07 de julio de 2019
07.07.2019

Europa obliga a aislar los nuevos edificios para hacer frente a la crisis climática

La nueva normativa para lograr un consumo energético casi nulo ya se aplica a los inmuebles públicos y en 2021 será obligatoria para viviendas. La exigencia cambia el modelo constructivo y revoluciona los materiales

06.07.2019 | 20:01
Las nuevas construcciones del PAU 5 ya son de media entre un 30 y un 40% más eficientes que las construidas hace diez años.

Olas de calor cada vez más frecuentes y subida media de las temperaturas. La crisis climática es ya una realidad y va a condicionar la vida en todas sus expresiones, incluida la construcción de viviendas.

De hecho, la Unión Europea ya ha aprobado una directiva para lograr el consumo energético casi nulo en las edificaciones. España ya tiene la normativa redactada y el programa informático de cálculo listo para que entre en vigor el 1 de enero de 2021 para todas las nuevas construcciones. Desde comienzos de este año ya es obligatoria para los edificios públicos. Así, todas las licitaciones formalizadas desde entonces deben prever el doble de aislamiento en fachadas, cubiertas y suelos, o lo que es lo mismo todo lo que dé al exterior. Es lo que los arquitectos llaman la envolvente de un edificio. Y en un par de años se aplicará a todas las viviendas que se construyan.

«El cambio climático condicionará el diseño de todas las construcciones. Cada cambio del Código Técnico de Edificación desde que entró en vigor el de 2006 ha ido incrementando las exigencias en cuanto a eficiencia energética y la tendencia es a completar el círculo con la reutilización de materiales», explica el arquitecto y responsable del grado de Arquitectura de la Universidad de Alicante (UA), Antonio Maciá.

Las nuevas exigencias suponen todo un reto por cuanto cambian el modelo constructivo y obligarán a los arquitectos a realizar cálculos más complejos que los que resuelven para las estructuras, explica el arquitecto del Departamento de Construcciones Arquitectónicas de la UA y encargado de visados del Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante, Carlos Pérez Carramiñana. Este profesional ya tiene calculados dos edificios de consumo energético casi nulo en Alicante y un hotel en Pedreguer que se convertirán con toda probabilidad en los primeros de la provincia que se construyen bajo la nueva norma.

Los consumos de energía se reducirán a la mínima expresión en los hogares, lo que supondrá un considerable ahorro en las facturas además del cuidado del medio ambiente. «El sector de los electrodomésticos y el de las luminarias ya está muy avanzado, el que iba retrasado era la construcción», señala Pérez.

Así, a la orientación clásica al sureste de las edificaciones que buscan mejorar la vida en el interior y los antiguos «trucos» de utilizar celosías o patios que como recuerda Maciá están presentes «a lo largo de toda la Historia de la arquitectura» se unirán otros condicionantes. «Se trata de conseguir que en verano si en el exterior la temperatura es de 35 grados en el interior sea de 27 para que sólo sea necesario reducir tres grados con aire acondicionado en lugar de estar a 31 grados para reducir notablemente el consumo», resume.

Dejando a un lado el reto técnico que supone este salto a nivel constructivo, el principal problema, tal y como pone sobre la mesa el presidente del Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante, Juan María Boix, se encuentra en el parque de viviendas ya construido -se calcula que en la provincia hay 60.000 comunidades de propietarios- especialmente los anteriores a 2013. «Se ha ido mejorando en este sentido, pero las administraciones públicas deben ayudar y apoyar la mejora de la eficiencia energética de las viviendas que ya existen», sostiene. La nueva normativa recoge además que si se acomete una rehabilitación integral de un inmueble también debe cumplir los parámetros establecidos, al igual que si la actuación sobrepasa un determinado porcentaje sobre el total.

Conseguir el doble de aislamiento en un edificio no es fácil. A partir de 2021 el aislamiento debe ser de entre 12-14 centímetros, cuando en 2013 con el actual Códido Técnico de Edificación era de entre 8 y 10 y con el de 2006 de entre 4 y 6 centímetros. Pero tal y como indica Pérez, «no se trata de poner el doble de material y ya está». «De hecho, si lo hiciéramos así se produciría un efecto invernadero en las viviendas que sería contraproducente», añade. «Para hacerlo correctamente es necesario jugar con cinco variables», desvela este experto. La actuación debe incluir la fachada, las ventanas, la carpintería, los sistemas de ventilación y los materiales.

Es en este último campo donde ya se está produciendo una verdadera revolución en la que ya están inmersas tanto la UA como la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH).

