12 de marzo de 2019
12.03.2019

Siete de cada diez "kellys" consumen fármacos contra el dolor muscular

Los ansiolíticos son los favoritos para reducir el estrés y la ansiedad que sufren por las altas cargas de trabajo

12.03.2019 | 15:35
Siete de cada diez "kellys" consumen fármacos contra el dolor muscular

Siete de cada diez camareras de piso de los hoteles consumen fármacos de manera habitual para paliar el dolor muscular, según las conclusiones de una jornada sobre la salud laboral de este colectivo organizada por CCOO en Alicante.

"Camas y colchones cada vez más grandes, carros muy pesados que deben desplazar sobre moqueta, una media de entre 20 y 25 habitaciones por jornada y la ausencia de descansos" son algunas de las situaciones que sufren diariamente las camareras de piso.

Para CCOO, se trata de un colectivo que, por estas circunstancias, presenta un elevado consumo de fármacos y psicofármacos para tratar de contrarrestar los dolores musculares y rebajar el nivel de ansiedad.

Durante la jornada "La salud laboral de las camareras de piso", se ha puesto de manifiesto que entre los fármacos que más consumen las "kellys" destacan los relajantes musculares, los analgésicos y los antiinflamatorios contra el dolor muscular.

Los ansiolíticos son los favoritos para reducir el estrés y la ansiedad que sufren por las altas cargas de trabajo, y también toman protectores gástricos por los efectos secundarios de los anteriores.

Los grupos de discusión y las entrevistas han revelado también que la mayoría de los fármacos no son recetados por un profesional sino que se los recomiendan y se los proporcionan unas a otras, según CCOO.

Ante esta situación, el sindicato ha aplaudido los reconocimientos de las enfermedades profesionales de este colectivo que recientemente se han aprobado, entre ellos el síndrome túnel carpiano, bursitis y epicondilitis.

Además, CCOO ha instado a todas las trabajadoras, ya sean contratadas directamente por el hotel o por empresas externas, que estén dentro del convenio de hostelería.

Inspecciones que saquen a la luz las verdaderas condiciones laborales, dotar de una guía práctica de Salud Laboral que evalúe adecuadamente los riesgos, un estudio de tiempos adecuado en el reparto de habitaciones y acciones preventivas sobre los riesgos ya identificados (camas con ruedas, material ergonómico, formación y reconocimientos médicos específicos) son algunas de las propuestas para corregir la situación.

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