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Un alicantino de 13 años, premio mundial de Google por un traductor de lenguas

Alberto Navalón, del Instituto María Blasco de San Vicente, logra actualizar el diccionario online de idiomas minoritarios

Un alicantino de 13 años, premio mundial de Google por un traductor de lenguas

Con tan solo 13 años recién cumplidos, el más joven entre los 54 estudiantes de hasta 17 años de todo el mundo que han ganado alguno de los premios de Google, Alberto Navalón Lillo, estudiante de Secundaria en el Instituto María Blasco de San Vicente del Raspeig, ha sido el mejor en la traducción de textos online.

De apenas dar golpes a las teclas, como confiesa él mismo, este joven alumno ha pasado, en tan solo tres meses de intensa actividad, a programar y convertirse en un auténtico adalid de la computación.

Dice que es fácil, que no se lo imaginaba cuando comenzó, pero que ahora puede decir bien alto que «cualquiera que se lo proponga tiene esta formación a golpe de click», para poder iniciarse como ha hecho él. «Para mucha gente, la programación son miles de números bajando y pantallas negras, pero es algo que te permite hacer cualquier cosa que quieras porque todo se puede programar», afirma entusiasmado.

El premio

La multinacional tecnológica Google le ha premiado con una visita a sus instalaciones en Silicon Valley de San Francisco y, según bromea su profesora de Informática, Herminia Pastor Pina, «este no vuelve de California», ya que Google busca jóvenes talentos con este concurso «y no dejarán escapar a Alberto, seguro».

Herminia fue quien le propuso presentarse, porque le veía maneras desde que le conoció el curso pasado, en primero de ESO. «Tiene capacidad y un carácter muy adecuados. Hablé con sus padres y les pareció bien. En el instituto también han colaborado y me han mantenido como su tutora este curso, porque aunque ha actuado de forma autónoma, necesitaba una guía».

La profesora se muestra tanto o más emocionada que su alumno con el premio. «El mensaje que me envió su madre ha sido lo mejor», confiesa. En el texto le decía que Alberto cree ahora más en sí mismo y que va a vivir la experiencia de su vida en San Francisco gracias a su profesora.

Es tanta la motivación que ha insuflado este trabajo en Alberto que parece que ya se le haya quedado corto haber logrado mejoras significativas en la traducción online. «Estoy inmerso ahora en un nuevo programa que permita resolver el cubo de Rubik en 18 segundos desde una posición concreta -confiesa-. Soy un fan».

Lo que ya ha conseguido, y de ahí el galardón de Google, es añadir palabras al diccionario online de lenguas minoritarias de la plataforma libre para la traducción automática Apertium, que nació de la mano de investigadores de la Universidad de Alicante.

El joven ha detectado 300 fallos en la traducción de la novela «Los Tres Mosqueteros», entre las más de 100.000 palabras que contiene. Su infatigable búsqueda de nuevos términos, siempre gracias a la computación, permiten mejorar incluso el traductor de Google, algo que la profesora no duda que sucederá gracias al trabajo de Alberto en código abierto.

Robótica

«Hay gente muy maja en Internet. La comunidad online es increíble. No es algo de frikis que estén en su casa sin parar de comer pizza. Es un trabajo muy real al alcance de cualquiera, de verdad». Alberto añade que en la actual generación youtuber, «entrando en un vídeo puedes hacer tu propia página web, o desde un tres en raya a cosas más avanzadas, según te propongas».

Está además dando sus primeros pasos en la Robótica con el proyecto Arduino, «que es una placa base pequeñita, como un intérprete del lenguaje arduino, que sirve para hacer robots o incluso domotizar una casa. Este mundo de la electrónica y de la informática es infinito», señala.

Su profesora valora como «algo bárbaro» lo que ha conseguido Alberto Navalón. Cuenta que estuvo en un tris de no poder concursar, porque hay que tener trece años y él los cumplió en octubre, días antes de que empezara el concurso. «Fue por los pelos. El curso pasado le enseñé los primeros pasos de programación y cuando llegó en septiembre me dijo que ya había hecho un algoritmo».

Las altas capacidades del joven son evidentes y no presenta problema alguno de sociabilidad, todo lo contrario. En el centro sus compañeros le respetan y le quieren. «Alguna vez me he planteado si alguien me ve como un bicho raro, pero no me preocupa. Esta experiencia me ha abierto los ojos al mundo y estoy supercontento. Todos los compañeros me han felicitado y aunque esfuerzo no me ha faltado, me he demostrado que si te esfuerzas, tienes una recompensa, algo que justifica lo que has hecho», sentencia. Sus últimas palabras son para su profesora «porque si no es por ella, no habría sabido nada de esta oportunidad única», subraya agradecido el nuevo talento de Google.

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