02 de septiembre de 2018
02.09.2018
El Campello

La Torre del Barranc d'Aigües de El Campello regresa del olvido

El Ayuntamiento realiza un estudio arquitectónico para reclamar a la Fundación Frax, propietaria del BIC, que actúe de urgencia y frene el avanzado deterioro de esta edificación defensiva del siglo XVI

02.09.2018 | 00:15

Rescatar del olvido la Torre del Barranc d'Aigües y frenar su avanzado deterioro. El Ayuntamiento de El Campello ha encargado un estudio arquitectónico para determinar el estado de este Bien de Interés Cultural (BIC), valorar las actuaciones que requiere y reclamar al propietario que las lleve a cabo para garantizar su supervivencia.

El concejal de Cultura, Pere Lluís Gomis (PSOE), explicó que solicitaron la redacción de este documento a un arquitecto siguiendo el consejo de la Conselleria de Cultura, para poder establecer el estado actual de esta torre vigía medieval del siglo XVI, y con el estudio poder contactar con su dueño para instarle a que actúe de forma urgente, dado que es su obligación legal la conservación de este inmueble catalogado como BIC. Gomis, que ya tiene en sus manos el estudio, tiene previsto pedir una reunión tras el verano con la Fundación Cultural Frax de la Comunidad Valenciana, propietaria del inmueble desde al menos 2011 y cuya sede está fijada en l'Alfàs del Pi, para abordar su estado, trasladarle el informe y emplazarla a que ejecute obras para frenar su deterioro. Una primera intervención de urgencia supondría unos 115.000 euros, mientras que una intervención integral costaría entre 288.000 y 375.000 euros.

El documento deja claro el lamentable estado de conservación en el que se encuentra esta fortificación defensiva, ubicada junto a la desembocadura del Barranc d'Aigües, junto a un acantilado en la montaña Lloma de Reixes. El arquitecto alerta de que la torre carece desde hace años de cubierta, lo que hace que su deterioro se acelere por las lluvias.

Existe una gran grieta vertical en la cara norte que nace de la coronación y baja hacia la base de forma ramificada, y que es visible tanto desde fuera como desde dentro. Y en la parte sureste, que recae al acantilado, ha habido un desmoronamiento en el acceso elevado a la torre. El estudio también alerta de que están produciendo graves descalces en prácticamente todo el perímetro de la base de la torre, debido al tipo de rocas y la erosión.

Mención aparte merecen los actos vandálicos que ha sufrido la atalaya durante décadas, y que siguen registrándose, sobre todo en forma de grafitis. La mayor parte de las zonas accesibles del exterior están llenas de pintadas, algunas claramente visibles desde la playa, como un enorme y lacerante grafiti que apareció hace tres años en la base de la torre vigía. Y el interior, pese al difícil acceso que presenta, también está lleno de pintadas, ralladas... e incluso restos de hollín por haberse realizado hogueras dentro. A pesar de ello, aún se conserva algún grafiti original de época, como son las cuentas, «manteniendo la esperanza de que un estudio detallado pueda sacar a la luz otros ejemplos de mayor valor, como pudiera ser algún barco, como era común en esa época», aunque existen muchos desprendimientos y escombros en su interior.

Medidas a adoptar

El estudio establece una serie de actuaciones y un presupuesto estimativo que varía en función de si se realizan todas las intervenciones al mismo tiempo, lo que ahorraría costes, ya que hay que recordar que para llegar a la atalaya hay que recorrer un sendero de un kilómetro, por lo que para llevar el material de la obra sería necesario emplear en un principio mulas o un helicóptero, colocar andamios, etc., según destacó el regidor. Las medidas urgentes, tendentes a evitar el colapso o pérdida irreparable del inmueble, serían el recalce de la torre, colmatación de oquedades en el terreno, cosido de grietas, valoración de un eventual zunchado en caso de no acometer la fase de consolidación, y protección provisional frente a la entrada directa de agua. Su coste: 115.000 euros.

Una segunda fase de consolidación comportaría medidas necesarias para devolver la solidez al conjunto de elementos conservados, evitando la degradación de los mismos de manera que se mantengan en un correcto estado de conservación. Consistirían en la inspección del estado de conservación de los morteros, toma de muestras y análisis de laboratorio, recalce y reconstrucción del alambor perdido, consolidación de las fábricas fracturadas y renovación del rejuntado en mal estado. Su coste: 115.000 euros.

Y por último las medidas de restauración para recuperar los valores originales del monumento, consiguiendo una mejor lectura del mismo y recuperando partes materiales deterioradas o perdidas, consistiría en la documentación de grafitis, limpieza de paramentos, grafitis, manchas?, reconstrucción de paramentos perdidos, recuperación del hueco de acceso y antepechos de la terraza, impermeabilización de la cubierta, recuperación del pavimento de la terraza y remate de la torre, en función del grado de documentación que lo avale, con un coste de 144.000 euros. De realizarse varias o las tres fases de forma conjunta, se lograría un importante ahorro, ya que por ejemplo las dos primeras juntas supondrían 187.000 euros, y las tres agrupadas en una única intervención sería 285.000 euros, cuando por separado serían 375.000 euros.

Requerimiento en 2012

Según consta en el Ayuntamiento de El Campello, la Conselleria de Cultura envió un requerimiento a la fundación alertando en 2012 de su avanzado estado de deterioro, tras averiguar que la propiedad había cambiado de manos tras la muerte del anterior dueño.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook