20 de mayo de 2019
20.05.2019
Alcoy

Una cantera con muchas tablas en Alcoy

Los actores Rosa Fraj, Pep Sellés y Conchi Domènech fomentan el teatro y la cultura entre los 55 alumnos de la recuperada escuela municipal

19.05.2019 | 21:35
Una cantera con muchas tablas en Alcoy

El juego se combina con la preparación de papeles.

Que Alcoy es cuna de artistas es un hecho que nadie puede negar. La importancia del teatro es tal que la ciudad cuenta con una importante feria de artes escénicas como es la Mostra de Teatre, y desde hace cinco años la Escola Municipal de Teatre supone un revulsivo cultural entre los más pequeños. Los actores Rosa Fraj, Pep Sellés y Conchi Domènech son los encargados de fomentar el gusto por el teatro entre los 55 alumnos, realizando juegos de dramatización con los más pequeños y preparando los primeros papeles con los mayores.

La Escola Municipal de Teatre es una iniciativa municipal que arrancó hace cinco años de la mano de la compañía local La Dependent. A lo largo de este tiempo se ha podido constatar el éxito de la actividad al incrementar año tras año el número de alumnos matriculados, pero este último curso ha estado marcado por el retraso en la adjudicación del servicio tras la implantación de la nueva ley de contratos públicos y, por consiguiente, del inicio de las clases, que debían empezar en octubre y arrancó en marzo.

Las especificaciones técnicas y la nula competencia han permitido que La Dependent vuelva a asumir el servicio, aunque «este curso sólo tenemos 55 alumnos, casi la mitad que el año pasado», explica el director de la compañía, Joanfra Rozalén. «Había padres que estuvieron esperando hasta última hora, pero al final no pudieron aguantar más y matricularon a sus hijos en otras actividades extraescolares».

Teniendo en cuenta que las clases han empezado a mitad de curso, «la idea es recoger los restos del naufragio y aprovechar al máximo el tiempo que queda», insiste Rozalén. La situación actual no merma la esperanza de la compañía de recuperar alumnos a partir de septiembre, ya que, según señala, «nos consta que tanto los niños como los padres están satisfechos con la escuela» y una muestra de ello es que «en cinco años ningún alumno ha abandonado».

Los 55 menores están divididos en cinco grupos según la edad. Los que tienen entre 3 y 10 años ensayan en el Centre Cervantes Jove (CCJ), y los de entre 10 y 18 lo hacen en el Centre Cultural Mario Silvestre. Mientras que la formación de los primeros se centra en la realización de juegos de dramatización, los segundos aprenden aspectos más técnicos y preparan sus primeros papeles sobre el escenario.

Joanfra Rozalén asegura que la Escola Municipal de Teatre resulta atractiva incluso para gente de poblaciones vecinas como Agres, Muro, Planes o Cocentaina, que ha llegado a desplazarse a Alcoy para participar y formar parte del proyecto. «Algunos de los alumnos llevan ya cuatro años, de hecho, en torno al 30% están desde el primer año», según la citada fuente. Entre los datos destacados, también cabe mencionar que tan sólo seis o siete menores son nuevos. El equipo formativo, asimismo, lo componen tres conocidos actores: Rosa Fraj, Pep Sellés y Conchi Domènech. Pepa Miralles también forma parte de él, aunque este curso no puede participar como el resto.

Aunque todos ellos coinciden en que la escuela les da la oportunidad de seleccionar determinados perfiles, ya que «conocemos a tantos niños y niñas que vamos viendo cuáles tienen capacidades para dedicarse al teatro», según ha recalcado Fraj, el objetivo del proyecto no es ese, sino «fomentar el gusto por el teatro, aproximar a los alumnos a las artes escénicas», y de paso a sus familias.

Domènech ha insistido en que «lo bonito del teatro es la capacidad de agrupar, es una forma de relacionarse con las artes plásticas, con la música, con la danza..., con la cultura en general». Por ello, Sellés ha explicado que «queremos crear personas sensibles, un espacios de comunicación..., que los chavales lleguen y dejen los móviles».

El teatro, según han manifestado los tres, «te obliga a ponerte en el lugar de otro, mejora la capacidad de análisis, ayuda a que emocionalmente te abras, y eso nos permite a nosotros poco a poco a quitar las capas para que aflore la persona que llevan dentro».

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