09 de julio de 2018
09.07.2018
El Campello

Cincuenta okupas dejan una finca de El Campello tomada desde 2015 tras cortarles la luz y el agua

El Ayuntamiento revisará el inmueble para acometer una limpieza a fondo tras las numerosas denuncias de los vecinos por la inseguridad e insalubridad que estaba generando el edificio

08.07.2018 | 20:58
Cincuenta okupas dejan una finca de El Campello tomada desde 2015 tras cortarles la luz y el agua

Tres años de infierno llegan a su fin. Los vecinos de la calle Vicario Samuel Riquelme, en pleno centro de El Campello, recuperan poco a poco la normalidad tras abandonar el medio centenar de okupas el inmueble, foco de inseguridad, venta de drogas e insalubridad desde 2015.

En unos días el Ayuntamiento revisará la finca para comprobar que ya no queda ningún ocupante y procederá a realizar una limpieza que posteriormente le reclamará a la Sareb, el denominado «banco malo», que se quedó con los activos inmobiliarios tóxicos y que es el propietario del inmueble. Aparentemente los okupas han abandonado el edificio situado en pleno centro del municipio, según explicaron fuentes vecinales, que celebran que por fin se haya puesto coto a este problema y esperan que en breve se limpie la finca para acabar con la insalubridad que presenta.

La ocupación de este edificio completo por parte de medio centenar de personas había derivado en un problema de seguridad y de salud pública. Los vecinos de la zona han vivido desde 2015 una «pesadilla» por lo que ocurría en esta promoción de viviendas en el número 20 de la calle Vicario Samuel Riquelme, y que hace esquina con la calle Fray Juan Tensa, en pleno centro de El Campello, en la zona de la Casa de Cultura.

La acumulación de basuras en el edificio, que acabó en manos de la Sareb por impagos de la promotora y otros dueños, era «brutal», según denunciaban los vecinos. Un problema de salud pública que había confirmado a este medio el Consistorio, que había abierto un expediente y había reclamado a la propiedad que tomara medidas para cortar el agua y la luz, así como desescombrar el edificio.

Redada antidroga

En el inmueble se produjo recientemente una redada antidroga por parte de la Guardia Civil, en la que se comprobó una acumulación extrema de basuras en el interior, no solo en balcones, terrazas o incluso la piscina, repleta como si fuera un vertedero o un contenedor de basuras.

Los residentes advertieron por escrito al Ayuntamiento de esta situación, denunciando que los okupas «se reúnen en grupos más o menos grandes en las aceras, gritando, cantando y escuchando y tocando música a todas horas; tiran basura en cualquier sitio, a veces directamente desde su balcón; se dedican a actividades delictivas como el robo, la venta de drogas, etcétera; los niños hacen pintadas y daños a los edificios vecinos, rayan los coches aparcados cerca, insultan a los vecinos, tocan los timbres a todas horas, se mean en los portales y garajes, y los más pequeños juegan en mitad de la carretera, a veces de noche, siendo un milagro que ninguno haya muerto», tal y como informó este medio hace dos meses.

Los residentes, a través de la comunidad de propietarios, denunciaban que los okupas vivían «en un edificio que está en unas condiciones deplorables, aunque sea culpa suya, ya que arrancaron cables, telefonillos, buzones, barandillas y hasta algunas persianas y ventanas. Muchos vecinos viven atemorizados y no se atreven a denunciarles por temor a represalias. La mayoría ya no podemos disfrutar de nuestros balcones ni a veces abrir las ventanas a causa del ruido, de los olores y de la suciedad. Algunas personas mayores tienen miedo de salir a la calle de tarde-noche ya que tendrían que enfrentarse a un grupo de jóvenes que ocupa toda la acera».

Invasión de ratas

Y a todo esto se sumaba, tal y como señalaban, que «desde hace unos meses tenemos un grave problema de salud pública, ya que las ratas han invadido los edificios colindantes, con el riesgo que conlleva que se coman los cables eléctricos. Hemos informado al Ayuntamiento y a la Policía Local de los problemas, varias veces, a nivel personal y a través del administrador de fincas, y les mandamos fotos. Todo el mundo sabe lo que pasa aquí, pero nadie hace nada para echar a esta gente e impedir que vuelva, y devolver la paz a nuestro barrio».

Tras tres años, los vecinos de esta céntrica zona de El Campello vuelven a recuperar la normalidad, confiando en que limpien la finca lo antes posible y se impida que vuelva a ser ocupada.

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