19 de marzo de 2013
19.03.2013
Santa Pola

Una empresa transforma palmeras con picudo en biocombustible

La planta de gestión de residuos recibe 3.000 toneladas anuales de restos de poda infectados por la plaga

19.03.2013 | 00:00
La empresa santapolera recibe 3.000 toneladas de restos de palmeras al año.

Santa Pola se ha convertido en estos dos últimos años en el centro de recogida de restos de poda de los municipios de la provincia alicantina para convertirlos en fertilizantes y biomasa.

La planta de gestión y valorización de residuos vegetales que la empresa Eona Biomasa tiene instada en la villa marinera recibe unas 3.000 toneladas anuales de palmeras infectadas por el picudo rojo. Según el responsable de la compañía, ubicada en el polígono industrial, Karim Hamad, es la única iniciativa existente en la provincia que recepciona y trata los restos de poda y palmeras afectadas por la plaga, ya que las demás alternativas existentes son los vertederos municipales, que únicamente reciben los residuos vegetales. Con ello, estos restos se utilizan para la creación de biomasa destinada al uso de combustible para, entre otras cosas, estufas y calderas de biomasa en instalaciones industriales, públicas, hostelería, agricultura y ganadería.

De esta forma, según apuntan desde la empresa santapolera, el Ayuntamiento de Santa Pola y de varios municipios de la Vega Baja, como San Fulgencio y Dolores, trasladan los acopios vegetales a la villa marinera para su transformación. Asimismo, la Asociación de Palmereros de Elche y Tragsa, la empresa responsable de la localización y eliminación de palmeras infectadas por el picudo que presta sus servicios a la Generalitat, eligen la planta del municipio santapolero, en lugar de los vertederos.

No obstante, esta empresa ha detectado un descenso en la recepción de los restos de poda, incluídos de las palmeras, debido a la menor liquidez de los Ayuntamientos y de los propietarios de fincas particulares. "Ha bajado el déposito, y hemos contemplado cómo en la sierra, en el campo de Elche y en las orillas de las carreteras hay restos de poda abandonados, lo que supone un alto riesgo de incendio", explica Hamad.
En este sentido, el responsable de la planta de gestión y valorización de residuos vegetales afirma que "la menor liquidez ha llevado a la gente a preocuparse menos por destruir algo que es peligroso si se abandona".

Por este motivo, las instalaciones situadas en Santa Pola, se han visto obligadas a reducir el coste de la recepción de los restos de poda y del tratamiento durante esta temporada. Ahora, deshacerse de las palmeras infectadas por el picudo cuesta la mitad de precio que el pasado ejercicio.

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