08 de septiembre de 2018
08.09.2018
Mutxamel

Ilusión compartida por la Fiesta

La pregonera Assumpció Brotons anima a los festeros desde el balcón del Ayuntamiento para que se dejen «rodear por la magia ya que tenemos aquí el glorioso septiembre»

08.09.2018 | 00:59
Ilusión compartida por la Fiesta

«Más de ciento cincuenta años haciendo fiesta en Mutxamel no hubieran sido posibles sin una ilusión compartida por todo un pueblo. Es como si un viento de levante cargado de magia renovara la vida de las personas que con alegría y rapidez se ponen a cambiar el aspecto de sus casas, calles y ocupaciones diarias, para que el 9 de septiembre toda la localidad pareciera otro lugar prodigioso por donde la Virgen pueda pasear por las calles con su carro triunfal, los festeros desfilar, y los vecinos y familiares estar orgullosos de compartir fiesta, músicas, amistad y tradiciones». Estas palabras pronunciadas anoche desde el balcón del Ayuntamiento de Mutxamel por la pregonera de las Fiestas Mayores, la cronista oficial del municipio, Assumpció Brotons i Boix, fueron el mejor aliento para los festeros que no se perdieron el acto que abre oficialmente los días grandes de la localidad.

Poco antes de la medianoche, en la Iglesia del Salvador, se cantó la Salve a la Patrona, la Virgen del Loreto, y a continuación, toda la comitiva oficial, con los Cargos Festeros 2018, las autoridades y la Comisión de Fiestas, se dirigió hasta la casa consistorial, engalanada para la ocasión con los estandartes de las diez comparsas de Moros y Cristianos.

Assumpció Brotons ofreció un pregón construido a modo de cuento, leído completamente en valenciano y repleto de evocaciones al pasado, de trazos de la historia de un pueblo agrícola que, a finales del siglo XVI, vinculó para siempre su devoción por la Mare de Déu del Loreto con el bienestar económico que le daba la huerta y con las fiestas locales, ya que «el ser humano no puede vivir sin diversión, sin descanso, sin fiesta».

Como buena conocedora de la historia del municipio, la cronista convertida por una noche en pregonera, recordó esos términos tan coloquiales en «l'horta mutxamelera», como «sèquies, dules, assuts, aiguauts i braçals», y alquerías y residencias señoriales muy apreciadas por todos como El Ravalet, Benaüt, el Conxell, l'Aljusser, Les Portelles, Marbeuf, Hort de Ferraç y Peñacerrada.

Y en esa vida próspera, nacieron las comparsas de Moros y Cristianos. Las primeras, a partir de 1843, fueron los Marroquets, los Romanos y los Blanquillos, unos festeros que mantuvieron un curioso enfrentamiento dialéctico por medio de unas simpáticas estrofas, unos «versets».

«Espardenyes» para fiestas

Desde un ámbito más personal, Brotons se sinceró diciendo que era «hija de molineros y agricultores mutxameleros y de alpargateros que vinieron de Elche a nuestro pueblo». De artesanos que comenzaron «todo un proceso que transformaba les espardenyes de esparto o de cáñamo, que se emplean para ir a trabajar en el bancal, en el típico calzado festero». Años aquellos donde «las mujeres se afanaban en hacer la limpieza a fondo», se preparaban «las habitaciones para el músico» y los hornos olían a «mategaetes, tonyes y almendraos».

Con unos cariñosos versos dirigidos a las Capitanías de Contrabandistas y Pacos, Suni Brotons anunció «el comienzo de unos días diferentes, de buena vecindad y hospitalidad. Os propongo que os prodiguéis en la música, en la sana diversión, en ser generosos y que os dejéis envolver por la magia de la fiesta porque, corazones nobles, ya tenemos aquí el glorioso septiembre».

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