08 de junio de 2018
08.06.2018

El arte callejero choca con la burocracia en Benidorm

Los duros requisitos para optar a un espacio para actuar en la calle reducen a seis el número de aspirantes en el casting municipal

07.06.2018 | 22:36
Los campeones de España de tango actuaron hace años en el Parque de Elche y no han vuelto a repetir.

El reglamento exige ser autónomo y llevar 6 meses empadronado.

Actuar en las calles de Benidorm como medio de vida y, sobre todo, hacerlo de forma legal es complicado. Los duros requisitos que exige el Ayuntamiento a los músicos, bailarines, mimos o titiriteros para que puedan exhibir sus dotes artísticas en la vía pública han ido reduciendo año tras año el número de aspirantes a hacerse con una de las veinte licencias que otorga el Consistorio benidormense con carácter anual. Así quedó patente ayer en el salón de actos municipal, donde se realizó el casting de artistas callejeros para la campaña 2018-2019, al que sólo concurrieron seis artistas, uno de los números más bajos de los últimos años.

El motivo de este escaso número de aspirantes hay que buscarlo en la burocracia. El pleno del Ayuntamiento de Benidorm aprobó en el año 2012 por unanimidad un reglamento denominado «Paseo de los Artistas» donde se fijaban una serie de bases para permitir el desarrollo de esta actividad. La normativa vino a raíz de diversos rifirrafes entre los propios artistas por quedarse con las mejores ubicaciones, que hasta ese momento carecían de toda regulación, y de las quejas de comerciantes y vecinos de estas mismas zonas, cansados del ruido o las molestias que en muchos casos generaban quienes se colocaban en la calle para poder llevarse unos euros al bolsillo. El entonces gobierno local, del PSOE, defendió también que dicho documento perseguía «profesionalizar» al sector y asegurarse que en las calles de Benidorm actuaran artistas de cierta calidad, siguiendo el modelo que ya se había puesto en práctica, por ejemplo, en las Ramblas de Barcelona. Aunque las duras exigencias que se introdujeron en esta normativa han acabado años después siendo un freno para la misma.

Basta con mirar la evolución para darse cuenta. Los dos primeros años en los que se desarrolló este casting, la convocatoria atrajo a una veintena de artistas, entre ellos, payasos, titiriteros, mimos, músicos y hasta una pareja de bailarines de tango que, en aquel momento, ostentaban el título de campeones de España en esta modalidad. Frente a estas cifras, el número ha ido decayendo año tras año. Y, para esta temporada, tan sólo serán seis artistas –cinco músicos y un titiritero– quienes optan a renovar las licencias que ya les concedieron el pasado año.

Entre los requisitos que el Ayuntamiento exige para estos trabajadores, que en la actualidad siguen siendo los mismos que se aprobaron en 2012, figura el estar dado de alta como autónomo; llevar un mínimo de seis meses empadronado en Benidorm; o estar al corriente de pago con la Seguridad Social; además de algunas otras.

«Muy complicado de cumplir»

Las antes mencionadas son las que, a juicio de los profesionales, son más difíciles de cumplir. «Te exigen estar empadronado en Benidorm y vivir aquí. La vivienda en esta ciudad cuesta dinero y a veces es difícil encontrar una casa económica que se ajuste a lo que nosotros ganamos, porque solo podemos trabajar cuatro horas al día y además tenemos que pagar la cuota de autónomos, los impuestos...», explicó ayer Sergio Osvaldo, uno de los aspirantes del casting de ayer para revalidar su licencia.

A ello se suma también el hecho de que muchos mimos, bailarines o músicos son nómadas y van cambiando de una ciudad a otra en función de la temporada, lo que también complica el cumplir con este requisito.

Equilibrio

La edil de Cultura, Ana Pellicer (PP), reconoció que el reglamento impone muchas exigencias a este tipo de artistas pero indicó que, por ahora, no se va a modificar. La edil explicó que no ha habido ninguna solicitud para ello y agregó que, con el reglamento, «se regula la actividad y, sobre todo, intentamos buscar un equilibrio para conciliar las actuaciones en la calle y que no molesten a los vecinos».

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