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El cofre de mis tesoros
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Blog El cofre de mis tesoros - Moisés Aparici

Moisés Aparici

Escritor entusiasta de las causas más desfavorecidas de nuestra sociedad.


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  • 11
    Octubre
    2017

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    SOCIEDAD Alicante

    JIRÓN DE PIEL (la España que fue).

    Me ha saludado un abuelo desconocido. Tras devolverle el saludo, ha esbozado sonrisa de conmiseración, diciéndome: <<Ya veremos qué pasa hoy, estoy intranquilo por los dichosos catalanes. No hay derecho, con lo bien que vivíamos hace años y ahora entre las pensiones, el coreano, el estadounidense, los catalanes y los moros, como que no nos dejan vivir con tranquilidad>>. Miedo, incertidumbre, proximidad de las sombras, vientos del alma que queman, barren muchos de aquellos soleados días en nuestra vida. Jirones de piel que se desprenden frente a la tragedia que nos amenaza.
    Hoy, precisamente hoy, va y asoma Puigdemont, tuerce los ojos y se despacha con ese mar de espuma proclamando a Cataluña como estado independiente, y he vuelto a pensar en el rostro desvalido del anciano torciendo los ojos en señal de desaprobación. Se confirma la ruptura laid, asoma la bondad de la estupidez. ¿Cómo se ha podido llegar a esto? Durante este proceso he creído que Rajoy y su Gobierno iban un paso por detrás, y así ha sido. He aprendido que este no es tema baladí, se ha roto Cataluña, se desmiembra España y familias, amigos y desconocidos con quienes intercambiamos la inquietud que nos atenaza. Todos salimos perdiendo.
    La tragedia catalana ha segado lazos inseparables entre españoles. Pasarán años antes que volvamos a creer en los catalanes como leales a la Enseña Nacional. ¿Ahora qué? ¿Quién pagará por el daño infringido al resto de España? Una cosa más. Si la policía arresta una célula hiyadista ante la inminencia de un atentado ¿por qué en esto de la declaración del Estado Independiente Catalán no se ha abortado su proclamación? Este disparatado empecinamiento independentista raya en tragedia, ha segado multitud de ilusiones de personas que queriendo esa República nunca la hubiesen concebido de tan chusca y chapucera manera. ¿Ahora dialogar qué cosa? ¿La independencia? Tenemos inquietud, cuanto no miedo. Existe angustia en las familias. Tanta disfunción política sobrepasando la Ley a su antojo, y nadie está encarcelado o juzgado por sedición. De los Mossos qué. Si se aplica la intervención de la Autonomía Catalana ¿habría que volverles a pedir que jurasen la bandera española? Mucho es lo que se ha dañado. Muchas vidas se han visto alteradas, alarmadas, desposeídas de su tranquila existencia. Mientras, este mar de espuma efervescente e independentista ha visto frenada su avance merced a esos otros catalanes silenciosos hasta que salieron a las calles comprobando que eran mayoría.
    El sol proyecta sombras alargadas, mientras, España seguirá instalada en semanas de angustiosa espera, y esos jirones de piel provocando latente dolor. Declara la independencia, después la demora. Tengo el rostro inexpresivo, me duele el alma, el separatismo no ha hecho más que empezar. Mañana llegarán mejores noticias y mi sentimiento de orfandad y desánimo se diluirá. Hoy nuestra adrenalina fluye cual lava ardiente. Insensatos y egoístas independentistas, os debemos el rostro depauperado y jirones de piel en el corazón.

     

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