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José Antonio Martínez Perallón

Fan incondicional de todas (o casi todas) las expresiones de cultura popular y conocedor de numerosos datos que queda bien repetir, aunque puede que no valgan para nada.

Sobre este blog de TV

Una mirada a las series por las que debes dejarte atrapar y de las que debes evitar.


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  • 04
    Mayo
    2020

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    Alicante TV

    Adiós a La casa de las Flores

     

    Adiós a La casa de las Flores

    Y al final los mariachis tocaron en La Casa de las Flores. La familia De la Mora, protagonista de la serie con la que Manolo Caro reinventó el culebrón mexicano para Netflix, se ha despedido para siempre de sus espectadores con un desenlace tan abierto como planificado de antemano. Y con múltiples teorías sobre sus desconcertantes minutos finales. Una escena hilarante y con las suficientes gotas de misterio que no sabemos si algún día nos explicarán. Esto no ha sido una cancelación prematura a mitad de serie. Es como su creador había decidido terminarla, que ya está trabajando en otras series para la plataforma de pago.

    La serie se ha marchado de forma discreta, a pesar de que no hace mucho fue una de las más seguidas de la plataforma. Durante tres años, ha intentado redefinir un género televisivo que hasta no hace mucho en México lo fue todo. Con unos toques de comedia, tramas casi almodovarianas y homenajes a los grandes culebrones que también triunfaron en Estados Unidos. Es cierto que desde la marcha de Verónica Castro, la serie parecía haber ido dando tumbos. El peso de la trama pasaba a los hombros de Cecilia Suárez, que hizo de Paulina de la Mora y su particular manera de hablar uno de los personajes más populares e imitados de todo el reparto. Pero no hay nada como volver hacia los orígenes cuando uno se pierde. Y esto es lo que ha hecho la serie durante esta temporada final, ir cerrando todos los cabos sueltos que se iban abriendo, mientras en paralelo se nos contaba la juventud de la matriarca del clan De la Mora. 

    En el primer episodio de La casa de las Flores, el suicidio de Roberta abrió la caja de los truenos y desató el caos sobre la familia. Como en Mujeres Desesperadas, el personaje que muere nada más empezar la serie es quien se va a encargar de ir contándonos la historia. Este suicidio truncó la fiesta de cumpleaños del patriarca del clan familiar y todos los secretos familiares que se ocultaban tras la impoluta fachada de la florería que era el negocio de los De la Mora. Otros grandes clanes televisivos tenían en el petróleo el origen de su fortuna, como los Ewing y los Carrington  en Dallas y Dinastía; en el vino, como los Channing en Falcon Crest; o en los medios de comunicación como los Roy en Sucesión. Pero con la salida de los secretos a la luz, se descubrió que no sólo de las flores vivían los de La Mora, sino de un cabaret de drag Queens con el mismo nombre del negocio familiar. Infidelidades, drogas, transexualidad, homosexualidad y otros temas que para muchos sectores de la conservadora sociedad mexicana siguen siendo tabú. Como mandan los cánones del género, es en las grandes fiestas familiares donde siempre se suele desencadenar una tragedia que pondrán las vidas de los protagonistas patas arriba.

    En esta temporada final, hemos visto cómo los secretos del clan se remontan mucho más atrás de lo que pensábamos y que siempre han formado parte del mismo. Verónica Castro, la reina del culebrón mexicano, había sido al principio el principal reclamo de La casa de las flores (con permiso de Paco León). Aunque la veterana actriz abandonó la producción en la segunda temporada en circunstancias que aún no están muy claras, su fantasma estaba muy presente durante esos episodios. Ahora su personaje ha vuelto para el desenlace, aunque en el rostro de otra actriz. La serie ha abrazado la fórmula This is Us y alterna las vivencias de la familia en el presente, con hechos de la generación anterior a finales de los 70. Marcela Guirado es la encargada de dar vida a la Virginia de la Mora en sus años de juventud. La verdad es que han conseguido dar con alguien con un aspecto muy similar al que tenía Verónica Castro por esos años, cuando protagonizaba Los ricos también lloran. Años después, los ricos siguen llorando, aunque sea por lo que se llaman problemas del primer mundo.

    A través de la historia de la joven Virginia, vemos que había más cadáveres en el armario de la familia de lo que nos pensábamos. Las historias en el pasado ayudan a presentarnos a una de las verdaderas villanas de la temporada final, la abuela de la familia. El personaje interpretado por Isela Vega aparecía por sorpresa en el cliffhanger de la anterior entrega a ritmo de la música de José José y evitando la demolición de la florería. Pero no llegaba para salvar a nadie, sino para causar problemas. Ya de paso, los flashbacks también nos ayudan a entender que esa manía que tiene uno de los personajes de hablar con un calcetín que usa como marioneta, sólo podía tener su origen en una fiesta de LSD. Los que se escandalizaban por el hecho de que Virginia de la Mora se relajara con marihuana habrán comprobado que en sus años de juventud le iban otras cosas aún más fuertes.

    La otra gran villana de la temporada ha sido Purificación o Puri, el personaje interpretado por María León, o por lo menos así se prometía. Empezamos la serie con un cumpleaños y hemos terminado con una boda. Llega el momento de los spoilers sobre la escena final de la serie para los que aún no lo hayan visto. Los amantes del género saben que no hay cocktail más explosivo que una boda y la aparición por sorpresa de una desequilibrada con una pistola. A lo largo de toda la temporada, la Puri ha estado preparando su venganza contra Paulina. Todo apuntaba a que iba a tener su gran momento en la escena final, pero ha sido como un coitus interruptus. Su personaje caía al recibir un golpe en la cabeza mientras apuntaba con el arma a Paulina cuando se dirigía al altar. Paulina ni siquiera se da cuenta del peligro que ha corrido su vida. Las teorías están abiertas, ¿qué ha pasado? La más razonable es la que apunta a que ha sido el fantasma de Virginia la que ha salvado a su hija. Hay quien dice que no es Virginia, que fue Roberta. Porque una cosa ha dejado clara esta temporada, Paulina ve fantasmas. Otras teorías más alocadas apuntan a que Paulina ha muerto. Como Toni Soprano no se ha dado del momento de sus disparos y esos mariachis que la acompañan la conducen hacia el más allá. Seguro que de aquí a unas semanas leeremos alguna entrevista para desentrañar qué ha pasado en realidad.

    P. D.: Resaltar los cameos sorpresa en la escena final de la boda muy made in Spain. Con Miguel Bosé oficiando la ceremonia y Leticia Dolera firmando como testigo. ¿Un guiño al hecho de que la próxima serie de Manolo Caro vaya a estar ambientada en España?

     

     

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