01 de noviembre de 2019
01.11.2019

El misterio de los colchones se extiende a Santa Pola donde se han acumulado más de 13.000

El Ayuntamiento anuncia multas de 751 euros por el vertido ilegal e intensifica los controles policiales

31.10.2019 | 21:33
Instalaciones donde se acumulan los 13.000 colchones que Urbaser ha recogido en Santa Pola.

El Consistorio ya ha gastado 130.000 euros en su recogida. Las autoridades locales creen que los abandonos se realizan por empresas foráneas.

«Es una exageración», lamenta la concejal de Aseo Urbano de Santa Pola, Encarna Ramírez. «De un día para otro decenas de colchones vertidos ilegalmente junto a contenedores, en solares, tirados por las calles», añade. En total, cerca de un centenar de colchones por semana hasta llegar a los 13.000 que actualmente acumula el municipio. «Para deshacernos de ellos el Ayuntamiento tiene que pagar lo mismo que un particular, 10 euros por colchón, por eso los tiran».

El cálculo da cifras redondas: 130.000 euros a los que las arcas municipales tienen que hacer frente ahora. «Un dinero que no está presupuestado, del que no disponemos y de ahí la acumulación en las instalaciones de la concesionaria del servicio de recogida de basuras», explica la concejal.

El gobierno municipal está intentando cuadrar los números negativos de esta «barbaridad» en los presupuestos de 2020, pero la solución no es esa. «Hemos ordenado a la Policía Local que intensifiquen los controles y seremos rigurosos en la aplicación de las sanciones correspondientes que ya vienen recogidas en la ordenanza municipal», apunta la edil Encarna Ramírez.

Santa Pola prevé para estos casos sanciones de 751 euros. «Al que se descubra realizando un vertido ilegal se le aplicará la sanción correspondiente», sentencia con rotundidad la concejal responsable de Aseo Urbano que asegura que «los comercios de muebles y colchones locales no son los responsables. Así nos lo comunicaron en una reunión que mantuvimos este verano. Nuestros establecimientos tienen contratado un servicio entre todos para ahorrar costes. Nuestra sospecha es que empresas de otras localidades vienen aquí a deshacerse de los colchones, como ocurre en Torrevieja, donde tienen acumulados 9.000 o en otros municipios costeros como Altea».

En un principio, «pensábamos que eran los residentes que vienen a veranear que cambiaban sus colchones al llegar, pero pronto nos dimos cuenta de que no era posible. Es que los vertidos continúan en septiembre y octubre, y en una población como la nuestra es imposible que el vertido sea de vecinos de la localidad».

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