10 de marzo de 2010
10.03.2010
BALANCE POSITIVO DE LA MOSTRA

La cocina vilera puede con la crisis

El número de comensales durante la recién finalizada Mostra de Cuina Marinera apenas varió con respecto a ediciones anteriores

10.03.2010 | 01:00
Un momento de la clausura de la Mostra de Cuina Marinera, celebrada en el Casino Mediterráneo

Acaba de finalizar una nueva edición de la Mostra de Cuina Marinera y lo ha hecho con buenas sensaciones puesto que la tan temida crisis económica apenas ha hecho mella. La mayoría de los restaurantes que han participado en el evento destacan que han mejorado los resultados del año pasado o, al menos, les ha ido igual. Todos resaltan el aspecto promocional y se muestran esperanzados pensando en el próximo año

Si hay algo de lo que La Vila puede presumir es de sus restauradores y de la calidad de sus menús, algo que durante al menos una semana al año, puede ser probado por quien quiera a través de las propuestas que se preparan para la Mostra de Cuina Marinera, que en esta ocasión se celebró la primera semana de marzo. Por ello, el balance realizado tras preguntar a los responsables de 12 de los 14 restaurantes participantes en esta décima edición ha sido muy positivo, sobre todo en el turno del mediodía. Cuatro de los mismos reconocieron haber incrementado el número de comensales respecto a 2009, cinco manifestaron que les fue "igual de bien", uno estrenaba nuevo equipo con buenos resultados y dos reconocieron haber sufrido cierto "bajón", si bien la gran parte de los ubicados en la playa indicaron que el balance positivo vino dado gracias a las estupendas cajas realizadas de jueves a domingo. "El resto de los días, la gente ha preferido los restaurantes del pueblo, porque les cuesta bajar hasta aquí, y más con las obras", explicó Pepe Córdoba, quien aseguró haber servido prácticamente el mismo número de menús que la edición anterior.
Y en efecto, a excepción del Ca Marta, que ubicado junto al puerto aumentó en un 15% sus reservas para esa semana, el resto de los restaurantes notaron una subida destacada respecto a 2009, de los 12 consultados, se encuentran en el centro del pueblo. Casa Elordi, según comentó su gerente, Elvira, tuvo el restaurante lleno prácticamente todos los días; Pizzería Colón 54 también. Juanjo, el cocinero, declaró que "mientras el año pasado estuvo bastante flojo, este año, sobre todo desde el miércoles, ha venido muchísima gente". El Hogar del Pescador idem. El resto de restaurantes mantuvieron el número de comensales, o se redujo de manera "leve", lo que "en líneas generales hace que el resultado sea bueno", según explicó Joaquín, del Varadero, quien también señaló que "otros años la gente podía permitirse ir a dos o tres restaurantes durante la semana de la Mostra, y este año, por la crisis, han optado por elegir uno". También para María Teresa, del Mariachi, el perfil del cliente ha sido diferente. "Como nuestro restaurante es pequeño hemos servido el mismo número de menús, entre 120 y 130, pero la gente que ha venido tenía más nivel adquisitivo que otros años", dijo.
En total, según informó el Ayuntamiento de La Vila, la Mostra sirvió unos 4.300 menús "unos 300 menús más" que la edición anterior, según el alcalde, durante la clausura celebrada la noche del domingo en el Casino.

Homenaje a 40 años de negocio
No esperaba que la homenajearan por lo que la ha hecho feliz toda su vida: su familia y el negocio, ingredientes que van de la mano en el Hogar del Pescador. Quizá por ello fue la más sorprendida de quienes asistieron a la clausura de la Mostra, a donde dice la llevaron "engañada", cuando oyó su nombre, Maruja Santacreu, citado junto a las palabras "merecido reconocimiento".
40 años de dedicación a la cocina autóctona, a la cocina marinera, cuyo premio, además de la fidelidad de su clientela se materializó con la entrega de la "G", distinción de la marca "La Vila Gastronómica". Maruja se metió en la cocina del Hogar del Pescador con 22 años. Nunca pensó dedicarse a la restauración, pero conoció a su marido, hostelero, y se animó. Sus abuelas la enseñaron los platos más antiguos del pueblo y el resto vino rodado. Su arte en los fogones y su personal forma de atender hacen de ella un referente.

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