Blog 
La habitación de los recuerdos.
RSS - Blog de Joaquín Francisco Rives Ballesta

El autor

Blog La habitación de los recuerdos. - Joaquín Francisco Rives Ballesta

Joaquín Francisco Rives Ballesta

Nací en Cox (Alicante), en 1976.

Sobre este blog de Vega Baja

Espacio de interacción y reflexión sobre aquello que considero merece ser contado.


Intereses

libros

novelas

Archivo

  • 05
    Marzo
    2016

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Alicante Vega Baja historia serendipias Cox

    Serendipias o chiripas: Los tres príncipes de Serendip.

    Utilizamos el término serendipia para referirnos a un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta. También puede referirse a la habilidad de un sujeto para reconocer que ha hecho un descubrimiento importante aunque no tenga relación con lo que busca. En términos más generales se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente. Coloquialmente, serendipia podemos entenderlo en castellano también como sinónimo de chiripa.

    El término serendipia deriva del inglés serendipity, neologismo acuñado por el autor inglés Horace Walpole en 1754 a partir de un cuento tradicional persa llamado «Los tres príncipes de Serendip», en el que los protagonistas, unos príncipes de la isla Serendip —antiguo nombre persa de la isla de Ceilán (la actual Sri Lanka)— solucionaban sus problemas a través de increíbles casualidades o deducciones abductivas.

    En la historia de la ciencia, de la historia y de la literatura han sido frecuentes las serendipias. Os pongo varios ejemplos, aunque se reconocen por miles:

    . El descubrimiento de la penicilina. En 1922, Alexander Fleming estaba analizando un cultivo de bacterias, cuando se le contaminó una placa de bacterias con un hongo. Más tarde descubriría que alrededor de ese hongo no crecían las bacterias e imaginó que ahí había algo que las mataba, dando paso al descubrimiento de la penicilina.

    El principio de Arquímedes. Fue descubierto por el científico griego Arquímedes (siglo III a.C.) al introducirse en una bañera y observar cómo su cuerpo desplazaba una masa de agua equivalente al volumen sumergido. Arquímedes salió desnudo a la calle gritando la famosa palabra: ¡eureka! significa "lo encontré" en griego). Y fue así como pudo comprobar si en la corona que el rey había encargado al orfebre se había utilizado todo el oro que le había proporcionado o no.

    Este ejemplo nos hace pensar en la formulación de la ley de la gravedad por parte de Isaac Newton, a raíz de que le cayera una manzana de un manzano.

    . El descubrimiento de América. Según el recientemente fallecido Umberto Eco, la llegada de Colón a América sería una serendipia, ya que lo que perseguían era una ruta comercial alternativa para llegar a las Indias, y no “descubrir un nuevo continente”.

    . El naufragio del Titanic. Morgan Robertson, en su libro Futility, or the Wreck of the Titan, narra el naufragio de un barco llamado Titan. Dicho libro fue escrito en 1898, 14 años antes del naufragio del Titanic, y las coincidencias son asombrosas: el nombre de ambos barcos, (Titán y Titanic), el hecho de hundirse ambos en su viaje inaugural, haber chocado con un iceberg, de mencionar un mar muy tranquilo como un espejo, cercano a la isla de Terranova. Sus dimensiones similares (75000 toneladas y 66000, 243 metros de eslora y 268) o el apellido del capitán en ambos casos (Smith), el tener pocos botes salvavidas y la cantidad de personas fallecidas, muchas de ellas multimillonarias.

    . Canibalismo de supervivencia en el mar. Edgar Allan Poe escribió en 1838 la novela La narración de Arthur Gordon Pym. En ella, cuatro personas acaban en una barca sin alimentos ni bebida después de naufragar. El más joven, un grumete llamado Richard Parker, propone que uno de ellos sea asesinado y sirva de alimento a los demás, lo que le toca a él después de echarlo a suertes por la ley del mar. Cuarenta y seis años después (1884), el navío inglés Mignonette, naufraga con sus cuatro tripulantes a bordo. Durante cerca de veinte días quedan a la deriva en un bote salvavidas sin agua ni provisiones hasta que uno de ellos entra en coma, aparentemente por haber bebido agua salada. Entonces deciden darle muerte para comérselo y tener así la posibilidad de sobrevivir.