«A partir de ahora ningún material va a ser lo que parece porque se están optimizando todos los convencionales», afirma este arquitecto e investigador. Así, por ejemplo, en los aislamientos de las paredes a los poliestirenos (plásticos) se les está añadiendo, entre otros materiales el grafito, y se mezclarán con materiales naturales reutilizados. Se trata de lograr materiales ligeros que también consuman menos en su transporte. Las carpinterías no serán sólo de aluminio o de plástico, sino una mezcla de ambas. Los ladrillos tampoco serán de hormigón o de cerámica , ya existen poliméricos. Los toldos y pérgolas también tendrán una mayor protección solar y se moverán en función de las necesidades en verano y en invierno. Y los vidrios tampoco serán solo vidrios. Se les añadirá una cámara de aire en la que se ya están inyectando gases como el argón o el criptón.

Un buen ejemplo del paso de gigante en los vidrios es la investigación que lleva a cabo la empresa del Parque Científico de la UMH Holoe Sistems. Espejos holográficos que concentran o difuminan los rayos del sol según sus colores gracias al material fotosensible del que están hechos y que tiene un espesor de apenas seis micras. La luz se puede manipular en función de las necesidades del usuario y, del mismo modo que en verano se puede repeler la radiación que aumenta la temperatura, en invierno se puede conseguir que ese calor traspase los cristales. Y todo ello sin perder unos niveles de iluminación que, incluso, se pueden ampliar si es necesario.

Lo que están logrando los investigadores de la UMH con este proyecto es una especie de refinamiento de la luz solar, en un proceso muy similar al que se sigue con el petróleo. Si en el caso del segundo se separa el hidrocarburo del alquitrán o el plástico, con los rayos solares se trabaja para potenciar sus propiedades y lograr una mayor eficiencia energética en los hogares. Esta investigación también puede ser beneficiosa en otros terrenos, como son los de la generación de energía limpia o la seguridad. «Podemos usar las bandas que más nos convengan del espectro visual», explicar el investigador Pedro Mas. El espejo que generan los hologramas puede par prioridad a las luces infrarrojas o a las ultravioletas. Si bloquea las infrarrojas, por ejemplo, reduciría la carga térmica en los espacios interiores sin perder luz. 

UMH Hologramas en cristales que bajan la temperatura 7 grados

 
Una película muy fina que sirve como base para insertar hologramas en los cristales de las ventanas de los edificios. Este es el proyecto Holoe Systems en el que se está trabajando desde el Parque Científico de la UMH con la meta de reducir el consumo energético. El objetivo de los hologramas es modificar o manipular las propiedades de la luz solar. Con ello, por ejemplo, se puede lograr desviar la radiación, que rebotaría en los cristales, para que no penetre en el interior de las viviendas. Tiene mucha importancia ya que, como han demostrado universidades europeas, esta técnica llega a conseguir entre cinco y siete grados menos dentro de las viviendas respecto a la temperatura del exterior, lo que permite dejar en segundo plano el uso de aires acondicionados.
 
 

Aislantes naturales Madera, fibra de coco, lana de oveja y algas

 
Para cerrar el famoso círculo de la economía circular, el sector de la construcción vivirá en breve una revolución de los materiales. Los sintéticos utilizados en las envolventes de las casas y edificios se mezclarán con materiales naturales reutilizados. Los principales aislantes de este tipo son los restos de madera, la fibra de coco, la lana de oveja y las algas. En la imagen se puede ver la construcción de un chalé en Polop, diseñado por el arquitecto Antonio Maciá en el que utilizó serrín para los aislantes. «La tendencia es ir hacia esta reutilización para no generar nuevos residuos», explica Maciá. En la isla de Formentera ya se está construyendo una promoción que ha usado restos de posidonia para los aislantes.

Materiales más eficientes y ligeros son más ecológicos

Universidades de todo el mundo ya investigan nuevos materiales para la construcción, muchos de estos grupos directamente con empresas del sector. Multinacionales químicas también se han lanzado a la carrera para obtener materiales aislantes más ligeros y esponjosos. «La transformación en este campo es apasionante», señala el arquitecto e investigador en la Universidad de Alicante, Carlos Pérez Carramiñana. Su grupo de investigación también está inmerso en la mejora de materiales existentes como el de las lamas de persianas inteligentes y más eficientes para una empresa de Sax. Además, en los materiales cerámicos, donde son expertos en Castellón, ya están probando fachadas que además de aislantes repelan la contaminación o el fuego.

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