01 de marzo de 2020
01.03.2020
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Cascadas, ríos y manantiales en Alicante: estos son los lugares donde el agua siempre fluye

El interior de la provincia cuenta con numerosos parajes de gran valor natural que contrastan con el estereotipo de una tierra seca

02.03.2020 | 11:54
El río de Bolulla.

A menudo tiende a pensarse en la provincia de Alicante como un lugar seco, de escasa pluviometría y temperaturas suaves todo el año. Es una imagen tópica, casi estereotipada -asociada a identificar Alicante con el concepto de «sol y playa», ignorando la existencia de cualquier otra característica-, que se suele tener sobre todo fuera y a la que en ocasiones contribuyen los medios de comunicación y las redes sociales. No obstante, a veces incluso dentro del propio territorio se desconoce que hay un gran contraste entre el clima de las zonas litorales y más meridionales y el interior, donde las lluvias son bastante más abundantes y el agua fluye de manera continua por los cauces, hasta el punto de ser el principal atractivo de muchos espacios.

En estas comarcas hay numerosos parajes de gran interés natural donde la presencia constante de agua es el principal aliciente para visitarlos. En época estival, incluso, algunos de ellos son frecuentados por bañistas, aunque no hace falta este extremo para que durante todo el año se acerquen hasta ellos excursionistas deseosos de disfrutar de un entorno paisajístico singular y de una estampa muy diferente a ese tópico de una tierra seca. Este año, además, los sucesivos temporales de los últimos meses han llevado a que los caudales sean abundantes y, consecuentemente, a que estos lugares reciban más visitas. La afluencia, eso sí, obliga a las administraciones a reforzar las labores de mantenimiento, y a apelar al conjunto de la sociedad a una mayor concienciación ambiental para evitar el riesgo de que estos parajes puedan degradarse.

La acumulación de precipitaciones ha hecho posible que el agua fluya incluso por cauces ubicados algo más al sur como la rambla de Puça, que recorre parte del término municipal de Petrer hasta desembocar en el Vinalopó. Desde 2016 viene llevando un caudal bastante estable, en contra de lo que había sido habitual en años anteriores. La zona ya es de por sí una ruta tradicional para el excursionismo, pero además un punto del curso fluvial se ha convertido en un lugar muy idóneo para darse un chapuzón en épocas de calor, y todo parece indicar que el próximo verano también será posible hacerlo. Con el inequívoco nombre de El Salt, se trata de una cascada de unos 15 metros de altura a cuyos pies se forma una poza. Este topónimo y las características naturales que lleva aparejadas -bañistas en verano incluidos- están también presentes en Xixona, donde el río que procede de La Torre de les Maçanes cae de una altura de 20 metros. Más al norte, es también abundante la presencia de agua estas semanas en el Molí del Salt, en Benilloba; aquí no es habitual ver bañistas, pero sí excursionistas en general para contemplar cómo el caudal se precipita también desde unos 20 metros.

El geógrafo Samuel Biener, miembro del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante (UA), destaca que «desde la Semana Santa del año pasado hemos visto correr el agua de seguido en zonas donde no es habitual». Esto es una señal de que «los acuíferos están fenomenal en el norte de la provincia», y también una forma de recordar que «pese a que mucha gente lo ignora, algunas zonas de Alicante tienen la misma precipitación que Galicia». El Comtat y la Marina Alta son las comarcas de mayor pluviometría, y este año se refleja con el caudal que llevan los ríos Girona y Gallinera -por donde no siempre fluye el agua-, o en la exuberancia que muestra el Barranc de l'Encantada, en Planes, uno de los sitios por excelencia para los bañistas en verano. Lo mismo puede decirse de la cabecera del Vinalopó en Banyeres.

Divulgación y respeto a la vez

También ofrece una imagen espectacular la cascada que forma el río de Bolulla justo en el límite entre esta población y Callosa d'en Sarrià y la poza que se forma a sus pies, el conocido como Toll Blau por la tonalidad que adquiere el reflejo del agua. El alcalde de Bolulla, Adrián Martínez, señala que «es bueno que se conozca el lugar», uno de los más atractivos del municipio; «los pueblos pequeños tenemos que hacer valer nuestro patrimonio», añade. No obstante, matiza que «queremos que se mantenga adecuadamente», apelando en este caso a la colaboración de administraciones superiores, y recalca que es necesario «concienciar a la gente de que sea responsable» a la hora de visitarlo y no lo degrade.

En términos similares se expresa el concejal de Medio Ambiente de Alcoy, Jordi Silvestre, al referirse a parajes ubicados en este municipio como el Racó de Sant Bonaventura y el Molinar, que reciben visitantes durante todo el año. El primero es también punto para el baño en verano, en las pozas que se forman bajo sucesivas cascadas en un pequeño tramo, aunque «no todo el mundo se atreve», bromea el edil. Pese a que la afluencia es constante, Silvestre considera que «al ser imposible llegar en vehículo hasta el mismo lugar, no es probable que pueda masificarse». Al contrario, suele ser destino de rutas a pie, o incluso lugar de paso, ya que «es punto de contacto con otros itinerarios». En cualquier caso, el mantenimiento resulta obligado, recalca el concejal. De hecho, está prevista una actuación a corto plazo para reparar algunos daños producidos por la borrasca Gloria en enero.

En el Molinar, por su parte, de donde se captan las aguas potables para Alcoy desde hace ya más de un siglo, el caudal es también muy abundante estos días. Ubicado junto a la entrada sur de la ciudad, es lugar de visitas guiadas y también, dada su proximidad al casco urbano, de paseos cotidianos.


Más lluvia desde septiembre que en todo un año


Los temporales de lluvia y nieve que se han sucedido desde la DANA de septiembre de 2019 han hecho que de manera generalizada se haya acumulado ya más precipitación en apenas cinco meses que en los doce anteriores, según los datos que ofrece la Associació Valenciana de Meteorologia (Avamet). Cifras como los 671,4 litros por metro cuadrado de la pedanía oriolana de El Rincón de Bonanza o los 593,2 de Pilar de la Horadada, entre otros, son reveladores de la magnitud de las lluvias y de los daños que causaron. No obstante, como es lógico, las mayores cantidades acumuladas se dan en El Comtat y la Marina Alta, donde varias localidades sobrepasan los 1.000 litros por metro cuadrado. Donde más ha llovido ha sido en Benissili, en la Vall de Gallinera, con 1.727,3 litros -822 de ellos en la borrasca Gloria-, seguido de l'Orxa, Planes, Beniarrés, la Vall d'Ebo y Agres, con 1.269, 1.263, 1.208, 1.171 y 1.162, respectivamente.

Hay una cierta controversia en torno a si toda esta agua se podría almacenar o no. El climatólogo de la UA Samuel Biener señala al respecto que es imposible pronunciarse en un sentido u otro, puesto que «quien tiene cultivos es normal que prefiera que se retenga el agua, pero también hay que tener en cuenta que los ríos-rambla que tenemos son los que alimentan nuestras playas y calas», las cuales «no existirían sin las crecidas» de los cauces fluviales y los aportes sedimentarios que dejan en el litoral.

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