30 de julio de 2010
30.07.2010
Fiestas

Devoción y fervor vilero a Santa Marta

Los festeros de las compañías que el próximo año ostentarán reinado, "Destralers" y "Negres", portaron ayer la imagen de Santa Marta

30.07.2010 | 02:00
Devoción y fervor vilero a Santa Marta

La Vila Joiosa saca en procesión a su patrona. Los festeros de las compañías que el próximo año ostentarán reinado, "Destralers" y "Negres", portaron ayer la imagen de Santa Marta que guarda la capilla de la parroquia de la Asunción, en un recorrido por las calles del Casco Antiguo al que volvieron a concurrir centenares de vecinos, festeros y turistas.

La Vila Joiosa se rindió ayer, como cada 29 de julio, a la devoción y fervor que profesa a su patrona, Santa Marta. Los días de pólvora, marchas y esplendor se plegaron así al corte religioso que va unido a la efeméride desde hace siglos. Y es que la exaltación de la santa como patrona de La Vila se produjo al día siguiente de que sus antiguos habitantes repelieran el ataque tunecino que representan en "el Desembarco". Ayer, los vileros volvieron a mostrar que la fe en la patrona no ha hecho más que aumentar.
La exaltación comenzó en la mañana, con el oficio de una misa en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, a donde acudieron en comitiva, desde la sede de la Asociación Santa Marta, los Reyes Moro y Cristiano 2010, Juan Lloret Juan Lloret Infante y Vicente Santapau López respectivamente, capitanes, abanderados, Junta Directiva, autoridades y cientos de festeros y vecinos.
Ya en la tarde, a partir de las ocho, tendría lugar la procesión más esperada del año. Las compañías "Negres" y "Destralers", que ostentarán los reinados Moro y Cristiano en las próximas fiestas de Moros y Cristianos 2011, fueron los encargados de portar la figura de la patrona por las calles del Casco Antiguo de la localidad. Por primera vez, desde hace años, la imagen alzada era la original que guarda la capilla existente en el interior del templo. El paso, como marca la tradición, fue escoltado por dos largas filas de fieles que llevaban cirios blancos iluminando el camino. Tras ellos, los cargos festeros, las autoridades civiles -presididas por el alcalde, Jaime Lloret, religiosos -con el párroco de la iglesia, J.José Ortega, a la cabeza, y centenares de vecinos.
Finalizado el recorrido, volvieron a escucharse los "Gozos de Santa Marta" recordando la ayuda divina recibida antaño: "Cuando el bárbaro africano abordó la vez primera su armada a nuestra ribera soliole su intento vano, nuestro auxilio soberano defendió Villajoyosa"..., "Amparadnos siempre vos, oh Santa Marta Gloriosa".
Finalizado el tributo a "la vella, la del portalet que empomava les bales amb un poalet", como recuerda La Vila Joiosa a la Santa que afirman de todo "proveerá", los festeros regresaron a sus cuarteles, para esperar el broche final al día de la patrona, el Castillo de fuegos artificiales que tendría lugar en la playa Centro a partir de la una de la mañana. Un espectáculo que según explicó la edil de Fiestas, Xaro Escrig, tendría una duración de quince minutos aproximadamente, que quemaría "cerca de 1.000 kilos de pólvora".

Cinco siglos de fe
La devoción a Santa Marta en La Vila data de más de cinco siglos. Según recordó José Carlos Sampedro en el libro "Santa Marta y La Vila", el mismo tuvo por origen la invocación que los habitantes de la villa hicieron al "santo del día" para gozar de su protección ante la incursión musulmana. Desde entonces, Santa Marta comenzó a ser venerada al pie de su altar, una capilla alzada en el siglo XVI en la entrada a la zona amurallada conocida como "el portalet". Aquella capilla tuvo que ser derribada por motivos de insalubridad en 1848, según apuntó Vicente Márquez en el libro "1538, Crónica del Día de Santa Marta. Origen de las fiestas de La Vila". Desde hace siglos la patrona tiene también su propia capilla -donde es guarda su imagen- en la iglesia Nuestra Señora de la Asunción, única existente en la Comunidad Valenciana ensamblada a la antigua muralla de la ciudad, y que también data del siglo XVI. El templo, sin embargo, sufre un lento y progresivo deterioro desde hace años que podría ocasionar su completo derrumbe. Desde hace meses aquellos que deseen ayudar a que esto no suceda pueden contribuir a la colecta que ha iniciado el párroco, J. José Ortega.

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