16 de agosto de 2011
16.08.2011

El sueño que une Benidorm con Malasia

El arquitecto Roberto Pérez-Guerras señala que, por su complejidad, el único edificio similar al Intempo son las Torres Petronas, ubicadas en el país asiático

16.08.2011 | 02:00
El sueño que une Benidorm con Malasia

La fase más compleja del edificio residencial más alto de Europa, Intempo, dará comienzo en cuanto decidan cómo llevarla a cabo. Un cono invertido suspendido en el aire a 200 metros de altura en el que habrá ocho plantas de viviendas.
Según el arquitecto del edificio, Roberto Pérez-Guerras, "el único edificio similar a éste en características y complejidad son las Torres Petronas". Estas torres gemelas que se encuentran en Malasia, tienen una altura de 452 metros y 88 plantas y la similitud que comparte con Intempo es el puente, "Skybridge", que comunica las dos torres. Sin embargo, a pesar de que ambos puentes se encuentran a una altura de unos 200 metros, el de las Torres Petronas "sólo sirven para el paso de personas" y la estructura en forma de cono que comunica las dos torres de Intempo "albergará ocho plantas de viviendas, con todos sus muebles, a la misma altura de 200 metros", explicó Pérez-Guerras.
Tras colocar el pasado mes de julio la "cercha metálica" de ocho metros de ancho y veinte de largo, que unía las dos torres del edificio a modo de puente, comienza la segunda fase del edificio y la más complicada. En cuanto se decida como abarcar esta segunda fase se procederá a construir un cono invertido cuyo único soporte será dicho "puente metálico". La complejidad de la obra reside en la forma de la estructura, su arquitecto apunta que "cuando lo diseñé ya advertí la dificultad a la hora de la construcción". Quien se encarga de resolver los problemas que presenta el diseño es la constructora, Kono Estructuras, y el equipo de obra. Mª Carmen Mascaró, responsable de la empresa, declaró que "es muy difícil construir una estructura que tiene que ir creciendo de menos a más sobre una base minúscula". A esta dificultad se le suma la altura de la obra, ya que el cono que une las torres comenzará a construirse a 147 metros de altitud y culminará a 200 metros.

Un cono invertido
La segunda fase de construcción se divide a su vez en otras dos fases. Como se aprecia en la infografía de la derecha, lo que cierra la estructura del cono es un armazón metálico en forma de elipse. La gestora del proyecto, Caixa Galicia, aún no ha decidido si el esqueleto metálico será construido de forma manual en tierra y luego elevado y soldado o si se construirá en las alturas del edificio. El proyecto que ha presentado la constructora opta por la primera opción. Dado que el cono "pequeño" también pesará decenas de toneladas, al igual que el puente, será imposible que una grúa, que sólo soporta seis toneladas, lo eleve. La idea que ha desarrollado Kono Estructuras es que el sistema de elevación sea el de "gatos hidráulicos que sujeten el cono desde varios puntos, para evitar un efecto péndulo" y lo izen. Una vez el cono esté suspendido en el aire, desde una bandeja temporal que permitirá a los obreros trabajar, se soldará a la cercha metálica y se seguirá con la construcción de hormigón del resto de la elipse.
El cono albergará ocho plantas de viviendas, de cuatro metros de altura cada una, que se comunican de una torre a la otra. Y las últimas dos plantas irán unidas formando dos dúplex que incluirán cuatro ascensores particulares.
Otra de los problemas al que se enfrenta la constructora es el de encajar el cono entre las dos torres. Para solucionarlo optarán por un sistema de encofrado o pantallas verticales, es decir, tabiques inclinados que le dan mayor seguridad a la estructura, aunque son más complicados de realizar.
Toda la estructura, tanto la de hormigón como la metálica irá recubierta por un muro cortina dorado, color que caracterizará al edificio. El muro cortina es un material que permite que desde el exterior no se vea el interior, pero que desde dentro del edificio si se puedan apreciar todas las vistas como si de un gran ventanal se tratase.

Seis gaviotas de tres metros de altura entre las dos torres
"Es el espacio y el ambiente el que te dice que diseño necesita el terreno. Cuando yo fui al sitio que albergaría el edificio vi gaviotas volando alrededor", explicó el arquitecto Pérez Guerras. Tras ello mandó construir a un cerrajero de Orihuela seis gaviotas que irán suspendidas con tensores invisibles entre las dos torres del edificio, balanceándose en el aire. Todas ellas han sido construidas en acero inoxidable alcanzado tres metros de altura. Muchas personas, al observar el diseño del edificio, lo relacionan con el 11-M. Sus dos torres simulan dos unos y el conjunto del edificio una "M" gigante. El arquitecto explicó que no era su intención realizar un homenaje, pero que no le "disgusta nada la idea". A lo que añadió que cuando diseñó Intempo "había pasado poco desde el atentado y lo tenía muy patente porque me presenté a un concurso para construir un monumento en la misma zona del atentado, pero sólo me dieron el accésit".

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