14 de octubre de 2018
14.10.2018
El Campello

La invasión más efímera

La villa marinera regresó a manos de la Cruz tras un vibrante acto en el Castillo con espadas en llamas y un cañón de gran calibre, aunque los festejos se prolongarán hasta mañana

13.10.2018 | 23:53
La invasión más efímera
La invasión más efímera

El bando musulmán sucumbió ayer al acero, la pólvora, los parlamentos y a su propio destino. Pero este año ha sido su capitulación más rápida, ya que la supresión de la segunda Embajada Mora ha avanzado la Reconquista.

Un solo día duraron las huestes moras en pie en El Campello. Y es que su victoria ha sido la más efímera de la historia de los festejos. El triunfo cosechado tras la tremenda batalla en el arenal durante el Desembarco del viernes se desvaneció ayer en una tormenta de acero en llamas y pólvora. Y es que este año la supresión para evitar duplicidades de la segunda Embajada Mora, que se celebraba el 13 de octubre, ha llevado a adelantar un día la Reconquista cristiana, un contraataque que ejecutaron ayer a la perfección las huestes de la Cruz y en la emplearon toda la potencia posible, con un cañón de gran tamaño incluido. Los arcabuces, las espadas y los parlamentos hablaron para acabar con la expulsión de los invasores de la villa marinera un día después de la espectacular toma de la playa del Carrerlamar.

La jornada arrancó haciendo temblar El Campello. La pólvora sacudió el centro urbano con un ensordecedor Alardo en el que los arcabuces sumieron a una neblina la zona del Castillo. Poco a poco las tropas de la Media Luna tuvieron que ir reculando, buscando el abrigo de la fortaleza ante el empuje de un bando cruzado desatado en busca de la ansiada Reconquista. Una vez allí, los emocionantes parlamentos de los embajadores, con José Emilio Carratalá en la atalaya y Vicent Armengol a los pies del Castillo, desembocaron en un épico combate sin cuartel.

Luchas con espadas ardiendo, mazas de cadena también en llamas, hachas e incluso un cristiano que se lanzó desde el Ayuntamiento en una tirolina para tirar sobre el Castillo un bote de humo que simulaba ser un explosivo... los cristianos se emplearon a fondo en una formidable batalla de la que disfrutaron los centenares de personas que asistieron a la Embajada, y que culminó con los cargos festeros bajando a la arena y fundiéndose en un abrazo embajadores y los capitanes Vicent Giner Luís Fernández tras empuñar las espadas y certificar la derrota de la Media Luna.

Ya por la tarde tuvo lugar la Entrada Mora-Cristiana, que volvió a llenar las calles de música y fiesta. Para hoy está prevista la Diana Festera, que este año se ha reforzado para tratar de compensar que ya no se celebra en el tercer día la Embajada Cristiana, manteniéndose la tradicional Entradeta Festera a las 12.00 horas desde la avenida de la Generalitat. Para la tarde quedará la explosión de color y humor de la siempre divertida Retreta Festera, con la que las filàs recorrerán el centro del municipio con sus diferentes disfraces.

Las celebraciones se cerrarán mañana con una jornada de marcado carácter religioso, con la Misa (11.00 horas), la Ofrenda (12.00), la Mascletà (14.00) y la Procesión (20.00).

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