12 de septiembre de 2018
12.09.2018

La Marina Baixa pide dragar los embalses para aumentar la reserva de miles de litros de agua

Los siete municipios del Consorcio reclaman al Júcar retirar los lodos de las presas del Amadorio y Guadalest y devolverlas a su estado original, lo que incrementaría su capacidad en 5 hectómetros cúbicos

11.09.2018 | 22:44
El Consorcio cree prioritario actuar en el embalse del Amadorio, que ahora se encuentra al 23 por ciento de su capacidad, como se aprecia en esta imagen tomada ayer.

El Consorcio de Aguas de la Marina Baixa, organismo que gestiona el abastecimiento de los siete municipios de mayor tamaño de la comarca, entre ellos Benidorm, no quiere que dejar pasar más tiempo sin resolver una de las asignaturas que tiene pendientes en materia hídrica: buscar fórmulas para poder incrementar su capacidad de almacenamiento y así evitar –o reducir al mínimo– que un bien tan preciado como el agua para beber acabe en el mar. Por eso, la Junta General de este organismo acordó ayer en una reunión extraordinaria reclamara la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) que ponga en marcha las tan reivindicadas obras de dragado de los embalses de Amadorio y Guadalest, lo que permitiría almacenar miles de litros de agua más al recuperar la capacidad original de ambas presas: 16 y 13 hectómetros cúbicos, respectivamente.

Fuentes del Consorcio llevan años poniendo el acento en la importancia de llevar a cabo estos y otros trabajos que permitan a la comarca incrementar las opciones para poder embalsar más agua cuando hay en abundancia; opiniones que se han incrementado visto lo visto en el último lustro. Tras vivir una de las sequías de cuantas se recuerdan –entre los años 2014 y 2016–, dos episodios casi seguidos de fuertes lluvias en diciembre de 2016 y en enero de 2017 provocaron importantes inundaciones, que los pantanos se llenaran a rebosar y que la comarca acabara vertiendo desde el Guadalest y el Amadorio al mar más de 100 hectómetros cúbicos de agua por no poderla reconducirla hacia cuencas deficitarias de la provincia ni tampoco disponer de balsas u otro tipo de infraestructuras hacia donde derivarla y reservarla para futuros consumos propios. A esto se une también las restrictivas cotas de resguardo impuestas por la CHJ o la obligación de mantener unos caudales ecológicos en ríos que nunca han llevado agua, lo que unido ha llevado a la Marina Baixa a perder ingentes cantidades de agua limpia mientras que agricultores de toda la provincia apenas pueden regar sus campos por la falta de lluvias.

Ante esta situación, unida a la ausencia de precipitaciones en todo lo que llevamos de 2018, los integrantes del Consorcio reclamaron ayer a la Confederación que actúe de inmediato para retirar los lodos acumulados en ambos embalses, principalmente en el del Amadorio al ser el que tiene menos reservas actualmente, «antes de que venga la época de lluvia y ya no se pueda hacer nada», según declaró ayer el concejal de Aguas de Benidorm, José Ramón González de Zárate. «El Ayuntamiento de La Vila ha trasladado que estarían dispuestos, incluso, a ceder los terrenos para poder depositar todos los fangos que se extraigan del vaso del embalse, así que creemos que la CHJ no tiene excusa para no actuar», agregó el edil benidormense.

Otra de las actuaciones que se va a llevar a cabo, y cuyas obras el Consorcio confía que estén adjudicadas y puedan iniciarse entre septiembre y octubre, es la construcción de dos balsas a las que trasvasar el excedente de agua depurada que no utilizan los regantes y que, hasta ahora, iba directamente al mar. El proyecto, financiado por la Diputación Provincial con 900.000 euros, prevé la construcción de una de ellas en Benidorm –junto a la Estación Depuradora (EDAR)– y otra en La Nucía. En ambos casos, la capacidad será de 21.000 metros cúbicos.

Recursos hasta final de año

El informe de abastecimiento presentado ayer por los técnicos del Consorcio de Aguas a los representantes municipales, de la CHJ y al presidente de la Diputación, César Sánchez, que también preside este organismo, apunta a que, pese a la escasez de precipitaciones, la Marina Baixa no va a tener ningún problema de suministro hasta final de año. Ahora bien, las previsiones señalan que, para poder mantener los mismos niveles de consumo que en años anteriores, se hace absolutamente imprescindible que los próximos meses de otoño sean lluviosos para no tener que recurrir en 2019 a la compra de caudales externos.

Ahora bien, fuentes del Consorcio indicaron que la toma de esta decisión queda aplazada hasta final de año, cuando el organismo tiene previsto volverse a reunir para evaluar de nuevo las necesidades hídricas de la comarca.

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