20 de octubre de 2011
20.10.2011

Una historia descarnada de piratas

L'Alfàs del Pi rehabilitará una torre defensiva del siglo XVI destruida a cañonazos por los corsarios berberiscos de la época

20.10.2011 | 02:00
Estado actual de la Torre Bombarda, cuyo deterioro la hace incluso confundirse entre el paisaje natural de la Serra Gelada.

Arqueología. Derruida a cañonazos y olvidada a lo largo de los siglos, la Torre Bombarda, o lo que queda de ella, se erige sobre el Faro del Albir camuflada entre la vegetación y el deterioro de 500 años. El único Bien de Interés Cultural de l'Alfàs del Pi va a ser ahora rescatado con un proyecto de rehabilitación y musealización que quiere poner en valor su historia, testigo de los crudos ataques de los piratas berberiscos a la costa levantina en el XVI.

No tenían el cariz romántico con el que hoy conocemos las historias de piratas. "Secuestros, asesinatos, robos y cañonazos" eran las señas de identidad de los piratas berberiscos, que atacaban con frecuencia las costas levantinas en el siglo XVI y que obligaron a construir toda una red de torres defensivas. Una de esas construcciones, la Torre Bombarda de l'Alfàs del Pi, va a ser ahora rescatada del olvido y del abandono en el que ha estado sumida durante siglos, hasta el punto de que hoy, el que es el único Bien de Interés Cultural del municipio, parece un simple promontorio de tierra y matorral junto al Faro del Albir, en lo alto de la Serra Gelada.
Las piedras derruidas de la torre son testigo, precisamente, de la cruda realidad de hace 500 años. Un informe de 1585 narra cómo fue destruida a cañonazos durante un ataque corsario. Y aunque, con toda probabilidad, fue reconstruida sobre sus restos, la investigación arqueológica y documental sobre su historia todavía sigue abierta.
Desde sus paredes, tres guardas vigilaban. Al avistar al enemigo, uno encendía una hoguera, "no para dar la alarma de una torre a otra, como muchos creen, sino de cara al interior, para avisar a la población sin que los piratas lo vieran". Así lo explica la arqueóloga municipal de l'Alfàs, Carolina Frías. "Los otros dos salían a caballo, cada uno en una dirección, para dar el aviso a la gente". También podría haberse usado como punto desde el que descargar la artillería defensiva. De hecho, el nombre "bombarda", alude a un arma precedente del cañón. Sin embargo, no hay documentación histórica sobre el uso de artillería en la torre.
Lo que sí está claro es que hoy, tras siglos de avatares y abandono, incluso a los pies del monumento, es difícil avistarlo y pasa desapercibido. "La torre está colonizada por materia vegetal y ha perdido el mortero" que unía sus piedras, según explicó la arqueóloga. "Nunca se ha rehabilitado", añadió, lo que hace que su restauración se plantee de la forma más purista, sin falsas reconstrucciones ni añadidos anacrónicos.
La Concejalía de Patrimonio Histórico de l'Alfàs es la que impulsa el proyecto de rehabilitación y musealización al aire libre de la torre para que el visitante pueda conocer su historia, su función, los testimonios documentales recogidos sobre ella y su aspecto original. El plan consistirá en la limpieza de la vegetación y el polvo que la han invadido durante años, el rejunte de sus piedras y la documentación gráfica del monumento. Para ello, se utilizarán las últimas técnicas en fotogrametría, que permitirá una reconstrucción digital exacta de la torre en 3D. Estas imágenes, que corren a cargo de los miembros del Master de Arqueología Profesional de la Universidad de Alicante, serán expuestas frente al BIC para que el público pueda ver cómo era.
También se instalarán paneles informativos narrando su historia. La torre, formaba parte del sistema defensivo que Felipe II organizó en el siglo XVI ante las continuas incursiones piratas. "Antes de la existencia de estas torres vigía, los guardas vigilaban desde las rocas, sin ninguna estructura", relató Frías. Todas se ubicaban en puntos estratégicos, por lo que es habitual encontrarlas junto a faros; incluso es habitual que muchos faros se construyeran sobre torres cuando entraron en desuso, hacia el s. XVIII, ante el cese de los ataques corsarios.

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