11 de noviembre de 2018
11.11.2018

Un pasodoble de oro

Cientos de personas abarrotan la plaza del Ayuntamiento para aplaudir «Fiesta en Benidorm» tras su declaración como himno oficial de los festejos. Los mayorales entregan a Rafael Doménech un disco de oro simbólico

11.11.2018 | 01:02

Han pasado 40 años desde su estreno pero «Fiesta en Benidorm» sigue tan joven como el primer día. Lo mismo le pasa a su compositor, el maestro Rafael Doménech Pardo, cada sábado de fiestas cuando se sube al atril y saca su batuta. Vuelve a ser aquel joven director de la Unión Musical de Benidorm que en noviembre de 1978, en un concierto en el Cine Capitol, quiso rendir homenaje a los músicos de su banda dedicándoles un pasodoble que no sólo ha acabado entrando con letras de oro en la historia de Benidorm, sino también en la historia de la música popular de nuestro país.

Cientos de personas abarrotaron ayer pasado el mediodía la plaza de SS MM Los Reyes de España, donde se ubica el Ayuntamiento, para seguir en directo uno de los actos más emocionantes para los festeros: la interpretación conjunta del «Fiesta en Benidorm» por parte de todas las bandas que participan en la Entrada. Se hizo esperar. Tanto, que a los más ansiosos les costó sobremanera aguantar hasta el final. Porque antes de que comenzaran a sonar sus primeros acordes, la Comisión de Fiestas quiso rendir un especial homenaje a Doménech.

El pleno del Ayuntamiento de Benidorm aprobó por unanimidad hace escasamente dos semanas declarar este pasodoble festero himno oficial de las Fiestas Mayores. En el acto se dio lectura al acuerdo plenario y se entregó a su compositor una copia del mismo como recuerdo. Además, los mayorales de 2018, comandados por Francisco Marín, también concedieron al director un disco de oro simbólico, tan dorado como las notas del «Fiesta en Benidorm». Todo ello fue seguido sin perder detalle por el público asistente, que en varias ocasiones regaló a Doménech una espectacular ovación no sólo la pieza, sino también todo lo que la misma ha representado para los festejos a lo largo de estos 40 años de historia.

«Cada año es emocionante. Mucho. Pero lo de esta vez es indescriptible», reconoció el propio Rafael Doménech, entre abrazos y felicitaciones de amigos, conocidos y festeros, que no quisieron marcharse de la plaza sin dar su enhorabuena al maestro. «Estamos en Fiestas, que hable la música», se limitó a decir el alcalde. Y la música habló.

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