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Manuel Pamies Andreu

Colaborador de INFORMACIÓN durante más de tres décadas. Interesado siempre por lo que pasa alrededor.

Sobre este blog de Vega Baja

Torrevieja, ayer y hoy.


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  • 18
    Noviembre
    2015

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    Alicante Vega Baja Torrevieja Chapaprieta Albaladejo

    Escaleras

    «Es Joaquín Chapaprieta Ilustrísimo Talento, defensor de la corona y nacido en Torrevieja...Que por sabio digno y justo lo ha ungido el mismo Rey con el título de ministro...». De este romance oído en mi niñez, sólo recuerdo estas estrofas. Me vienen al hilo porque de no sufrir el PP el 20 de diciembre un naufragio electoral mayor del esperando, los torrevejenses contaremos con un paisano sentado en las Cortes Generales.

    Será pues, Joaquín Albaladejo (PP) el segundo político local, tras el mencionado Joaquín Chapaprieta (1871- 1951), quien ocupe un escaño en la Carrera de San Jerónimo. Algunos biógrafos de Chapaprieta coinciden al afirmar que este político local, precursor de la hacienda moderna en España, y presidente del Consejo de Ministros en 1935, fue un hombre utilizado en su época por los diversos mandatarios de turno. No llego ni a lego en materia histórica de aquella época tan convulsa en este país. Desde mi confesada ignorancia me inclino por creer que si bien el «Ilustrísimo Talento» fue llevado y traído por unos y por otros, asumió libremente esa circunstancia. Poseía aquel polifacético político conocimientos y arrestos para aportarlos al bien común desde las distintas tareas de gobierno que le fueron encomendadas en cada momento. Uno de de los viales está dedicado a Chapaprieta, pero los de mi generación, tardamos muchos años en saber quién era dicho prócer. 

    Con un con qué: En el edificio de la escuela pública «Las Graduadas», hoy Biblioteca Municipal recibieron enseñanzas miles de alumnos desde la década de los años 30 del pasado siglo hasta los años ochenta. Hubo que esperar a la restauración democrática para conocer el por qué aquella escuela se llamaba así. En contraste, sí se contaba la historia sobre las andanzas del abuelo y el padre de Chapaprieta, calificados ambos como los mayores contrabandistas de su época, una actividad vista con buenos ojos en aquellos tiempos. 

    Mis mejores recuerdos de aquel centro educativo son cuando bajaba sus escaleras haciendo el «pino» cual fonambulista o deslizando todo mi cuerpo por encima de sus barandillas. Con el tiempo descubrí las características este edificio, casa solariega de los padres de Chapaprieta, cedida por él a iniciativa propia para escuelas. Durante decenas de años estuvo oculta, la placa en mármol gris, apaisada y de grandes dimensiones reconociendo la donación. Apareció con la democracia. La fachada de las Graduadas, sigue desafiando al tiempo –parece un milagro que a Pedro Ángel Hernández Mateo se le ocurriera acondicionar el edificio y dedicarlo a Biblioteca Pública–. Conserva intactas sus alegorías, e incluso en su frontispicio campea resaltando la Corona Ducal, la republicana.

    Va a tener difícil, el nuevo Joaquín, en este caso Albaladejo, el emular a su lejano paisano en la Carrera de San Jerónimo. Se comprende que por su paso en el Ayuntamiento torrevejense ejerciendo de hombre malo, de escudero, del exalcalde Eduardo Dolón, le haya acarreado antipatías además de enemigos políticos dentro y fuera de su partido. También han sido reconocidos sus valores por un sector de su pueblo y en las alturas de su partido.  Considero a Albaladejo un animal político. Por ello, no entiendo que ahora, a un paso de afrontar otras responsabilidades, continue mostrándose tan arisco como opositor al pentapartido municipal. Aún así se le debe reconocer un merito: No suele mearse fuera del tiesto. Para eso se bastan y sobran el resto de miembros locales de la oposición popular. Dan la impresión de estar posesos de un histerismo convulsivo.

    CodaLa Marsellesa. Fue hace muchos años.Tras cenar y beber junto al mar nos dio por cantar. Por cantar cantamos hasta La Internacional. Luego cuando entonamos La Marsellesa. Dos agentes del orden, que nos vigilaban discretamente, se acercaron y dijeron que esa «copla» estaba prohibida. El himno de la revolución Francesa, el de la libertad, se ha cantado estos días con el corazón en todo el mundo, a raíz de la barbarie de los atentados en Paris. Los caídos nos son cercanos, son de los nuestros. Otros muertos se contabilizan para engrosar estadísticas. Mientras que la educación y la sangre no sean sagradas, para todos, no tendremos arreglo. 

     

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