25 de noviembre de 2017
25.11.2017
Santa Pola

Una ciudad bajo el mercadillo

Descubren junto al cementerio, gracias a un georradar 3D, un asentamiento soterrado que podría estar datado entre los siglos I y V

25.11.2017 | 00:30
Georradar 3D acoplado a un vehículo pick up para analizar el subsuelo del mercadillo de Biguetas de Santa Pola.

El centro de la villa marinera podría ocultar en el subsuelo la historia de las civilizaciones. La Unidad de Geodetección de Patrimonio Histórico de la Universidad de Cádiz y el Departamento de Arqueología de la Universidad de Alicante (UA) trabajaron ayer con un georradar en 3D en el mismo firme donde se instala el mercadillo de Biguetas, junto al Cementerio Municipal. El objetivo: investigar parte del subsuelo urbano de la localidad. Los hallazgos que registró este ágil sistema de radar fueron de una magnitud inesperada para los expertos, ya que detectó en la primera fase varias estructuras históricas y de alto valor arquelógico.

Según el profesor del Departamento de Arqueología de la UA, Jaime Molina, «los hallazgos registrados se encuentran en perfecto estado de conservación y se han podido distinguir viviendas, calles, algunas plazas, incluso lo que podría ser un muelle y almacenes portuarios que nos han recordado al puente de Roma, aunque todo está en fase de estudio». Estos descubrimientos datarían del siglo I al V y conforman un entramado de grandes dimensiones que alcanza varias hectáreas de historia enterrada bajo la localidad, que abriría la senda para buscar conexiones con el yacimiento de La Picola, la vía del palmeral o los restos del Portus Ilicitanus, investigados por el Departamento de Arqueología de la UA desde hace décadas. El equipo continuará próximamente realizando una radiografía al milímetro del suelo para poder estudiar en profundidad lo que se encuentra enterrado en esta zona.

Estas prospecciones geofísicas han permitido que en una jornada de seis horas se hayan analizado minuciosamente los restos de las antiguas civilizaciones que quedan enterradas, todo con una cobertura de acción próxima a los cinco metros de profundidad, ya que el receptor GPS recibe señales de hasta diez satélites distintos y registra de manera inmediata todos los movimientos que se anotan por bandas de color.

A partir de ahora los investigadores trabajarán para presentar al Ayuntamiento una memoria pormenorizada de estos hallazgos para que se realice un programa de ultraprotección del entorno por si en un futuro se iniciaran las fases de excavación. Este sistema de georradar está revolucionando la investigación arqueológica porque los medios técnicos utilizados abaratan sustancialmente ya que se evita pasar por largos procesos que determinen la riqueza histórica bajo el suelo de la villa marinera.

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