«Dos heridos en Mutxamel al derrumbarse un techo mientras se bañaban en una piscina». Este titular aparecido en INFORMACIÓN el pasado día 15 deja sobre la mesa una cuestión que alguna vez podemos habernos planteado: ¿Por que no ponemos una de estas piscinas «de juguete», pero de dimensiones más que aceptables, en la cubierta del edificio para pasar un mejor verano?

La respuesta no es tan evidente. De hecho, nadie advierte sobre un peligro que puede costarnos la vida. Si bien es cierto que los casos como el de Mutxamel no son frecuentes, también lo es que instalar una piscina, que por pequeña que sea puede pesar varias toneladas de peso, podría conllevar un verdadero peligro.

Así lo advierte el Colegio oficial de Arquitectos de Alicante. Su presidente, Juan María Boix García, se echa las manos a la cabeza al conocer el suceso de Mutxamel. En la noticia se citaba que «el forjado no aguantó el peso del agua y se vino abajo atrapando a la pareja, propietaria de la vivienda, que tuvo que ser rescatada por los bomberos». En este caso, los dueños del chalé habían instalado una piscina portátil en la cubierta de un garaje. El techo se hundió tras colapsar el pequeño edificio.

«Es una verdadera imprudencia», sentencia Boix. «Solo las cubiertas que son proyectadas, calculadas y construidas para albergar una piscina pueden soportar este peso», apunta, a la vez que asegura con total rotundidad: «Ningún edificio ni vivienda unifamiliar, si no ha sido proyectado expresamente para instalar en su cubierta una piscina, puede disponer de una, ni siquiera de una de estas piscinas portátiles que se pueden comprar en cualquier tienda o por internet».

El presidente de los arquitectos alicantinos insiste: «No se pueden instalar estas piscinas que en principio compramos para los niños en ninguna cubierta, azotea, terraza... Normalmente, en la caja de estos productos podemos ver cómo se colocan sobre el suelo. De todos modos, tampoco dejan claro el tipo de superficie que debe albergarlas, pero tenemos que dejar total y absolutamente claro que nadie debe instalar piscinas en las cubiertas de cualquier edificio que no haya sido preparado expresamente para ello, por lo que podemos afirmar que no debemos instalarlas en ninguna cubierta existente».

Si tenemos la oportunidad de construir nuestra propia casa, «sí podemos pedirle a los técnicos que calculen una estructura que soporte el peso de una piscina, pero nunca debemos instalarla por nuestra cuenta», señala Boix.

Es necesario tener en cuenta que un solo metro cúbico de estas piscinas alberga mil kilos de peso, una tonelada, por lo que «es fácil que una piscina de niños de mediano tamaño pueda llegar a pesar cuatro o cinco toneladas», apunta el arquitecto técnico Miguel Ángel Galiana, quien destaca que «las cubiertas se ejecutan principalmente para mantenimiento, no para realizar en ellas actividad alguna, y mucho menos para instalar sobre ellas toneladas de peso».

Por ello, «lo normal es que nunca podamos poner una piscina de estas características sobre nuestro tejado, sea cual sea, pero los técnicos pueden ofrecer soluciones», expresa Juan María Boix.