. En la España franquista, la legislación era favorable a ello, hasta el punto de que muchas localidades vieron perdida su autonomía por decreto, sin posibilidad alguna de protesta. Entre 1960 y 1975 se suprimieron en conjunto más de 1.000 municipios en todo el país, y el fenómeno llegó también, aunque de una forma muy testimonial, a la provincia de Alicante.

    El 27 de enero de 1974, INFORMACIÓN llevaba en sus páginas el caso de Puebla de Rocamora, titulando en grandes caracteres "pueblo a extinguir". Con estas palabras no quería decir el periódico que los escasos habitantes de esta localidad de la Vega Baja fueran a ser exterminados, ni hacía apología de acción ominosa alguna. De lo que se hablaba era de la inminente anexión de este pueblo a Daya Nueva, siguiendo la decisión del propio Ayuntamiento de Puebla de Rocamora. El proceso se había iniciado justo un año antes, a principios de 1973, con el acuerdo plenario en favor de la desaparición del municipio. El motivo: la inviabilidad económica argüida por las mismas autoridades locales. El expediente de anexión comenzó finalmente a tramitarse en mayo de ese año, y al comenzar 1974 estaba ya a punto de darse por cerrado.

    Puebla de Rocamora pasaría a ser de esta forma una pedanía de Daya Nueva, una situación que, según se decía, era ampliamente deseada entre los vecinos porque el Ayuntamiento era insostenible desde el punto de vista económico y el minúsculo núcleo urbano estaba además prácticamente vacío. Según el censo de 1970, en el término municipal de Puebla de Rocamora vivían 207 personas, aunque la mayor parte de ellas en casas dispersas en la huerta. El amplio reportaje de INFORMACIÓN -a página completa- hacía hincapié en todas las circunstancias desfavorables, y en una sensación generalizada de que todo sería mejor dependiendo de Daya Nueva. No era la primera vez que el periódico dedicaba un artículo a esta población llamada a desaparecer administrativamente: el 4 de febrero de 1973, justo después de darse los primeros pasos hacia la anexión, ya se había publicado otro reportaje a página completa en el mismo sentido.

    La anexión de Puebla de Rocamora a Daya Nueva culminó apenas tres semanas después de aparecer el segundo reportaje, el 20 de febrero de 1974, con la publicación en el Boletín Oficial del Estado del decreto de supresión del primer Ayuntamiento y su anexión al segundo. Daya Nueva amplió su término municipal de 5 a 7 kilómetros cuadrados -el territorio anexionado era exiguo- y su censo también creció en apenas 200 perrsonas más. Por su parte, Puebla de Rocamora dejó de existir administrativamente, no ya como municipio, sino incluso como entidad de población: tras la anexión pasó a ser, desde un punto de vista formal, simplemente un barrio, sin alcanzar siquiera la categoría de pedanía. Por esta razón, ni tan sólo apareció ya como aldea en los censos de población posteriores, y ni siquiera reflejaron su existencia muchos mapas editados a partir de entonces. Así, de alguna manera puede decirse que Puebla de Rocamora, pese a seguir existiendo en realidad, fue también borrado.

    Esto es lo que ocurre a día de hoy: no busquéis Puebla de Rocamora en un nomenclátor actual del Instituto Nacional de Estadística, porque no encontraréis ninguna entidad de población con ese nombre pese a que el núcleo sigue existiendo. El casco urbano del antiguo municipio, eso sí, ya está prácticamente unido al de Daya Nueva, lo que acentúa su condición de barriada. Muchas personas ni siquiera saben que existió un municipio con ese nombre, o incluso lo confunden con Granja de Rocamora, población totalmente distinta, situada a varios kilómetros, de bastante mayor tamaño y cuya autonomía municipal nunca ha estado en entredicho. Sí lo recordarán, en cambio, quienes vivieron allí cuando era un ayuntamiento independiente; en los años 2004 y 2009, para la realización de sendos reportajes, el que fuera su último alcalde me comentaba cómo en la década de 1970 el pueblo se había quedado casi vacío, y anécdotas como que hubo que dar de baja el teléfono de la Casa Consistorial porque "no había dinero para pagarlo". Es probable que en el contexto actual, en el que los pequeños ayuntamientos defienden su autonomía con uñas y dientes (cosa que a mí, particularmente, me parece más que legítima), el desenlace a una situación similar fuera totalmente distinto.

    La prueba está en que son varios los municipios alicantinos que, en la actualidad, tienen menos habitantes de los que tenía Puebla de Rocamora en 1970. Y si ampliamos el foco al conjunto de España, veremos que más de un millar no llegan siquiera a 100 habitantes. Sólo en otro lugar en toda la provincia de Alicante se dio un fenómeno como el de Puebla de Rocamora y Daya Nueva en aquellos tiempos de anexiones desenfrenadas. Fue en el otro extremo del territorio, en la Marina Alta, en 1971. El municipio de Miraflor se unió con el de Setla i Mira-rosa, dando lugar al ayuntamiento conocido durante dos décadas con el inacabable nombre de Setla, Mira-rosa i Miraflor, y que en 1991 cambió su denominación por la de Els Poblets, que ha cuajado de una manera muy rápida. Pero esa fusión, como dijo alguien de cuyo nombre no quiero acordarme, "avui no toca". Ya habrá otra ocasión de dedicarle una entrada entera.

     

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