31 de octubre de 2011
31.10.2011

Parados de Benidorm buscan un futuro en huertas sin explotar

Un grupo de desempleados presenta al Ayuntamiento un proyecto para abrir una casa sostenible y recuperar grandes fincas agrícolas abandonadas en las que puedan trabajar y labrarse un porvenir

31.10.2011 | 01:00
De momento, el grupo de desempleados explota una vieja casa de campo y su parcela, ubicada junto a la carretera nacional 332.

Cuando las últimas cifras aportadas por la Encuesta de Población Activa dejan la demoledora realidad de un parado cada cuatro personas en la provincia de Alicante, en Benidorm un grupo de parados ha decidido mirar hacia el sector productivo que más años lleva desaparecido en la ciudad para labrarse un futuro: el campo. Están convencidos de que el parón en la construcción puede generar, si se aprovecha bien la coyuntura, nuevas posibilidades que supondrán un nuevo atractivo para la urbe turística. Estas pasan por poner en valor, con el trabajo, las grandes fincas agrícolas que están en situación de abandono.
Así lo cree Pepe Cantanero, andaluz parado y residente en Benidorm, actualmente a cargo de dos personas dependientes sin cobrar prestación alguna por ello, y quien junto con otros desempleados de la ciudad ha propuesto al Ayuntamiento de Benidorm un proyecto que consiste en abrir "una casa sostenible" en la que se aúna el movimiento en favor de la ecología, el carácter social, el económico y el educativo, de forma que en él se pudiera enseñar a otros parados a labrar el campo además de hacer talleres infantiles para los escolares de la zona. Su localización la sitúan en un viejo cortijo que hay a la entrada de la ciudad, hoy acotado entre ramales de las obras de ampliación de la carretera de circunvalación de la N-332. Pero esa casa "verde" es sólo parte del proyecto. Éste se completa con la recuperación de parcelas agrícolas sin explotar para trabajarlas.
Cantanero, quien cuenta con experiencia en el campo, pues ha trabajado durante ocho años en el Plan Andaluz de Agricultura Ecológica, explota en estos momentos la casa conocida como "El Altet", en la partida del Salto del Agua de Benidorm. Los antiguos propietarios permitieron a sus antepasados utilizar la finca, y cuando se la vendieron "a un constructor de Alicante", éste también les dijo que podían seguir en ella mientras no fueran a construir.
En las parcelas contiguas - que no han sido absorbidas por la ampliación de la carretera- tienen plantados sus huertos ecológicos. Lo que sacan (berenjenas, pimientos, calabacines, judías verdes, guindillas, tomates y hasta tabaco) se lo reparten entre ellos y lo regalan también a otras personas que suben hasta allí en busca de alimentos frescos. "Es mejor plantar y recoger tus frutos que buscar comida en los contenedores de basura, por eso nos estamos moviendo y hacemos esto, para demostrar que se puede vivir, y sobrevivir, de un modo saludable y digno", afirman.
En la casa también aprovechan todo el agua de lluvia que recogen a través de aljibes y tienen un molino de viento para producir energía. Aun así, de lejos la construcción parece casi una chabola. "Nos gustaría arreglarla del todo, y colaboradores para ello no nos faltan, pero no lo hacemos porque no sabemos si al final la van a tirar o no con las obras", explica Cantanero.
Éste también apunta que se han documentado al presentar la propuesta de rescatar fincas agrícolas abandonadas para promover su cultivo. Indica que puede hacerse en base "a la Ley 34/1974 del 16 de noviembre, aún vigente, sobre fincas manifiestamente mejorables", y puso como ejemplo de explotación colectiva el "Banco de la Tierra de Andalucía". En este caso, el ente público que gestionaría la explotación "sería el Ayuntamiento, con desempleados que pagarían con parte de lo que sacaran el canon, y todos podrían comprar a través de una cooperativa".
Sabe que lo que dice suena idílico, casi irreal para estos tiempos, pero asegura que es posible. "Esta zona es perfecta, hay suficiente agua y muchos campos desaprovechados, se podría hacer una asociación de consumidores y de productores, todo ecologista, muchos restaurantes están por la labor", dijo este agricultor al que, según dice, ahora le han cambian el oficio por el de "paisajista, que es como nos llaman a los agricultores de toda la vida que apostamos por la producción ecológica".
Desde el Ayuntamiento de Benidorm no se ha rechazo la propuesta, incluso se ve con buenos ojos. Según declaraba este fin de semana el concejal de Medio Ambiente, Pepe Marcet, la idea ha gustado, por lo que desde que se planteó están estudiando su viabilidad. De momento, han averiguado que las fincas que los desempleados aseguran ser idóneas para explotar, próximas al cortijo, pertenecen al Ministerio de Fomento. Por ello, Marcet aseguró que "si los informes son favorables al proyecto, pediremos a Fomento que nos las ceda".

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