    . Las patatas fritas de bolsa (chips). Fueron inventadas por casualidad en 1853 por el chef George Crum, que tras varios clientes insatisfechos por el grosor de sus patatas fritas decidió gastar una broma y cortar las patatas con el grosor de una hoja de papel. Tras freírlas y servirlas a sus clientes, estos quedaron encantados.

     

     

    El cuento:Los tres príncipes de Serendip:

    Érase que se era, tres príncipes de la impresionante isla persa de Serendipia. Los tres eran inteligentes, bien educados e hijos de un gran arquitecto. Su padre les había encomendado viajar a la India cuando, de repente, se toparon con unas huellas.

    El primer príncipe, tras observarlas, dijo:

    –Son las huellas de un camello tuerto del ojo derecho. Esto lo digo porque he visto que la hierba de la parte derecha del camino que da al arroyo estaba intacta, mientras que la de la parte izquierda que da a la colina estaba más seca y consumida.-

    A todo esto, el segundo príncipe, más sabio que el primero, añadió:

    –A este camello le falta un diente: lo sé porque la hierba que ha arrancado tiene por encima pequeñas cantidades masticadas.-

    Por último el tercer príncipe, todavía más astuto que sus dos hermanos mayores, observó:

    –Eso no es todo: el camello está cojo de una de las dos patas de atrás. Seguramente la izquierda, ya que las huellas son más débiles en este lado.-

    A estas afirmaciones se unió la de El Mayor del pueblo, que dijo:

    –Por mi puesto de arquitecto mayor del reino afirmo que el camello llevaba una carga de miel y mantequilla. Lo puedo decir porque al borde del camino las hormigas comían en un lado, mientras que en el otro se concentraban abejas, avispas y moscas.-

    Los tres príncipes se sintieron molestos porque la apreciación del arquitecto superaba a las suyas. Así que el segundo príncipe bajó de su camello e inspeccionó más de cerca la huella y afirmó que en él iba montada una mujer, al percatarse de pequeñas huellas sobre el barro en la ribera del río.

    El tercer hermano, herido en su orgullo también aseguró que la mujer estaba embarazada, ya que al orinar se apoyó con las dos manos debido al peso de su cuerpo.

    En un clima de celos y soberbia, los tres jóvenes prosiguieron su camino hasta la siguiente ciudad, donde se toparon un con mercader que estaba muy nervioso. El motivo es que uno de sus camellos con su joven esposa había desaparecido con una carga de miel y mantequilla. Los tres príncipes, al escucharlo, se pararon y le preguntaron:

    –¿Era tuerto tu camello del ojo derecho?- preguntó el hermano mayor.

    –Sí –le contestó el mercader intrigado.

    –¿Le faltaba algún diente?- preguntó el segundo hermano.

    –Seguramente, porque era viejo y se había peleado con un camello joven.- respondió el mercader.

    –¿Estaba cojo de la pata izquierda trasera?- le espetó el tercer hermano.

    –Sí ya que se había clavado la punta de una estaca. Además llevaba una carga de mantequilla y miel y una mujer muy descuidada, ¡mi esposa embarazada que se retrasaba todo el rato y yo la dejé atrás sin darme cuenta! ¿Los habéis visto?- preguntó angustiado el  mercader.

    A esta pregunta los príncipes rieron a carcajadas ante el asombro del mercader.

    –No los hemos visto jamás.

    En ese momento los vecinos explicaron al mercader que habían visto tres salteadores tras su camello y su mujer, así que les denunció. Habían detallado tan bien al camello que nadie les creyó cuando afirmaron no haberlo visto, así que fueron detenidos y condenados a muerte… aunque finalmente apareció la mujer del mercader y fueron liberados.

       Moraleja: no siempre es bueno demostrar la inteligencia de uno. A veces es mejor ser prudente o parecer más bien "lelo"; lo contrario te puede acarrear muchos problemas y desgracias.

     

    Gracias por leerme.

    J.F. Rives

    En Wordpress

    En Facebook

    (Nota: pulsando en mi nombre pueden acceder a los anteriores artículos publicados en el Diario Información). 

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook